"Pasó la Soledad, hueca y rígida de terciopelo negro: la faz de cera goteada de lágrimas; las manos de difunta sosteniendo un enorme corazón de plata erizado de puñales que se estremecían. desnudas y ligeras, cuatro viejos militares de uniforme, ...." (Gabriel Miró, El obispo leproso)
Sin fecha conocida, pero anterior a 1602, se conforman lo que van a ser los ancestros de la actual procesión de S
ábado Santo. Desde la Capilla del Loreto, (fundada en 1536 a solicitud del Obispo de Sarno -Italia- el oriolano D. Luis Gómez) tenia su salida la llamada procesión "de los penitentes" a la cual se adhirieron caballeros y ciudadanos (en el sentido del quincueccento ) que habían formado la
COFRADIA DE LA SOLEDAD. En 1676 el Cabildo Catedralicio concede la Capilla de la Santísima Trinidad a los Caballeros y Ciudadanos para que coloquen en ella a la Virgen de la Soledad, con la condición de que procesione el Viernes Santo. Para cumplir con este precepto se trasladaba a la Virgen el Miércoles Santo desde la Catedral al Loreto tal y como se llevaba a cabo hasta bien entrado el siglo XX (D. José María Senén, sic). En este traslado podemos ver el precedente del que en la actualidad se celebra cada año, en igual día, desde la Iglesia de San Juan hasta la de las Santas Justa y Rufina, al igual que el resto de la imágenes que saldrán el Sábado Santo en la procesión del Santo Entierro de Cristo
En 1999, recogiendo el sentir de nuestros mayores y de aquellos que nos precedieron, se refundó la Hermandad de los Pilares de la Soledad con objetivos actualizados e inspirados en los de aquellos caballeros. Anacrónicamente se mantienen formas que pueden chocar al concepto que han impuesto modas a lo largo de los tiempos. Si nos fijamos los atuendos en toda la procesión son decimonónicos, ateniéndose los miembros de la Hermandad a una vestimenta de luto propia de la etiqueta española. La actual imagen de Nuestra Señora de la Soledad fue realizada por el imaginero Sánchez Lozano, y recibe culto en una de las capillas laterales de la Santa Iglesia Catedral de Orihuela. Las hermanas Clarisas del convento de San Juan de la Penitencia cuidan el ajuar de la Virgen y se encargan de que el Miércoles Santo esté preparada al alba para "El Traslado" hasta la Iglesia de la Santas Justa y Rufina, que junto con el Santo Entierro de Cristo y San Juan con la palma, sobrecoger en una de las procesiones más sencillas. serias y sentidas de la Semana Santa oriolana. Durante la procesión del Sábado Santo a su paso por la Catedral a los sones del Stabat Mater y la Dolorosa, el señor Obispo de Orihuela se incorpora a la misma acompañando a la Madre de Nuestro Señor durante el recorrido.