05/09/2026
LA SITUACIÓN ACTUAL EN ESPAÑA.
La crisis que vive la ciudad autónoma de Ceuta desde el pasado 30 de julio.
--------------------------------------
El apóstol Pablo escribió las siguientes palabras a los filipenses desde la prisión. Era su primer encarcelamiento en Roma.
Quiero que sepan, hermanos, que las cosas que me han sucedido han redundado más bien para el adelanto del evangelio. De esta manera, mis prisiones por la causa de Cristo han sido conocidas en todo el Pretorio y entre todos los demás. La mayoría de los hermanos, tomando ánimo en el Señor por mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor (Filipenses 1.12-14 RVA).
Resulta extraña su afirmación: “… las cosas que me han sucedido han redundado más bien para el adelanto del evangelio”. ¿A quién se le ocurriría que el encarcelamiento de un apóstol como Pablo, el principal evangelizador de las naciones, pudiera redundar en “el adelanto del evangelio”?
Humanamente uno pensaría todo lo contrario. ¡Qué mejor que un apóstol permaneciera en libertad para seguir evangelizando y plantado iglesias en otras naciones como lo venía haciendo!
Por otro lado, resultaría lógico que los hermanos que estaban en el Imperio Romano al ver que a Pablo lo habían puesto preso por predicar el evangelio, se acobardarían y dejarían de predicar para no correr la misma suerte que él.
Pero sucedió todo lo contrario.
“La mayoría de los hermanos, tomando ánimo en el Señor por mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor”, según lo señala Pablo.
¡Qué maravilloso es lo que Dios puede hacer! Algunas veces he dicho que Dios es el mejor karateca. El karateca sabe usar la fuerza del contrario para vencerlo.
Aún hay algo mayor, de lo que posiblemente ni siquiera Pablo se hubiera dado cuenta en ese momento. Gracias a este primer encarcelamiento en Roma, Pablo en la prisión dispuso del tiempo suficiente como para poder dedicarse a la oración, recibir más revelaciones de Dios y escribir cuatro epístolas. Tres de ellas trascendentales, como la Epístola a los Efesios, la Epístola a los Filipenses y la Epístola a los Colosenses. La cuarta fue la Epístola a Filemón, muy preciosa también.
Estas cartas no solo resultaron muy importantes para la iglesia de Éfeso, de Filipos y de Colosas, sino también para todas las iglesias del mundo de todos los siglos.
No hay ninguna duda de que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, conforme a su propósito y sabiduría.
Dios, por medio del profeta Isaías, dice:
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos (Isaías 55.8-9).
Sus pensamientos y sus caminos siempre son mucho más altos que los nuestros. ¡Aleluya!
¿A qué viene todo esto? Apliquémoslo a la situación de nuestro país.
LA SITUACIÓN ACTUAL DE ESPAÑA.
Desde hace años venimos orando por el bien de nuestro país. Y aparentemente todo está cada vez peor. La pandemia ha trastornado y complicado muchas cosas, y ha traído dolor a las familias (aunque esto también sucede a nivel mundial). La economía muestra más de 40% de pobreza, empresas y negocios quebrados, inflación, sueldos insuficientes, falta de confianza y falta de futuro. La inseguridad con sus robos, crímenes, temor, angustia. El humor social que da muestras de cansancio, enojos, manifestaciones, piquetes, incertidumbre. Y sobre todo, la confusión y el desorden moral: ab**to, ideología de género, identidad binaria, divorcios, convivencia en pareja. Y la crisis política que todo lo agrava y complica POR LA GRAN CORRUPCION que hay en la actualidad. La invasión en Ceuta por parte de Marrueco
¿Podemos decir como Pablo, que LAS COSAS QUE ESTÁN PASANDO EN NUESTRO PAÍS REDUNDARÁN MÁS BIEN PARA EL PROGRESO DEL EVANGELIO”?
Mi mensaje de hoy apunta a responder a esta pregunta.
EL HIJO PRÓDIGO (Lucas 15.11-24)
Todo lo que está sucediendo me hace pensar en el hijo pródigo. Un joven que reclamó su herencia y se alejó de la casa de su padre. Mientras él contaba con dinero, tenía fiestas, mujeres, placeres y diversión. Ni se acordaba de su padre.
Pero un día tocó fondo. Quebró económicamente. Se acabaron los amigos y las fiestas. Hubo una crisis económica en aquella provincia. Llegaron el hambre, la miseria, la desocupación. No conseguía trabajo. Para la cultura judía de aquella época no había nada peor que apacentar cerdos, y ese fue el único trabajo que consiguió. Ni siquiera le permitían comer de las algarrobas que comían los cerdos. Realmente tocó fondo.
Pero esa crisis le ayudó a reflexionar. Se acordó de la casa de su padre. De lo estúpido que fue al tomar la decisión de alejarse de su padre. El texto bíblico, en Lucas 15.17-18, dice: “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
Y tomó la decisión: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre he pecado contra el cielo y contra ti…”
Creo que Dios usará esta crisis para que muchos vuelvan a él.
El texto sigue: “Y levantándose, vino a su padre”. ¡Aleluya!
HOY HAY MUCHA GENTE QUE ESTÁ TOCANDO FONDO.
LA GENTE TIENE HAMBRE, Y NOSOTROS TENEMOS PAN
No todos tienen hambre, pero muchos sí. Debemos estar atentos a los que tienen hambre. Otros tendrán hambre en poco tiempo más. No procuremos convencer a los que no tienen hambre. Enfoquémonos en aquellos que sí tienen hambre. Y estemos atentos en espera de los que tendrán hambre poco tiempo después.
NOSOTROS TENEMOS LO QUE LA GENTE NECESITA.
La gente no tiene paz. Nosotros la tenemos.
La gente no tiene fe. Nosotros la tenemos.
La gente no tiene esperanza, Nosotros la tenemos.
La gente no sabe orar. Nosotros podemos enseñarles a orar.
La gente no sabe cuál es la verdad. Nosotros sí sabemos.
La gente no sabe lo que está bien y lo que está mal. Nosotros sí.
La gente no sabe cómo regresar a Dios. Nosotros les podemos ayudar.
La gente no conoce el maravilloso plan de Dios para su vida. Nosotros se lo podemos explicar.
La gente está cansada de malas noticias. Nosotros tenemos buenas noticias.
La gente necesita a Cristo. Nosotros lo tenemos.
NECESITAMOS TENER UN CORAZÓN DE PADRE
Lucas 15.20 sigue diciendo:
“… Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y lo besó”
Necesitamos ser una iglesia que sale de las cuatro paredes (como este el padre).
Necesitamos ser una iglesia que ve más allá.
Necesitamos ser una iglesia que corre hacia el pecador.
Necesitamos ser una iglesia que abraza a los que sufren.
Necesitamos ser una iglesia que besa, que ama, que perdona.
Necesitamos ser una iglesia que oye a la gente. (El padre no habló, lo escuchó)
Necesitamos ser una iglesia de menos palabras y más acción.
Necesitamos mostrar amor, en vez de predicar el amor.
Necesitamos ser una iglesia menos estructurada, más humana, más cercana a las personas, más solidaria, más servicial, más sencilla, más espontánea.
Necesitamos ser una iglesia que le devuelva a las personas su dignidad (el vestido, el anillo, el calzado). Que provea para sus necesidades (el mejor becerro). Que le devuelva a la gente la alegría (fiesta).
Que brinda paternidad, casa, y una nueva oportunidad.
CONCLUSIÓN
Queridos hermanos. Quiero que sepan que las cosas que han pasado y están pasando en nuestro país redundarán más bien en el progreso del evangelio.
Muchos han tocado fondo. Otros lo harán de aquí a poco. La gente tiene hambre y nosotros tenemos pan.
En ESPAÑA el 70% de los habitantes se dicen católicos. El 15%, según las últimas estadísticas, son evangélicos. Es decir, más del 85% son culturalmente cristianos.
Esta es la visión que tuvo el profeta Habacuc:
“La tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 2.14).
Y así será en nuestro país. La palabra de Dios se cumplirá. Veremos en ESPAÑA el avivamiento más grande de la historia. Las cosas que están sucediendo, por más negativas que sean, redundarán más bien en el progreso del evangelio.
Nos toca cobrar ánimo en el Señor, y atrevernos mucho más a hablar la Palabra sin temor. Amén.