En el año 2012, bajo el Pontificado de Su Santidad el Papa Benedicto XVI, reinando en España Su Majestad el Rey Juan Carlos I, siendo Monseñor D. Ciriaco Benavente Mateos Obispo de la Diócesis de Albacete y el Rvdo. Don Vicente Contreras Rivas, Cura Párroco de La Roda, bajo los auspicios e impulso del Rvdo. Cura Arcipreste de La Roda Don Juan Molina Rodenas, se fundaba esta católica Hermandad Pen
itencial de Jesús Coronado de Espinas, siendo el fundador y primer Hermano Mayor de la misma D. Juan Miguel Núñez Ruiz y el Vice Hermano Mayor D. Francisco Manuel Castillo Moya, contando esta cofradía en su primer año con casi 160 cofrades y estando presentes por primera vez en la Semana Santa del año 2013, con más de 140 hermanos en la procesión, portando un trono para 40 costaleros encargados de portar la imagen titular de la Hermandad, Jesús Coronado de Espinas (realizada por el imaginero sevillano Fernando Aguado), ya conocido en La Roda en sus primeros días como El Cristo de la Misericordia, por su profunda y misericordiosa mirada. Su hábito está inspirado en San Francisco de Asís, uno de los pilares básicos de la Hermandad. Su insignia, una cruz torcida, al igual que el báculo del Hermano Mayor, en honor a Juan Pablo II, papa, otro de los pilares fundamentales de la Cofradía. También son imprescindibles las enseñanzas de la Madre Teresa de Calcuta, como ejemplo de solidaridad con los pobres y las personas más necesitadas. En el interior de la imagen titular se encuentran las reliquias de Juan Pablo II, Beata Teresa de Calcuta, Santa María Faustina Kowalska, Madre Piedad de La Cruz y Santa María Mazzarello, así como un puñado de Tierra Santa, recordando los orígenes de esta Hermandad. Igualmente siempre estarán en las entrañas de Jesús Coronado los nombres de los 160 hermanos actuales y otros 950 nombres de las personas que han colaborado en la puesta en marcha de esta Hermandad. La aparición de nuestra Hermandad se enmarca en la etapa de expansión de la Semana Santa rodense iniciada a mediados de la década de los años 90 del extinto siglo XX. En aquel período, y tras una etapa de profunda crisis de las cofradías penitenciales, se daba un nuevo florecimiento que contó entre otros hitos con la reaparición de la Cofradía de la Oración del Huerto y el crecimiento sin precedentes de las otras siete cofradías penitenciales de la villa. Desde aquel momento se inició un vertiginoso ascenso en la riqueza, esplendor y recogimiento en la celebración de la Semana Santa rodense, que llevó a casi duplicarse el número de pasos procesionales. Se crearon nuevas bandas de música en las cofradías, se comenzaron a sacar pasos a hombros y se trabajó sin descanso para enriquecer nuestras celebraciones. En esta senda de expansión y bajo los auspicios de los Reverendos Srs. Curas D. Vicente Contreras Rivas y D. Juan Molina Rodenas, en el año 2011 se llevó a cabo una intensa labor de integración de las Cofradías en la vida parroquial, con el objetivo de hacer sentir a aquellas lo que son, es decir, Iglesia. En este contexto se les ofreció la posibilidad de participar en varios momentos del calendario litúrgico fuera de la Semana Santa, y así se produjo su presencia en la procesión de la Cruz del Papa con de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 y la participación de las cofradías con sus estandartes en la Procesión del Corpus Christi, entre otras actividades. En ese estado de cosas y con el fin de profundizar en el aspecto antes señalado, así como con el objetivo de hacer crecer la Semana Santa de La Roda para mayor gloria de Cristo y de su Iglesia, siguiendo los pasos del que fuera Cura Ecónomo Arcipreste de La Roda D. Fernando Pastor de la Cruz, quien entre los años 1928 y 1930 decidió revitalizar la Semana Santa rodense según sus propias palabras: “Que deseando hallar un medio eficaz de atraer a los jóvenes, especialmente del s**o masculino de esta parroquia, a la práctica del cumplimiento Pascual y a la asistencia al Santo Viático, cuando se lleva a los enfermos, ideé hace dos años la creación de cofradías o hermandades de dichos jóvenes, que tuvieran como fin inmediato, contribuir al ornato y esplendor de las procesiones de Semana Santa, pero como fines primordiales, los arriba dichos”, es por ello por lo que el anteriormente citado D. Juan Molina Ródenas y el entonces Hermano Mayor de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad D. Juan Ruiz Carrasco, junto a D. Juan Miguel Núñez Ruiz y D. Francisco Manuel Castillo Moya, se pusieron a trabajar con el objeto de poner en marcha una nueva Hermandad. Ya que el único paso de la Semana Santa rodense que faltaba para que en la villa estuvieran representados todos los misterios dolorosos del Santo Rosario era Jesús Coronado de Espinas, se pensó que ése es el que habría de dar nombre y contenido a la nueva hermandad, que bajo dicha advocación se ponía en marcha. Así una vez más, se creaba una nueva Hermandad para dar continuidad a la antiquísima y rica tradición de nuestra Semana Santa, de cuya celebración en nuestro pueblo se tienen referencias escritas desde finales del siglo XVI, cuando ya existía la Hermandad de la Sangre de Cristo, hoy Cofradía de Jesús Nazareno.