Parroquia Sagrada Familia Huelva

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02/07/2021

Buenos tardes a todos. Os comunico que el Sr. Obispo ha tenido a bien adjudicar a Juan José Feria y Joaquín Sierra la responsabilidad de la parroquia. Es por ello que, como tienen las dos parroquias, Sagrada Familia y Sor Eusebia, la misa de este próximo domingo será a las 11.00h. Por favor, haced difusión entre todos.

Nuevos Horarios!! Os esperamos...
08/06/2021

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23/05/2021

MONICIONES SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS, CICLO B

MONICIÓN DE ENTRADA
Sean bienvenidos, queridos hermanos, a la gran fiesta de Pentecostés, que nos hará testigos, al igual que al grupo de los apóstoles, de la venida del Espíritu Santo.
"Pentecostés", en griego, significa "día quincuagésimo" o "cincuenta días después". El 50 es un número que ya los judíos tenían asimilado desde hace siglos como símbolo de plenitud: una semana de semanas, siete por siete más uno. Es cuando celebraban, después del Éxodo, la fiesta de la recolección agrícola y la alianza que sellaron con Yahvé en el monte Sinaí, guiados por Moisés, a los cincuenta días de su salida de Egipto.
Los cristianos celebramos hoy, después de la Pascua-Resurrección de Jesús, su donación del Espíritu a la comunidad apostólica precisamente a los cincuenta días. No como fiesta independiente, sino como culminación de la Pascua.
Que el Espíritu Santo nos mueva hoy a iniciar con gozo esta solemne celebración, cantando juntos.

MONICIÓN PARA TODAS LAS LECTURAS
Como culmen de la Pascua se produce el envío del Espíritu Santo en Pentecostés. Y de ello hablan las lecturas que hoy hacemos, cada una desde su perspectiva. Tanto el evangelio como el libro de los Hechos de los Apóstoles nos ofrecen su propia versión de este acontecimiento, resaltando diversos aspectos de un mismo misterio. Más allá de toda diferencia existe, no obstante, una coincidencia de fondo: en ambos casos se resalta que el Espíritu es el don que el Señor hace a sus discípulos para que puedan continuar su misión. El salmo nos invita a entender este momento como una “nueva creación”, y Pablo, por su parte, nos recuerda que la acción del Espíritu se manifiesta de múltiples maneras, pero todas ellas son para el bien de la comunidad.
Pongamos atención a la Palabra que se nos proclamará a continuación.

REFLEXION DOMINICAL: LAS TAREAS DEL ESPÍRITU


Podríamos hablar de una primera etapa en la Historia de la Salvación, protagonizada por el que luego llamaríamos con más propiedad el Dios Padre. Fue el comienzo de la revelación de Dios, en la que se va dando a conocer como el Dios Altísimo, el Dios Creador, el Dios de la nube, del rayo, del diluvio, el que libera de la esclavitud del faraón y conduce a la tierra de la libertad...
Vendría una segunda etapa en la que llega al culmen esa revelación de Dios por medio de su Hijo Jesucristo, haciendo presente germinalmente el Reino de Dios. Podríamos llamarla la etapa del «Dios con nosotros», Dios uno de nosotros, Dios en medio de nosotros. El Hijo de Dios hecho carne frágil en Jesús nos ofreció las claves de la felicidad (bienaventuranzas), las claves para hacer de este mundo «otro», el Hijo de Dios empeñado en la comunión fraterna, y que nos dejó como testamento el «sed uno, amaos como yo, servid y lavaos los pies, acoged a los más pequeños»... Se trata del Hijo de Dios que venció el pecado, el mal y la muerte, y que es ya para siempre el Señor, sentado a la derecha del Padre... (Ascensión).
Y llega por fin una tercera etapa. Podríamos llamarla la del «Dios en nosotros», o también la etapa de la Iglesia y de la misión. En definitiva: el Tiempo del Espíritu.
El Espíritu es el Gran Desconocido en el cristianismo Occidental. En una de sus homilías el Papa Francisco comentaba:
El Espíritu Santo es el gran olvidado de nuestra vida. Yo quisiera preguntaros: ¿cuántos de vosotros rezáis al Espíritu Santo? Es el gran olvidado, ¡el gran olvidado! Y Él es el Don, el Don que nos da la paz, que nos enseña a amar y que nos llena de alegría.
Ciertamente que rezamos el Padrenuestro, rezamos al Señor Jesús, rezamos a la Virgen y a los santos... Pero himnos como este tan bello que hoy nos acompaña en la liturgia, que es EL himno más antiguo al Espíritu Santo y que data probablemente del siglo XI, pocos lo saben, pocos lo usan. ¡Pocos se dirigen al «Dios-Espíritu» en su oración!
Aquí se dice que es el Padre amoroso del pobre, repartidor de dones, luz, consuelo, huésped del alma, tregua y brisa en los momentos duros, que reconforta en el duelo (en la muerte), y enjuga lágrimas, el que impide que el pecado nos derrote, que nos sintamos vacíos por dentro, riega lo que está seco, sana el corazón enfermo, doma a los espíritus rebeldes, guía al que se sale del camino, salva al que busca salvarse... En definitiva: es TODO LO QUE DIOS HACE o puede hacer EN NOSOTROS HOY. La acción del Dios vivo en los seres humanos.
Y así empezaríamos por reconocer que «no sabemos orar como conviene» (Rom 8, 26-27), y a menudo intentamos manejar a Dios en nuestro beneficio, nos llenamos de palabrería, nos evadimos de la realidad. Pero dice San Pablo que "el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" y nos hace ponernos delante del Dios Padre y de su voluntad. Necesitamos pedirlo sinceramente, y el Padre "nunca lo niega a quien se lo pide" (Lc 11, 13). Y es bien importante aprender a descubrir la voluntad de Dios sobre mí (hasta lo decimos en el Padrenuestro), lo que tengo que ir eligiendo y decidiendo en mi vida, cómo distinguir la voz de Dios en mi conciencia, cómo reconocer su presencia en mi vida cotidiana y en nuestra historia. Es lo que se llama el discernimiento, que es una de las tareas del Espíritu.
La presencia del Espíritu derramado sobre nosotros nos da ocasión para profundizar en la universalidad del mensaje del Evangelio y del amor de Dios («de toda raza, lengua, pueblo y nación», Apoc 5, 9). «Todos» los que lo reciben son profetas, portavoces de Dios, de modo que «cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua». Y cada bautizado recibe dones y cualidades para el bien común (Segunda Lectura de San Pablo). Por eso, en este día dedicado al Apostolado Seglar, podemos afirmar que el «clericalismo» es un pecado contra el Espíritu Santo. Decía el Papa Francisco:
“Recuerdo ahora la famosa expresión: "es la hora de los laicos". Pues pareciera que el reloj se ha parado”. Todos ingresamos a la Iglesia como laicos, puesto que el primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo. Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una élite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios. Hay que poner atención al clericalismo, que lleva a la funcionalización del laicado; tratándolo como ‘recaderos’, y coarta las distintas iniciativas, esfuerzos y hasta -me animo a decir- osadías necesarias para llevar el Evangelio a todos los ámbitos del quehacer social y especialmente político”. El clericalismo poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos. El clericalismo se olvida de que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios (cfr. LG 9-14) Y no solo a unos pocos elegidos e iluminados”.

Sería, por tanto, oportuno e incluso urgente que revisáramos de qué manera estamos contribuyendo todos, conjuntamente, entrelazadamente, a la Iglesia de Jesús: qué aporto yo personalmente, cómo valoro y me relaciono con otros carismas, sensibilidades, espiritualidades, misiones... En el plano personal, parroquial, diocesano, nacional... Hay mucho clericalismo que superar. Pero también mucha pasividad en muchos bautizados y muchos «grupos» que trabajan por libre o incluso en contra de otros...
Es el Espíritu el que nos ayuda a salir de nuestros encierros, de nuestro cristianismo anquilosado, que pretende seguir siempre igual, aunque todo cambie alrededor... sin arriesgarnos a buscar nuevos caminos y respuestas. No sé quién afirmaba que «hay peligrosas novedades, pero hay más peligrosas antigüedades». Ese empeño por mantener lo de ayer por ser de ayer, y rechazar todo lo que suene a cambio, novedad, búsqueda, adaptación, renovación es miedo, comodidad, el no querer leer los «signos de los tiempos»... es rechazo del Dios-Espíritu Santo, que "hace nuevas todas las cosas" (eso dice la Biblia de él: Is 43,18: Apoca 21, 5).
Pero hoy me voy a fijar en un punto: la vida «espiritual», que es la vida del Espíritu. Uno de los más grandes teólogos del Concilio Vaticano II, decía: el verdadero problema de la Iglesia es "seguir tirando con una resignación y un tedio/rutina/inercia cada vez mayores por los caminos habituales de una mediocridad espiritual" (Karl Rahner). En el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios. La sociedad moderna ha apostado por "lo exterior". Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz tiene difícil encontrar resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad. Muchos no han descubierto lo que es el silencio del corazón, ni han aprendido a vivir la fe desde dentro. Y se mantienen como pueden, repitiendo oraciones aprendidas, practicando algunas costumbres tradicionales... pero con poca capacidad de contagiar algo a los que vienen detrás. Acoger al Espíritu de Dios quiere decir aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de nuestro ser. No es probable que se mantenga la fe en Dios, en medio de la agitación y frivolidad de la vida moderna, sin una comunidad fraterna con la que compartirla y madurarla y testimoniarla. ¡Somos templos el Espíritu!
Lo dejo como reto, como inquietud, como propuesta, como... ¡yo qué sé! Esto es lo que me ha sugerido hoy el Espíritu... y es lo que os he dicho, con mayor o menor acierto, pero con un corazón deseando que arda como llama de amor viva (que era como Juan de la Cruz se dirigía al Espíritu) de mi alma y de nuestra alma en el más profundo centro. Espíritu que nos habitas y nos conduces: ¡VEN! ASI SEA.

Oración de los fieles

Hermanos, dejémonos conducir por el espíritu de Dios y pidamos con confianza por nuestras necesidades. A cada intención respondemos: Escúchanos, Señor

Por la Iglesia, comunidad de creyentes reunidos por el Espíritu Santo, para que fortalecida y conducida por el mismo Espíritu sea un signo para el mundo del Dios bueno y providente. Oremos.

Por nuestro Obispo Santiago y Emérito José, para que en su ministerio pastoral resplandezca el amor de Dios que busca la unidad de todos los creyentes. Oremos.

Por nuestros gobernantes, para que, dejándose guiar por el Espíritu Santo, encuentren soluciones justas y equitativas a las dificultadas por las que atraviesa nuestra sociedad. Oremos.

Por quienes se unen a la Cruz de Jesús, por medio del sufrimiento o el dolor, para que el Espíritu de Dios que mantuvo de pie junto a la Cruz a María Santísima, colme sus corazones y haga descubrir el sentido de su dolor. Oremos.

Por nosotros, para que renovados por el Espíritu Santo nos abramos a la obra nueva que Él quiera realizar en nosotros mismos y así podamos ser espejos vivientes de Cristo. Oremos

Vigilia Pascual en nuestra parroquia!! Jn 20, 1-9. "Él había de resucitar de entre los mu***os".Feliz Pascua de Resurrec...
04/04/2021

Vigilia Pascual en nuestra parroquia!!
Jn 20, 1-9. "Él había de resucitar de entre los mu***os".

Feliz Pascua de Resurrección

Viernes Santo...
03/04/2021

Viernes Santo...

Jueves Santo... La cena de nuestro señor...
03/04/2021

Jueves Santo... La cena de nuestro señor...

Vía Crucis Sagrada Familia 2021...
26/03/2021

Vía Crucis Sagrada Familia 2021...

Os esperamos este Viernes 19 de Marzo, para que celebremos juntos la festividad de San José.
16/03/2021

Os esperamos este Viernes 19 de Marzo, para que celebremos juntos la festividad de San José.

07/03/2021

MONICIONES III DOMINGO DE CUARESMA CICLO B
(7 DE MARZO DE 2021)

MONICIÓN DE ENTRADA
En el tercer domingo de cuaresma, nos reunimos para celebrar esta Santa Misa que nos sigue preparando para la gran Fiesta de la Pascua.
Después de la Alianza con Noé y con Moisés, que escuchábamos en los domingos anteriores, hoy llegamos a la que se considera la más importante del AT: la Alianza que hizo Yahvé con su pueblo, por la mediación de Moisés, en el monte Sinaí, a la salida de Egipto. A esta se la llama "Antigua Alianza", o bien "la primera Alianza".
De pie y comencemos esta celebración cantando juntos.
MONICIONES A LAS LECTURAS
La primera lectura y el evangelio de hoy nos sitúan ante dos pilares fundamentales para el judaísmo: la ley dada por Dios a Moisés y el templo, lugar sagrado donde se ofrecían los sacrificios cultuales. Escuchemos atentamente.

REFLEXION DOMINICAL
El Evangelio del tercer domingo de Cuaresma tiene como tema el templo.
Jesús purifica el antiguo templo, expulsando del mismo, con un látigo de cuerdas, a vendedores y mercaderías; entonces se presenta a sí mismo como el nuevo templo de Dios que los hombres destruirán, pero que Dios hará resurgir en tres días.
Pero esta vez desearía detenerme en la primera lectura, porque contiene un texto importante: el decálogo, los diez mandamientos de Dios. El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. «Cuida de practicar lo que te hará feliz» (Dt 6, 3; 30, 15 s): éste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos.
En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso.
Los mandamientos se pueden comparar también a los diques o a una presa. Nosotros mismos vemos qué pasa en la sociedad cuando se pisotean sistemáticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar... Jesús resumió todos los mandamientos, es más, toda la Biblia, en un único mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo. «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22, 40). Tenía razón San Agustín al decir: «Ama y haz lo que quieras». Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga será para bien. Incluso si reprocha y corrige, será por amor, por el bien de otro.
Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero se permitirían «desear la mujer del prójimo», y si un hijo suyo blasfemia le reprochan ásperamente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos, son tema aparte. Deberíamos examinar nuestra vida para ver si también nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los mismos de los mafiosos.
Desearía llamar la atención en particular sobre uno de los mandamientos que, en algunos ambientes, se transgrede con mayor frecuencia: «No tomarás el nombre de Dios en vano». «En vano» significa sin respeto, o peor, con desprecio, con ira, en resumen, blasfemando. En ciertas regiones hay gente que usa la blasfemia como una especie de intercalación en sus conversaciones, sin tener en absoluto en cuenta los sentimientos de quienes escuchan. Además muchos jóvenes, especialmente si están en compañía, blasfeman repetidamente con la evidente convicción de impresionar así a las chicas presentes. Pero un chaval que no tiene más que este medio para causar impresión en las chicas, quiere decir que está realmente mal. Se emplea mucha diligencia para convencer a un ser querido de que deje de fumar, diciendo que el tabaco perjudica la salud; ¿por qué no hacer lo mismo para convencerle de que deje de blasfemar? ASI SEA.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Para que nuestra Iglesia siga manifestando el celo por el Evangelio. Roguemos al Señor.

Para que la legislación de nuestros gobernantes tenga como principio la justicia divina. Roguemos al Señor.

Por los enfermos de nuestras familias; para que ofrezcan su dolor con confianza cristiana. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que acojamos la Palabra de Dios con amor y la hagamos vida. Roguemos al Señor.

28/02/2021

II DOMINGO DE CUARESMA, CICLO B (28 DE FEBRERO DE 2021)

MONICIÓN DE ENTRADA.

Nos disponemos hermanos a celebrar la Santa Misa en este Segundo Domingo de Cuaresma, en el que cada año leemos la escena de la transfiguración de Jesús ante sus discípulos, este año según San Marcos. Esta escena aparece como muy importante en el evangelio: es la revelación solemne de Jesús como Hijo, como predilecto, como Maestro.
Dejemos que hoy también se nos revele a nosotros. De pie, cantamos...

MONICIONES A LAS LECTURAS

Las lecturas de este segundo domingo de Cuaresma hablan de muerte y de vida. Abrahán, el hombre fiel y obediente, no se reservó a su hijo Isaac; Dios Padre entregó a su Hijo único, el predilecto, por todos nosotros; en el relato de la transfiguración se esconde también el misterio de la muerte de Jesús.

REFLEXION DOMINICAL

“Este es mi Hijo amado, escuchadle”. Con estas palabras, Dios Padre daba a Jesucristo a la humanidad como su único y definitivo Maestro, superior a las Leyes y a los profetas.
¿Dónde habla Jesús hoy, para que le podamos escuchar? Nos habla ante todo a través de nuestra conciencia. Ella es una especie de “repetidor”, instalado dentro de nosotros, de la voz misma de Dios. Pero por sí sola ella no basta. Es fácil hacerle decir lo que nos gusta escuchar. Por ello necesita ser iluminada y sostenida por el Evangelio y por la enseñanza de la Iglesia. El Evangelio es el lugar por excelencia en el que Jesús nos habla hoy. Pero sabemos por experiencia que también las palabras del Evangelio pueden ser interpretadas de maneras distintas. Quien nos asegura una interpretación auténtica es la Iglesia, instituida por Cristo precisamente a tal fin: “Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha” Lc 10, 16. Por esto es importante que busquemos conocer la doctrina de la Iglesia, conocerla de primera mano, como ella misma la entiende y la propone, no en la interpretación, frecuentemente distorsionada y reductiva, de los medios de comunicación.
Casi igualmente importante que saber dónde habla Jesús hoy es saber dónde no habla. Él no habla ciertamente a través de magos, adivinos, nigromantes, oradores de horóscopos, pretendidos mensajes extraterrestres; no habla en las sesiones de espiritismo, en el ocultismo. En la Escritura leemos esta advertencia al respecto: “No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de mu***os. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé tu Dios” (Dt 18, 10-12).
Estos eran los modos típicos de referirse a lo divino de los paganos, que sacaban auspicios consultando los astros, o vísceras de animales, o el vuelo de los pájaros. Con esa palabra de Dios: “Escuchadle”, todo aquello se acabó. Hay un solo mediador entre Dios y los hombres; no estamos obligados a ir ya “a tientas”, para conocer la voluntad divina, a consultar esto o aquello. En Cristo tenemos toda respuesta.
Lamentablemente hoy aquellos ritos paganos vuelven a estar de moda. Como siempre, cuando disminuye la verdadera fe, aumenta la superstición. Tomemos la cosa más inocua de todas, el horóscopo. Se puede decir que no hay periódico o emisora de radio que no ofrezca diariamente a sus lectores u oyentes el horóscopo.
Para las personas maduras, dotadas de un mínimo de capacidad crítica o de ironía, eso no es más que una inocua tomadura de pelo recíproca, una especie de juego y de pasatiempo. Pero mientras tanto miremos los efectos a la larga. ¿Qué mentalidad se forma, especialmente en los chavales y en los adolescentes? Aquella según la cual el éxito en la vida no depende del esfuerzo, de aplicación en el estudio y constancia en el trabajo, sino de factores externos, imponderables; de conseguir dirigir en provecho propio ciertos poderes, propios o ajenos. Peor aún: todo ello induce a pensar que, en el bien y en el mal, la responsabilidad no es nuestra, sino de las «estrellas», como pensaba Don Ferrante, de recuerdo manzoniano en referencia a la novela «Los novios» de Alessandro Manzoni (1785-1873)
Debo aludir a otro ámbito en el que Jesús no habla y donde, sin embargo, se le hace hablar todo el tiempo. El de las revelaciones privadas, mensajes celestiales, apariciones y voces de naturaleza variada. No digo que Cristo o la Virgen no puedan hablar también a través de estos medios. Lo han hecho en el pasado y lo pueden hacer, evidentemente, también hoy. Sólo que antes de dar por descontado que se trata de Jesús o de la Virgen, y no de la fantasía enferma de alguno, o peor, de espabilados que especulan con la buena fe de la gente, es necesario tener garantías. Se necesita en este campo esperar el juicio de la Iglesia, no precederlo. Son aún actuales las palabras de Dante: “Sed, cristianos, más firmes al moveros: / no seáis como pluma a cualquier soplo” (Par. V, 73 s.).
San Juan de la Cruz decía que desde que, en el Tabor, dijo de Jesús: “Escuchadle”, Dios se hizo, en cierto sentido, mudo. Ha dicho todo; no tiene cosas nuevas que revelar. Quien le pide nuevas revelaciones, o respuestas, le ofende, como si no se hubiera explicado claramente todavía. Dios sigue diciendo a todos la misma palabra: “Escuchadle a Él”, leed el Evangelio: ahí encontraréis ni más ni menos que lo que buscáis.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Para que la Iglesia descubra en su camino la llamada permanente a la conversión y a la penitencia. Roguemos al señor.

Para que quienes sufren venzan la tentación del desaliento. Roguemos al señor.


Por todos los que sufren en el cuerpo o en el alma: para que descubran que así tendrán parte en la Transfiguración futura. Roguemos al Señor.

Por nosotros, para que como Abraham y como el mismo Padre Dios sepamos arriesgar lo mejor que tenemos, si ésa es la exigencia del Amor. Roguemos al Señor.

Y pidamos también para que nuestra esperanza crezca, en este día que contemplamos el destino glorioso que Jesús quiere compartir con sus discípulos. Roguemos al Señor.

28/02/2021
Comparto con todos vosotros el calendario de Cuaresma y Semana Santa de nuestra parroquia
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