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PARASHAT JUKATLevantar la mirada“Heredamos la esperanza, un regalo del olvido. Verás cómo entre ruinas damos a luz niños...
12/07/2024

PARASHAT JUKAT

Levantar la mirada

“Heredamos la esperanza, un regalo del olvido. Verás cómo entre ruinas damos a luz niños.”
Quedé largos minutos fijada en esta frase de un poema de extraño nombre “Notas de una expedición no realizada al Himalaya”, de la genial autora polaca Wislawa Szymborska.
Y me pregunto por qué. Quizás porque quiero ser heredera de una esperanza. Porque no quiero que el tiempo, la furia, o el olvido se encarguen de debilitarla. Y porque, a pesar de sentirnos en ruinas, seguiremos pariendo hijos, enseñando la paz a nuestros alumnos, amando, soñando y creyendo que podremos reconstruirnos.
Es en esta emoción que me embarco en la lectura de la parashá de esta semana. Buscando un guiño desde donde volver a convencerme de que hay esperanza y que me diga dónde encontrarla.
Compartiré un episodio que, en su primera lectura, nos da cierto desencanto.

“El pueblo partió del monte Hor por el camino del mar de Juncos para rodear la tierra de Edom. Pero el pueblo se puso nervioso durante el viaje y habló contra Dios y contra Moshé: «¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para morir en el desierto? No hay pan ni agua, y hemos llegado a aborrecer esta miserable comida». El Señor envió serpientes serafines contra el pueblo. Las serpientes mordieron al pueblo y muchos de los israelitas murieron. El pueblo fue a Moshé y dijo: «Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Intercede ante el Señor para que quite de nosotros las serpientes». Moshé intercedió por el pueblo. Entonces el Señor le dijo a Moshé: «Haz una figura de serafín y colócala sobre un estandarte. Y todo el que sea mordido y mire a la serpiente de cobre, sanará». Moshé hizo una serpiente de cobre y la colgó sobre un estandarte. Y todo el que fuera mordido por una serpiente, que mirara a la serpiente de cobre, sanaría.”
Bemidbar- Números 21:4-9

La comprensión literal de la escena es difícil de digerir. Este pueblo intolerante sigue generando situaciones de incomodidad a sus líderes, arguyendo reclamos imposibles. Tienen sed. (Recordemos que en esta parashá se muere Miriam y los pozos de agua que habrían acompañado al pueblo de Israel en su travesía se habrían secado con su ausencia- tema para otra reflexión en otro momento de nuestra historia). Están aburridos de esa comida que sabe siempre igual. En definitiva, no aguantan más la caminata eterna hacia una promesa que se hace cada vez más lejana. Con un futuro incierto. Con nada que puedan hacer más que dejarse llevar por los acontecimientos mandados por Aharón, por Moshé o por Dios.
La reacción de Dios es extrema. Le manda serpientes que les muerden los tobillos. Una vez más Moshé pide a Dios que los perdone. Entonces Dios le indica que haga un báculo con una figura de cobre de la misma serpiente que les picaba sus piernas y todo aquél que mirase a esa imagen, se curaría.
No me vincularía con esta historia si no comprendiera que detrás de la virulencia de la escena hay un sinfín de metáforas que nos piden que la comprendamos más allá de la literalidad.
Vayamos a la exégesis para buscar alternativas.
En primer lugar, por qué se llaman “serafines”, en español; ardientes.
“Serpientes ardientes — llamadas así porque queman (causan fiebre) a una persona a través del veneno de sus colmillos.”
Rashi sobre Números 21:6:1

“(Núm. 21:6:) ARDIENTES (serafines). Se llaman serafines porque queman (en hebreo sorfim) el alma.”
Midrash Tanjuma Buber, Chukat 45:3
Rashi entiende que el efecto de una mordedura causa quemazón, mientras que el midrash ya agrega otra perspectiva: son ardientes porque queman el alma.

El Midrash Raba (Bemidbar Rabá 19:22) va a explicar qué mensaje trae la serpiente en esta escena:
“Y Dios envió contra la nación serpientes ardientes” (Bemidbar 21:1). ¿Por qué los castigó con serpientes? Puesto que la serpiente fue la primera en hablar calumnias y fue maldecida por ello, y ellos no aprendieron de ello.”
La serpiente mintió en Beresh*t. Y ellos mienten en el desierto. Nada aprendieron de la historia. Una mentira se come a la otra mentira. Todo un símbolo.

Or Hayyim- Rabbi Hayyim ben Moshe ibn Attar (s.XVIII) profundiza este tema:
“את הנחשים השרפים, las serpientes ardientes. …Dios envió contra ellos las mismas bestias que su “lashón hará- su maledicencia” había engendrado… en el futuro mesiánico las otras bestias salvajes le preguntarán a la serpiente por qué mata con una mordedura venenosa, ya que ni siquiera obtiene una satisfacción física del daño que causa… "¿Por qué no hacerle la misma pregunta al calumniador? ¿Qué obtiene al difundir mentiras contra la gente?”
No sólo tiene que ver con el acto de mentir, sino el de no perseguir ningún fin más que el daño por sí mismo. No se beneficia a sí mismo sino viendo al otro destruido.

Y por último (y disculpen por el largo derrotero por el que los estoy llevando), hablemos del antídoto a este mal de la mentira, a falsedad, la mera voluntad de daño sin otro beneficio; un bastón con una imagen que los hace elevar la mirada y ver desde otra perspectiva la magnitud del mal que los aquejaba y las consecuencias a las que los arrastraban
“¿La serpiente mató o preservó la vida? Más bien, cuando el pueblo judío volvió sus ojos hacia arriba y sometió sus corazones a su Padre Celestial, fueron sanados, pero si no, se pudrieron por las mordeduras de serpiente.” Talmud, tratado de Rosh Hashaná 29a:7

Y Jizkuni- Rab Hezekiah ben Manoaj (s XIII) agrega algo muy interesante: “La razón por la que Dios eligió este fenómeno en particular fue para recordarle a la víctima que la cura para su dolencia tenía que encontrarse en revertir la fuente de su aflicción. Los poderes milagrosos del Creador para curar se demostrarían mejor si se demostrara que Él podía usar la fuente de la aflicción como la medicina que la curaría.”

La cura para la dolencia es revertir la fuente de la aflicción. Desde la misma herida poder sanarse.
Cuenta la Torá que todos los que había sido dañados con la mordedura se recuperaron al elevar la mirada hacia la misma causa que les había infligido tanto dolor.

Uds. se preguntarán qué tendrá todo esto que ver con la esperanza de mi frase inicial. Y voy a explicarles.
Desde hace 9 meses estamos viviendo un in****no, que quemó muchos cuerpos, pero que, hasta el día de hoy, sigue quemándonos el alma. Sin poder contener el ataque, nuestros tobillos, nuestras seguridades y apoyos están siendo mordidos por las serpientes del odio, de las noticias falsificadas, por la arenga a perpetrar una masacre que nos lleva a los capítulos más oscuros de nuestra historia como pueblo. La ira desatada en lugares imprevisibles contra lo judío nos hace sentir que ya no tenemos dónde apoyarnos. Viendo jóvenes enardecidos contra sus -hasta entonces- compañeros o vecinos judíos, vociferando los peores insultos fuera de cualquier equilibrio psíquico, nos hace ver que el veneno que destila hacia afuera es lo único que poseen hacia adentro.
¿Y cómo salimos de este odio rastrero que nos “arrastró” a las escenas más increíblemente crueles que hemos presenciado, a la saña con los secuestrados y sus familias, a la impiedad de no querer aceptar ningún tratado que frene la locura de la guerra y que proteja a todas las víctimas de ella?

Volvamos a la Torá.
No podemos quedarnos mirando el piso, fijados en los que aún tienen ponzoña para seguir haciendo daño. No podemos temer caminar con pie firme. No podemos buscar venganza, (una serpiente por otra). No funciona el ojo por ojo; medirse la fuerza y tener como opción el exterminio del otro. La suciedad no se quita con basura. Necesitamos encontrar alternativas.

Moshé la encuentra pidiendo a su pueblo que eleve su mirada. Algunos entienden que refiere a buscar la ayuda de Dios. Valoro a quienes se sostienen en la fe esperando una salida que venga desde la esfera de los trascendente. Otros, entre los que me incluyo, creemos que la salida es ponernos de pie, y fortalecer una mirada que no nos tenga atrapados en la oscuridad del suelo herido. Mirar hacia arriba y ver que hay otros caminos. Serpientes que se arrastran por el suelo, causando el peor de los daños y el rostro de otra que no muerde y que sana. Por tanto dolor acumulado estamos perdiendo la esperanza en que algo puede suceder que nos saque de esta locura y que no sea la locura misma. Las guerras tienen una lógica excluyente. O unos u otros. Ninguna guerra aparentemente ganada terminó con el flagelo que la produjo. Hay seres humanos que no tienen límite en su hambre de destrucción. Pero no son todos. No somos todos. Estamos los que creemos que si levantamos la vista nos encontraremos con otros- a quienes nosotros veíamos también como serpientes- que nos permitirán pensar en otra salida que nos sane a ambos. Necesito creer que ese tiempo está por llegar. Necesito confiar en que esta vez un acuerdo de cordura puede llegar a funcionar. Sé que hay tobillos sangrando por todos lados. Muchos de ellos irrecuperables. Pero no tenemos derecho a quedarnos quietos. A llorar impotencia. A considerar a la venganza como la solución. No vamos a doblegarnos. Necesitamos volver a mirar al cielo y ver que más allá de la tierra en llamas, hay destellos de luz que nos mostrarán el camino.

“Heredamos la esperanza, un regalo del olvido. Verás cómo entre ruinas damos a luz niños.” Veremos cómo entre las ruinas volveremos a parir niños que vuelvan a jugar tranquilos y confiados rodeados de amigos.

Silvina Chemen

PARASHAT KORAJNO A LAS TINIEBLASSi nos corriéramos del texto bíblico y les contara que se produce un enfrentamiento por ...
05/07/2024

PARASHAT KORAJ
NO A LAS TINIEBLAS

Si nos corriéramos del texto bíblico y les contara que se produce un enfrentamiento por la codicia del poder, que provocan una total desazón; que la gente común no sabe cómo comprenderlo y adhieren casi a ciegas a una causa de contenido difuso, cuyos líderes no pueden llegar a un espacio de mediación o acuerdo y que todo se resuelve con una tierra que se abre y se los traga, quizás alguno me diría que es una resolución demasiado fatal a una controversia, por más contenido que tenga. Otros me dirían que, conociendo la historia de Koraj, es un lenguaje metafórico que habla del castigo divino que no tolera la insurrección de un grupo frente a Moshé y Aharón.
Quiero que vayamos juntos a investigar los términos con los que en la Torá se resuelve esta confrontación.
Repasemos los hechos.
Koraj, de la misma tribu de Levy, primo de Moshé, Aharón y Miriam, organiza en medio del desierto un motín enfrentando el liderazgo de Moshé y en desacuerdo con la asignación de la familia de Aharón a cargo del sacerdocio. No conforme con ello, convencen a gente de la comunidad y juntan un número importante de sublevados contra la autoridad que los está guiando por el desierto.
Moshé desconcertado, le pide ayuda a Dios y se resuelve en una escena típica en la Biblia que es una especia de prueba para confirmar a quién elige Dios. Ofrecen inciensos. Por su puesto que Dios elige el de “sus elegidos” y los que pierden la compulsa son tragados por la tierra.
Leamos el texto que es estremecedor:
“Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moshé y Aarón. Ya Kóraj había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Dios apareció a toda la congregación. Y Dios habló a Moshé y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación? Entonces Dios habló a Moshé, diciendo: Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Kóraj, Datán y Abiram.”
Bemidbar- Números 16: 18-24
La escena me conmueve. En todo enfrentamiento, si la solución es uno u otro, todos corren el riesgo de caerse en el mismo abismo. Dios les dice a Moshé y Aharón que correrán el mismo destino si no se apartan de allí. Y también, con un coraje inmenso, Moshé y Aharón cuestionan a Dios diciendo que finalmente Kóraj era el que debería ser castigado, por qué todos recibirán la punición. Y esto no pasó sólo en esta escena. Todos caen, cuando los liderazgos llevan a su gente a abrazar causas violentamente, sin ninguna otra salida más que el exterminio del oponente. En síntesis; todos pierden en una compulsa por el poder absoluto, y todos caen cuando los líderes conducen a su gente hacia ese abismo.
Y luego la Torá cuenta:
“Y aconteció que cuando cesó él de hablar (Moshé) todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Kóraj, y a todos sus bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Sheol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.”
Bemidbar- Números 16: 32-33

Los traga a ellos, a sus casas, a sus conocidos y hasta sus bienes. Y dice que descendieron vivos al Sheol (en español lo escriben Seol porque no han encontrado traducción para esta palabra) y que la tierra los tapó.
Desgarrador. Y una gran pregunta. ¿Qué es el Sheol?
La palabra Sheol no significa sepultura. En hebreo el término usado es kevurá קְבוּרָה que viene de la raíz “kavar” (קָבַר) que significa enterrar.
Tampoco significa pozo. La Biblia hebrea usa la palabra “bor” (בּוֹר).
Sheol es, algo así como “la morada de los muertos”. Y si quisiéramos encontrarle alguna explicación a esto podríamos inferir que viene de la raíz shaal (שָׁאַל), que significa preguntar. El lugar en el que se alojan aquellas preguntas que jamás podremos responder, la incertidumbre más oscura como la describe Job- Yiov en el capítulo 10: 21-22
“…antes que me vaya, para no volver, a la tierra de tinieblas y sombras profundas; tierra tan lóbrega como las mismas tinieblas, de sombras profundas, sin orden, y donde la luz es como las tinieblas.”
Donde la luz es como las tinieblas.
Y eso es lo que nos está pasando en este tiempo, especialmente desde hace 9 meses. Las vidas siguen, el calendario marca diversas celebraciones, nacionales o familiares, los proyectos se crean, pero aún en la luz estamos como en tinieblas.
Metidos en un enfrentamiento que nos arrastra a todos a sentirnos, aún vivos, en el abismo más oscuro, arrastrados con todos nuestros “bienes”, porque lo bueno se tiñe de tragedia al ver que esta situación no se resuelve y que cada día es un nuevo capítulo en el que la tierra se abre cada vez más.
El odio hace que la tierra se trague a las víctimas del mismo y a sus perpetradores por igual. No hay solución en una compulsa que pretenda que unos acaben con los otros. No hay discurso de odio que resuelva siglos de prejuicios y operaciones políticas que necesitan siempre de un chivo expiatorio. No hay líderes que queden indemnes cuando lo que proponen es el exterminio. No hay tierra que aguante el peso de tanta bronca, tanto desprecio, tanta mala intención, tanto grito, tanta violencia, tanta locura. Se abren las fauces del Sheol porque nos sume a todos como humanidad en un sin salida.
¿Cómo salimos de esto?
Más adelante, contando se hace un censo en el capítulo 26 aparece el siguiente versículo:
וּבְנֵי־קֹ֖רַח לֹא־מֵֽתוּ׃
“Y los hijos de Kóraj no murieron”. (26:11)
Rashi (SXI) va a explicar lo siguiente:
“Originalmente estaban en el complot, pero en el momento en que estalló la rebelión tenían pensamientos de arrepentimiento en sus corazones; Por lo tanto, les cercaron un lugar alto y se quedaron allí.”
Los hijos de Kóraj pueden pensar con sus propios criterios y decidir de qué lado de la historia quieren estar. Se ponen en un lugar alto, se arrepienten, no siguen acríticamente la locura de su padre. Eligen qué posición tomar. Y la Torá los rescata: ellos no mueren. Quizás porque mueren física o espiritualmente todos aquellos que se dejan arrastrar por el sinsentido de la confrontación, encubiertos por la causa de unos pocos que sólo rapiñan poder.
Y la guemará agrega un dato para mí conmovedor:
“Con respecto al versículo: “Y los hijos de Kóraj no murieron”, se enseña en una baraita (un texto de la época de la Mishná) que en nombre de nuestro maestro, los Sabios dijeron: … se sentaron en él y recitaron canciones de alabanza.”

Los hijos de Kóraj decidieron cambiar el grito por la melodía, el insulto por la poesía.

¿Cómo se sale de esto? Educando a las generaciones que están siendo testigos de esta locura que hay chances de transitar las diferencias y las conflictivas históricas más allá de la fatal resolución de exterminarse unos a otros, porque todos, como lo estamos viendo, estamos perdiendo.
Y se sale con creatividad, con la apelación al aspecto más profundo de nuestro ser como lo es la posibilidad de hacer música, de encontrar palabras que rimen, de sentarse a ofrecer espacios de alabanza.

No vamos a entrar en ese Sheol porque vamos a darle pelea a la oscuridad.
Buscando lugares altos.
Decidiendo a quién seguir para no ser arrastrados.
Buscando con quiénes sí podemos hablar, compartir, debatir, llorar y darnos un tiempo para permitirnos cantar. Cada uno su partitura, pero quizás consiguiendo componer una melodía armónica. Quizás. Ojalá. Ojalá.

Silvina Chemen

Dios, por favor, sánanos. Parashat  Behaalotjá.Cada semana que me siento a escribir el comentario de la parashá, me toma...
21/06/2024

Dios, por favor, sánanos. Parashat Behaalotjá.

Cada semana que me siento a escribir el comentario de la parashá, me toma un tiempo asentar la multiplicidad de asociaciones que aparecen en mi mente –y que creo que en estos últimos meses salen directamente de mi corazón roto– y me formulo siempre la misma pregunta. ¿Es lícito llevar a los lectores a mis soliloquios? ¿Será correcto tomar los textos para leer nuestras realidades?
Por suerte –y sin ningún ánimo de ponerme a su altura– los “escritores de verdad” también se preguntan sobre por qué escriben. Miren qué hermoso lo que dice el gran Michel Foucault en una entrevista que le hicieran en 1974:
“Yo quisiera que mis libros fuesen una especie de caja de herramientas dentro de la cual los otros pudiesen buscar y encontrar una herramienta con la que pudiesen hacer lo que considerasen, en sus dominios (…) Yo no escribo para un público, escribo para utilizadores, no para lectores.”
Y luego en 1975 agrega: “Un libro está elaborado para servir a usos no definidos por quien lo escribe. Cuanto más tenga usos novedosos, posibles, imprevistos, más estaré satisfecho. Todos mis libros, sea la Historia de la Locura o Vigilar o Castigar, son, si usted quiere, pequeñas cajas de herramientas. Si la gente quiere abrirlas, servirse de una frase, una idea, una análisis como si de un destornillador se tratase o una llave inglesa, para cortocircuitar, descalificar, romper los sistemas de poder, entonces muy bien.”

Así que, autorizada a ser “utilizadora” y no lectora simplemente es que me dispongo a comentar un episodio de esta parashá.

“Miriam y Aharón se pusieron a murmurar contra Moshé a causa de la mujer cush*ta con la que éste se había casado. Moshé, en efecto, se había casado con una mujer de Cush.” Bemidbar-Números 12:1

Primera escena: Los hermanos de Moshé murmuran, pareciera que lo critican a causa de la mujer con la que se casó. Algunos interpretan que las mujeres de Cush eran negras y que eso les habría molestado.
Y luego sigue la conversación:
“¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moshé?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?”. Y el Señor oyó todo esto.” Bemidbar-Números 12:1
No sólo lo critican, sino que además le estarían reclamando algo del poder. ¿Por qué pretende ser más que ellos si Dios habla con los tres?

Como respuesta a estas reacciones; viene la segunda escena. Dios los llama:
“De pronto, el Señor dijo a Moshé, a Aharón y a Miriam: “Vayan los tres a la Tienda del Encuentro”. Cuando salieron los tres, el Señor descendió en la columna de nube y se detuvo a la entrada de la Tienda. Luego llamó a Aharón y a Miriam. Los dos se adelantaron.” Bemidbar-Números 12:4-5

La nube, símbolo de la presencia de Dios, se posa sobre el Tabernáculo –hermosamente traducido como la Tienda del Encuentro–. Y allí Dios los llama a Aharón y a Miriam para hablarles directamente.
Dios les explica que el modo que tiene de comunicarse es a través de visiones, de sueños. Sin embargo, con Moshé estableció otro modo de comunicación.
“Yo hablo con él boca a boca (en heb. pé, el pé), claramente, … ¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moshé?”.

Tercera escena; la consecuencia de semejante arrebato.
“Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó. Apenas la nube se retiró de encima de la Tienda, Miriam se cubrió de tzaraat, quedando blanca como la nieve…” Bemidbar-Números 12:9-10
La nube se aleja. La protección desaparece. Miriam se enferma. Su piel se cubre de llagas. Aharón intercede por ella con su hermano. Y aquí aparece, para mí, una de las escenas más conmovedoras de toda la Torá. Moshé pronuncia la primera tefilá:
“Moshé invocó al Señor, diciendo: «¡Te ruego, Dios, que la cures (en heb. El na refa na la!»”. Bemidbar-Números 12:13
Un relato que hoy puedo leerlo de un modo totalmente diverso a cómo lo he hecho otras veces.

La nube de Dios se posa allí donde se erige la Tienda del Encuentro. Todos tienen la posibilidad de acercase a lo divino. De experimentar su presencia. Sin embargo, cuando la mala palabra, la mala lectura, la bronca acumulada por más poder, por más espacio, por ser únicos, conquista el corazón de los hermanos, sucede una debacle.
Dios interviene contándoles que con Moshé habla “pé el pé-boca a boca”. Por supuesto que los exégetas se van a ocupar de explicar que no es una imagen real, que no tiene boca, que es una alusión a que escucha su palabra directamente, pero eso no importa ahora. Pé el pé, boca a boca significa tenerlo delante. Tenerlo cerca. Darle espacio a su palabra. Y darle espacio a la palabra del otro.
Dios nos lega un modo de hablarnos que garantiza la presencia divina en la tierra; pé el pé-la cercanía de la posibilidad del encuentro y de la palabra. De la conversación y la escucha que garantizarán una vida en paz.

Cuando de la boca salen maldiciones, insultos, prejuicios, imágenes que usamos del que tenemos “en frente” para matarlo con nuestras ideas (y luego con nuestras armas) la nube desaparece, la garantía de una humanidad que respete la presencia divina que es protección para todos, se esfuma en la imposibilidad de seguir bregando por el encuentro.

Leí un comentario que explicaba que la palabra pé que se escribe פה, puede ser leída (recordemos que el hebreo no tiene vocales) como “pó” que quiere decir “acá”. Marcando que es una conversación en la que ambas partes se tienen que hacer presentes. Acá y acá. Los dos se juntan para poder retomar la palabra que devuelve a la Tienda su verdadero sentido: el Encuentro.

No es sólo Miriam la que está enferma de tzaraat. El odio en el que estamos sumidos, las manifestaciones de violencia indiscriminada sin fundamento, la guerra que es siempre sucia y traumatizante, las memorias del horror que emergen conforme pasan los días en Israel; todo nos ha cubierto la piel, el alma, los ojos y las entrañas.

Moshé produce el gesto más noble de nuestra historia. A pesar de ser él el damnificado, su valentía, su hombría de bien lo llevan naturalmente a pedirle a Dios que la sane.
Quizás sea eso lo que nos salve de tanta locura acumulada y de esta sensación sin salida. Que alguien se atreva a aportar una dosis de humanidad para pedir que todos nos salvemos. Que se produzca un gesto que sane este río de sangre inacabado que inundará nuestra historia por varias generaciones.

Una nena de sala de 5, el otro día celebrando Shavuot en la escuela, necesitaba preguntarme algo urgente. Se acercó, con cara preocupada y me dice: —Silvi, si Dios hablaba con Moshé y con los “iehudim” ¿por qué no habla más con nosotros? A ella intenté responderle conforme una niña de 5 años puede comprender semejante abstracción. Pero frente a esa pregunta creo entender que no habla más con nosotros porque nosotros elegimos no hablarnos más. Pé el pé, cara a cara, en una mesa en la que podamos llorarnos nuestros dolores, cantarnos nuestras verdades, poner en valor la vida de nuestros hijos, las historias de nuestros viejos, compartir sensibilidades. Cara a cara, acá, ahora mismo. No hay salida con la lucha armada y las bombas que no nos dan ni siquiera la chance de escuchar a quien tenemos delante.

Rezo, como Moshé, y pido: El na refa na lanu-Dios, por favor sánanos, indícanos el camino para salir de esta enfermedad que nos ha hecho olvidar tu presencia. Reconstruye una Tienda del Encuentro. Necesitamos curarnos de este dolor infinito. Necesitamos volver a creer en la palabra. Necesitamos volver a creer que la paz es posible. El na refa na lanu-Dios, por favor, sánanos.

Silvina Chemen

Parashat NasóSólo ser es una bendiciónיְבָרֶכְךָ יהוה, וְיִשְׁמְרֶךָIEVAREJEJÁ ADONAI VEISHMEREJAQue Dios te bendiga y t...
14/06/2024

Parashat Nasó
Sólo ser es una bendición
יְבָרֶכְךָ יהוה, וְיִשְׁמְרֶךָ
IEVAREJEJÁ ADONAI VEISHMEREJA
Que Dios te bendiga y te guarde
יָאֵר יהוה פָּנָיו אֵלֶיךָ, וִיחֻנֶּךָּ
IAER ADONAI PANAV ELEJA VIJUNEKA
Que Dios su rostro en ti y te agrace
יִשָּׂא יהוה פָּנָיו אֵלֶיךָ, וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם
ISA ADONAI PANAV ELEJA VEIASEM LEJA SHALOM
Que Dios eleve su rostro hacia ti y te conceda la paz
Bemidbar 6: 24-26

Parashat Nasó es la parashá más larga de la Torá y a pesar de tener tantos temas donde podríamos detenernos para analizar y estudiar juntos, hay tres versículos que nos atraen, semana a semana. Nos dirigen nuestra atención hacia ellos, quizás porque ellos están presentes en cada momento de bendición de nuestras vidas.

El maestro Abraham Joshua Heschel decía hermosamente:
"Se necesitan tres cosas para lograr un sentido significativo del ser. Dios, un alma y un momento Y los tres están siempre aquí. Sólo ser es una bendición. Sólo vivir es sagrado..." en La inseguridad de la Libertad: Ensayos sobre la existencia humana.

Y quizás en los momentos de pasaje, de profunda emoción, somos concientes de que el verdadero sentido de la vida lo recuperamos cuando hay una conexión con lo trascendente, que llamamos Dios, hacia fuera de nosotros y alma hacia dentro de nosotros y un momento. Un tiempo al que le damos la entidad de tiempo, de acontecimiento que es en sí mismo un mojón en nuestras vidas para recordarnos que estamos vivos y que esto tiene un significado profundo. Cuando transitamos esos acontecimientos de la vida, aparece Birkat Kohanim, la bendición que decimos cuando recibimos a la vida, cuando nos celebramos la madurez y la responsabilidad, y cuando nos apostamos al amor uniéndonos a quien amamos. Estoy hablando de la ceremonia de Brit Milá- Simjat Bat, de Bat Mitzvá y Bar Mitzvá y de Jupá.
También tenemos la oportunidad de conectar con Dios, con el alma y con el momento, cada semana, cuando nos dedicamos el tiempo sagrado del Shabat y posamos nuestras manos en las cabezas de nuestros hijos para invocar para ellos bendición. Un instante de un par de minutos que congela la aceleración y el devenir y nos regala un “no tiempo/todo el tiempo” que llamamos bendición.

Muchos se preguntan qué tiene este texto de extraordinario, cuál es su mensaje para haber sido el que prevaleció a través de generaciones y más aún, que sobrevivió la desaparición de la casta de los sacerdotes- kohanim y se transfirió a cada casa, a cada sinagoga, más allá de la prescripción de que ésta era la bendición que los kohanim invocaban para el pueblo de Israel. ¿Qué es lo que dice esta brajá?
Rabí ShlomoEfraín Luntschitz el autor de Kli Yakar (Praga1550-1619) comenta: " Hay muchas opiniones en cuanto al significado de la bendiciones individuales, y cada uno las interpreta según sus propias luces”.

Y quizás sea éste el mejor contenido. Que nos estemos preguntando por el contenido y nos demos cuenta de que cada uno las interpreta de acuerdo con la propia luz. Lo que queda claro es que no hay bendición sin luz, sin esa capacidad de ver la luz, de buscar la luz, de apostar por la luz y jugarse por ella. La oferta de oscuridades está a la orden del día y para ella siempre tenemos respuesta y tiempo. Estamos entrenados a mirar lo oscuro, y lamentarnos por ello.

Así comentábamos alguna vez respecto de la creación de “la luz” el primer día del relato de Beresh*t:
No en vano las primeras palabras que describen la creación refieren a luz, en lugar de hacer énfasis en el vacío, la oscuridad y la nada.

¿Por qué? Porque este beresh*t, este génesis viene a aportarnos luz, territorios posibles de ser vistos, horizontes a los que podemos llegar porque podemos divisarlos.
Otras cosmologías puntúan el comienzo en la catástrofe y la guerra. Y dejan marcas fundacionales de comienzos frustrados y de oscuridades que se eternizan.

La Torá comienza con el mandato de crear la luz. Que sea la luz, en realidad, “Viehí”, “que sea”, que se “deje ser”, que se haga visible frente a nosotros y al mundo. Una luz que no tiene que ver con los fenómenos de la física o la química, ni con los astros ni las sustancias. Sino una condición imprescindible para “ser”; mundo, humano, humanidad... No hay creación si primero no pactamos con la luz, aquella que algunos llamamos divina, la que nos da claridad de entendimiento, sabiduría para encarar nuestras acciones y esperanzas en aquello que estamos creando. No hubiera sido posible este mundo que habitamos si el primer día la luz no se hubiera hecho visible.
Cuando se preguntan dónde quedó esa luz se contesta que esta luz se escondió –Or haganuz– la luz oculta. Dios la habría ocultado del mundo luego de la trasngresión de Adam y Javá al comer del árbol de frutos prohibidos. Sin embargo creo que detrás de esta imagen subyace algo mucho más cercano a nosotros. Esa luz del espíritu, ese resplandor que se emana cuando hacemos lo que nos hace bien, cuando hacemos el bien, cuando sentimos que vamos por el camino que nos hace felices, cuando nuestras palabras acarician y acompañan, desaparece cuando elegimos el camino de la destrucción. Cuando priorizamos comentarios de crítica, cuando nuestras miradas son sospechosas, cuando nuestros actos, a sabiendas, causan el dolor de otros, cuando nuestro éxito se consigue causándole el fracaso a otros, por supuesto que de nosotros no se refleja nada bueno. A eso, llamamos “luz”. Condición primordial para crear cada día en mundo en el que vivimos y el mundo que somos.

Y cuando la encontramos, registramos la bendición, y decimos esta brajá, una y otra vez, porque nos sentimos cuidados cuando cuidamos (veishmereja), y nos sentimos iluminados cuando damos luz, (iaer), y nos sentimos en paz (shalom) cuando podemos desenfrenarnos y registrar el sentido de nuestras vidas poniéndole palabras ancestrales, voces de siempre que se posan en nuestros labios y se revisten con el ropaje de nuestras palabras.

El texto de la brajá termina de este modo:
Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré. (Vers. 27)

Dios pondrá su nombre en nosotros cuando nosotros le demos nombre y entidad a los verdaderos momentos que iluminan nuestras vidas: los excepcionales, como los rituales de pasaje y los cotidianos, como el Shabat o cualquier otro tiempo al que uno se consagre con quienes ama, sin condiciones y urgencias.

Un Dios, un alma y un momento son necesarios para redescubrir el sentido. Las palabras son la vestimenta de una dimensión existencial: decidir que, como dice Heschel Sólo ser es una bendición. Sólo vivir es sagrado. No depende de nadie más que de nosotros mismos.

Les dejo una meditación sobre esta brajá que escribió Alden Solovy, un poeta contemporáneo norteamericano, que escribe poesía litúrgica y meditaciones para nuestros días.


Pon Tu nombre sobre nosotros
Pon el nombre sobre nosotros
Dios de gracia,
Para que podamos traer la paz y el amor
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la justicia,
Para que podamos traer respeto y disciplina
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la belleza,
Para que podamos lograr la armonía y la compasión
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la eternidad,
Para que podamos traer fuerza y resistencia
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de esplendor,
Para que podamos traer la humildad y asombro
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la fundación,
Para que podamos traer sanidad y unión
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la soberanía,
Para que podamos traer nobleza y majestad
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la comprensión,
Para que podamos traer misterio y creación
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios de la sabiduría,
Para que podamos traer la justicia y Torá / Tu palabra
En el mundo.

Pon Tu nombre sobre nosotros
Dios el Uno,
Para que podamos volver a Ti
Nuestra Fuente y nuestro destino.

Rabina Silvina Chemen

Dirección

Ceuta
51001

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