02/08/2026
Broche de oro de devoción y fe de un pueblo.
Tras nueve días de Novena, el eco de las oraciones y la devoción empieza a reposar en nuestras calles, dejándonos la reconfortante sensación del deber cumplido y el corazón lleno de gratitud.
Han sido jornadas de una fe profunda y compartida, pero, sobre todo, de un centrarnos en lo que realmente nos define como comunidad.
La celebración en honor a nuestros Santos Patronos San Joaquín y Santa Ana va mucho más allá de un acto religioso; es el verdadero motor que impulsa la cohesión de nuestro pueblo, tejiendo un puente invisible entre abuelos, padres y niños. Al venerar a los patronos de la familia, estas fiestas logran pausar el ritmo acelerado del día a día para recordarnos la importancia de nuestras raíces, regalándonos un espacio único donde la sabiduría de los mayores y la ilusión de los más jóvenes se encuentran en un mismo abrazo.
Es precisamente esa capacidad de convocatoria la que ha transformado nuestro entorno durante estos días, convirtiendo cada rincón y cada acto en un punto de encuentro sincero.
Mantener viva esta tradición aporta al pueblo un sentido renovado de identidad y orgullo compartido, compartiendo costumbres que nos pertenecen a todos y ofreciendo a cada vecino un lugar de acogida, convivencia y paz.
Nos despedimos así de estos nueve días con la satisfacción de haber vivido jornadas de belleza, solemnidad y profundo calor humano, con el alma renovada y con la certeza de que este poso de unión y fraternidad nos seguirá acompañando a lo largo del año.
¡Que San Joaquín y Santa Ana sigan bendiciendo, guiando y protegiendo siempre a todo nuestro pueblo!💚💚💚
Las fotos son de Juan Cabrera, de Ana Delis y de Lola Herrera.
GRACIAS 💚