31/05/2026
En la tarde de hoy hemos celebrado Santa Misa en honor a Ntra Sra del Buen Fin.
La Virgen del Buen Fin, obra de Antonio León Ortega a principios de la década de los 70 del siglo pasado, la advocación del Buen Fin tiene raíces antiguas dentro de la espiritualidad cristiana, aunque no existe una fecha exacta única para su origen, porque surge de una idea muy presente desde hace siglos en la Iglesia: pedir a la Virgen asistencia para alcanzar una “buena muerte” o un “buen final” cristiano.
En España comenzaron a difundirse especialmente entre los siglos XVI y XVIII las advocaciones marianas relacionadas con la buena muerte, el tránsito y el auxilio a los moribundos, muy influenciadas por la espiritualidad barroca y por las cofradías penitenciales. En ese contexto aparecen títulos como “Buen Fin”, “Buena Muerte”, “Tránsito” o “Amparo”.
La advocación concreta de “Buen Fin” tiene además una fuerte presencia histórica en Andalucía, especialmente vinculada a hermandades y conventos franciscanos.
También es interesante que la expresión “buen fin” en la espiritualidad clásica no tenía un tono negativo, sino profundamente esperanzador: el “fin” era entendido como la meta última del cristiano, es decir, llegar a Dios.
Por eso es una advocación que probablemente pueda rastrearse espiritualmente hasta la Edad Media, aunque su desarrollo como título mariano popular y cofrade se consolidó sobre todo en la Edad Moderna.