30/10/2022
EL CANTO QUE FUE HOGUERA Y SU CALOR SIEMPRE ABRAZARÁ
¡Buenos días despertarse y formarse!, ¡ 2,3 Gloria a ti Campamento del Norte...,¡ Sal de ahí chivita, chivita sal de ahí de ese lugar!
Es parte del inmenso repertorio que aún suena en alguna parte del mundo; verde, tranquilo y sofocante que antes de llegar a perderse en sus entrañas un intenso frío te invita a dejar de lado eso que hace de la vida algo más pesado.
De la época de oro, donde todo mundo encontraba en una vieja casa el refugio de amor y servicio que sólo unos pocos lo entienden; compartió con un sin número de papitos, tíos, tías, sobrinos, sobrinas que veían más arriba de sus ojos la característica que siempre lo identificaría. Lo llamaban: "El pestañitas" esas que de seguro hizo bailar en un juego, un canto o en la misma tertulia que era acompañada por el cielo estrellado que ahora guarda un gato que siempre volverá cuando mire un montón de locos que una vez juraron para siempre amar y ayudar.
Se subió y sonrió para la foto en la vieja máquina del tiempo de Don Hermógenes, probó la sazón de mamá Poemita, recibió la bendición del Padre Edison y es parte de aquel álbum que reposa en alguna parte del cuarto y alguno dirá: "es el zambito de la foto pues a la moda de aquellos tiempos debía estar".
Su vida siempre fue como un triangulo ese mismo que encabezaba la caminata y todo aquel que la miraba decía: "ahí vienen los campamentitas".
La vida le dio la oportunidad de volver, luego de bregar en la vida, para obtener aquel abrazo sincero así como él lo dio cuando era el amado tío con la única diferencia que ya no lo hizo desde un salón sino más bien dónde aparece todo comelón y de seguro escucho: " papito una naranjita o una frutita me puede regalar". Hasta a sus retoños puedo ver disfrutar de una pañoleta larga o triangular que con orgullo sabían portar.
Las tertulias con los amigos nunca se acabarán pues hasta antes de su morada varios de ellos se volvieron a juntar, las buenas rolas a cantar y tanto era el cariño que "El Morita" también un par de versos le pudo dedicar con el talento de la pluma que tinta para largo tendrá.
Es nuestro homenaje al papito y eterno campamentista que siempre volverá a gritar en el camino del cielo: " de esta calle para arriba voy a mandar a....."
En la lucha de amar y servir
Con aprecio y cariño en memoria de Aníbal Benavides (+)
Nuestro abrazo solidario para toda su familia en especial a su esposa mamá Tañita y sus hijas: Nicole, Mel, Tañita y Samy.
De otro Campamentista: Jorsh Quevedo