09/05/2025
Todo el que se descuida de la oración se apaga.
No importa cuánto Dios te haya usado en el pasado, si dejas de orar, te vas apagando poco a poco. La oración no es una opción, es el aliento del alma. El fuego del Espíritu se mantiene encendido en la intimidad con Dios.
"Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús."
— 1 Tesalonicenses 5:16-18
Pastora María Tinizaray