03/08/2026
EL ESTRÉS DE FUTURO
Esta generación que, muchas veces, sufre más por lo que imagina que por lo que realmente está viviendo. A eso se le conoce como estrés de futuro: la ansiedad y la preocupación constante por situaciones que todavía no han ocurrido.
Nuestra mente comienza a construir escenarios negativos: ¿Y si pierdo mi trabajo? ¿Y si mi familia atraviesa una crisis? ¿Y si fracaso? ¿Y si las cosas no salen como espero? Sin darnos cuenta, terminamos cargando el peso de un mañana que aún no existe.
Es importante comprender que planificar no es lo mismo que preocuparse. Planificar es un acto de sabiduría; preocuparse es intentar controlar aquello que solo está en las manos de Dios.
Jesús enseñó una gran verdad cuando dijo:
"Así que no se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal." (Mateo 6:34)
El Señor no nos está diciendo que vivamos sin responsabilidad, sino que no permitamos que la ansiedad gobierne nuestro corazón. La preocupación excesiva no cambia el futuro; solo nos roba la paz del presente.
Cuando vivimos con estrés de futuro, nuestro cuerpo también lo refleja: aparece el insomnio, el cansancio, la tensión, la irritabilidad y la dificultad para disfrutar las bendiciones que Dios nos está dando hoy.
El apóstol Pablo nos dejó una de las promesas más hermosas de la Biblia:
"Por nada estén afanosos, sino sean conocidas sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias; y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6-7)
La fe no elimina todas las incertidumbres, pero sí nos da la seguridad de que Dios ya está en el mañana. Mientras nosotros solo podemos ver el presente, Él conoce el final desde el principio y jamás abandona a quienes confían en Él.
No permitas que el miedo al futuro te robe la alegría del presente. Vive un día a la vez, trabaja con diligencia, planifica con sabiduría y descansa en la fidelidad de Dios.
El mañana está en las manos de Dios; por eso hoy puedes vivir en paz.
Prs. Luis Roche Fernández y Andy Rossy Puma Yepez