08/10/2026
LO QUE UN NIÑO PUEDE ENSEÑARLE A UN ADULTO
“Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivos, a estar siempre ocupado en algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”. —Paulo Coelho—
Jesús tenía una manera muy especial de enseñarnos. Muchas veces utilizó ejemplos sencillos para revelar verdades profundas. Y una de sus enseñanzas más poderosas tuvo como referencia precisamente a los niños.
“De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
—Mateo 18:3
Jesús no estaba diciendo que debemos ser inmaduros. Estaba hablando de recuperar algunas características que los adultos, con el paso del tiempo, muchas veces perdemos: la confianza, la sencillez, la capacidad de maravillarnos y la dependencia de nuestro Padre.
1. APRENDER A ALEGRARNOS SIN TENER TODAS LAS RESPUESTAS
Un niño puede reír porque sí. Puede disfrutar de algo pequeño y encontrar felicidad donde un adulto solamente ve algo cotidiano.
Nosotros, en cambio, muchas veces condicionamos nuestra alegría a que todo salga bien.
Pero la Biblia dice:
“Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.”
—Salmo 118:24
Nuestra alegría no debe depender exclusivamente de las circunstancias. Nuestra alegría tiene que tener su fuente en Dios.
2. ESTAR OCUPADOS EN LO QUE REALMENTE IMPORTA
Un niño puede pasar horas construyendo, aprendiendo, preguntando y descubriendo.
¿Y nosotros?
A veces estamos demasiado ocupados para hacer aquello para lo cual Dios nos llamó.
Jesús dijo:
“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura.”
—Juan 9:4
Hay personas esperando años para comenzar aquello que Dios puso en su corazón.
No esperes tener todo perfecto.
Comienza. Sirve. Aprende. Ora. Evangeliza. Trabaja. Edifica.
3. APRENDER A CLAMAR POR LO QUE REALMENTE DESEAMOS
Un niño no suele esconder lo que quiere. Lo pide con insistencia.
Y Jesús también nos enseñó a perseverar en la oración:
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”
—Mateo 7:7
La fe no es solamente pedir una vez y abandonar.
Hay momentos en los que tendremos que seguir llamando.
Seguir buscando.
Seguir orando.
Seguir creyendo.
NO PERDAMOS LA CAPACIDAD DE SER NIÑOS DELANTE DE DIOS
Quizás crecer espiritualmente no significa complicarnos más, sino aprender nuevamente a confiar como un niño.
Un niño sabe que necesita a su padre.
Un hijo de Dios también debe saber que necesita a su Padre celestial.
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”
—1 Pedro 5:7
Tal vez hoy Dios no quiere que aprendas algo nuevo.
Tal vez quiere que recuperes algo que perdiste:
la alegría, la pasión, la curiosidad, la perseverancia y la confianza.
Porque hay cosas que un adulto puede enseñarle a un niño…
pero también hay cosas que Dios puede enseñarle a un adulto a través de un niño.
Jesús dijo:
“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.”
—Mateo 19:14
No permitas que los problemas de la vida te roben la capacidad de maravillarte con Dios.
Vuelve a confiar.
Vuelve a soñar.
Vuelve a creer.
Vuelve a orar.
Vuelve a disfrutar la presencia de tu Padre.
Porque quizás para entrar en algunas dimensiones de lo que Dios tiene para nosotros, primero necesitamos volver a tener un corazón dispuesto a aprender como un niño.
Série Héroes de los que no se habla hoy día Prs Luis y Rossy Nexo 24.7 Una señal directa al corazón