15/02/2024
Cuando dejamos las circunstancias en manos de Dios, todo puede pasar. El tiene planes de bien que nos sorprenden y nos hace maravillar del poder de su Majestad Jesucristo el Señor.
Nuestra limitada visión espiritual es refinada cuando observamos el mover de Su Santidad en medio de su pueblo que clama, ora con propósito. De allí que la alabanza que dice: “abre mis ojos oh Cristo, los ojos de mi corazón”, reflejan nuestra necesidad de ver con un corazón sencillo y humilde; los planes de bien cuando es Su voluntad perfecta y agradable.
Todo argumento es acallado por un estrepitoso “Aleluya”; Dios, Wow¡ te pasaste.
Y todo va bien!
Por qué no comportarse de la misma manera cuando lo que recibimos de Dios, no es lo que esperamos; cuando su voluntad es la misma, agradable y perfecta; desde Su Santa perspectiva.
Por tanto, es hora de hacer una pausa y discernir, nuestra actitud natural y espiritual que Dios valora; llena de humildad, determinación y contentamiento.
Ayer me enteré de la partida de un buen consiervo amigo; cumplió su historia y encomienda; termino bien la buena batalla. Lloré y alabe a mi Señor.
Mas ahora, recibí la noticia de la bendición de la vida, una herencia preciosa de tres meses de existencia. Y también lloré y alabe a mi Señor. Pues sus caminos son de bien y no de mal, para los que aman al Señor.
Aleluya, Alabado sea el Señor por siempre!!
Sea que muramos, o sea que vivamos del Señor somos. Amén