17/09/2026
Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.
Jesús no dijo estas palabras para despertar lástima. Las dijo para quitar una mentira de en medio: seguirlo no significa ser aceptado. El Evangelio nunca fue presentado como un camino para agradarle a todos.
Cristo incomodó porque no acomodó la verdad al gusto de nadie. No cambió su mensaje para conservar seguidores. No negoció con la mentira para evitar el rechazo. Y finalmente, quienes no quisieron recibir su verdad lo llevaron hasta la cruz.
Eso también nos confronta hoy. Vivimos en un tiempo donde muchos quieren un Cristo que consuele, pero no un Cristo que confronte; un Cristo que bendiga sus decisiones, pero no uno que les diga que están equivocados. Pero Jesús no vino a confirmar nuestra comodidad. Vino a confrontar nuestro corazón.
Por eso, cuando alguien rechaza nuestra fe, no debemos correr inmediatamente a llamarlo persecución. Pero tampoco debemos avergonzarnos de Cristo para ser aceptados. Hay una diferencia entre reconocer un error y renunciar a la verdad para evitar que otros se molesten.
Llegará el momento en que tendrás que escoger: callar para encajar o hablar con verdad; ceder para ser aceptado o permanecer firme; esconder aquello en lo que crees o vivir de acuerdo con ello. Y en ese momento no importará cuántas personas estén de tu lado. Importará si todavía estás de parte de Cristo.
Porque el rechazo no siempre significa que estás equivocado. Y la aceptación tampoco significa que estás en lo correcto. Jesús mismo fue rechazado. La pregunta no es cuántas personas te aprueban. La pregunta es qué estás dispuesto a abandonar para conseguir su aprobación.
Si por seguir a Cristo pierdes aplausos, no has perdido lo esencial. Pero si para conservar los aplausos tienes que negar aquello que Cristo enseñó, entonces el precio de la aceptación ya fue demasiado alto.
No maquilles tu fe para que nadie se incomode. No uses la fe para atacar a nadie. Pero tampoco la escondas para que nadie te rechace. Cristo ya dejó claro que el camino detrás de Él no siempre será celebrado.
“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.”
Juan 15:18