12/04/2026
Tal vez hoy no te sientes bien…
pero tampoco sabes explicar por qué.
No es un problema en específico…
es todo junto.
Cansancio que no se quita.
Pensamientos que no paran.
Y una sensación de vacío
que no sabes de dónde viene.
Y aun así… sigues.
Sonríes. Hablas. Respondes.
Pero por dentro… no estás bien.
Y nadie lo nota.
Pero Dios sí.
Él ve lo que callas,
lo que cargas,
lo que te pesa cuando estás solo.
Y aunque sientas silencio…
no te ha soltado.
Así que si hoy te cuesta orar…
no digas mucho.
Solo dile:
“Señor… aquí estoy.”
Y quédate ahí.
Llora si tienes que llorar…
pero hazlo en Su presencia.
Porque ahí…
justo ahí…
es donde Dios comienza
a sanar lo que nadie ve.