09/05/2026
Feliz sábado
Habitantes de toda la Tierra
NI APOSTASÍA NI DISIDENCIA
Nuestro deseo es servir como un canal de bendición, trabajando para que todos conozcan a Jesucristo y permanezcan firmes en el evangelio eterno. En este tiempo solemne, el pueblo de Dios está llamado a perseverar con fidelidad, comprendiendo los desafíos espirituales que afectarían la fe en los últimos días.
Cristo advirtió claramente:
“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
— Marcos 13:13
Como iglesia remanente, hemos sido advertidos acerca de dos extremos peligrosos que Satanás utiliza para debilitar al pueblo de Dios. Elena G. de White escribió:
“Satanás ve que el Señor está bendiciendo a su pueblo y preparándolo para que discierna sus engaños; trabajará con su poder maestro para introducir fanatismo por un lado y frío formalismo por el otro, a fin de asegurarse una cosecha de almas.”
— Mensajes Selectos, tomo 2, p. 21
Estos dos extremos representan peligros reales para la fe y la identidad adventista.
1. La apostasía interna
Surge cuando ciertos movimientos procuran modificar las doctrinas fundamentales, relativizar las verdades bíblicas o adaptar la iglesia al pensamiento secular contemporáneo. Bajo conceptos de modernización o inclusión, existe el riesgo de debilitar los principios distintivos establecidos por Dios para Su pueblo.
Entre estas corrientes pueden encontrarse tendencias liberales, progresistas, espiritualistas, postmodernistas y conceptos derivados de la llamada “iglesia emergente”, entre otros.
El peligro de estas ideas consiste en derribar gradualmente los muros espirituales que separan al pueblo de Dios del mundo, produciendo confusión doctrinal y debilitando la fe y doctrina adventista.
2. La disidencia externa
Por otro lado, algunos observan la apostasía y, como reacción, deciden separarse del cuerpo organizado de la iglesia, levantando movimientos independientes y atacando a la iglesia desde fuera. Sin embargo, este camino tampoco armoniza con el modelo bíblico del pueblo de Dios.
Cristo enseñó que el trigo y la cizaña crecerían juntos hasta el tiempo de la siega:
“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega.”
— Mateo 13:30
La presencia de errores o de personas no convertidas dentro de la iglesia no constituye autorización divina para abandonarla ni para fomentar división. La Biblia llama a reformar con espíritu cristiano, no a destruir ni a fragmentar el cuerpo de Cristo.
Dentro de estos movimientos disidentes pueden mencionarse grupos antitrinitarios, reformistas separatistas, davidianos, unicitarios, judaizantes y otros movimientos independientes que terminan apartándose de las verdades bíblicas fundamentales sostenidas por la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Un llamado al equilibrio bíblico
Tanto la apostasía como la disidencia son estrategias que el enemigo utiliza para producir confusión. Aunque en algunos casos puedan existir motivaciones sinceras o ciertos elementos de verdad, ambos extremos terminan causando daño espiritual y desviando a las almas del propósito divino.
El llamado del cielo no es al liberalismo doctrinal ni a la rebelión independiente, sino a permanecer firmes en Cristo, sujetos a Su Palabra y guiados por el Espíritu Santo.
Nuestra posición debe ser clara:
* No apoyamos la apostasía.
* No promovemos la disidencia.
* Creemos en la reforma basada en la Biblia.
* Permanecemos fieles a las Sagradas Escrituras fundamentos de las doctrina bíblica adventista.
El apóstol exhorta:
“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”
— Judas 1:3
Hoy más que nunca, el pueblo de Dios necesita discernimiento espiritual, equilibrio, humildad y fidelidad. La verdadera reforma no nace de la rebelión ni del conformismo, sino de un corazón rendido completamente a Cristo.
Nuestra guía es Jesús.
Nuestra base es la Biblia.
Nuestra misión es permanecer fieles hasta el fin.
Tu amigo y hermano:
Tito el Laico