12/02/2026
SALMOS 80:1-19 RVR1960
[1] Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece. [2] Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos. [3] Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. [4] Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? [5] Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia. [6] Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
[7] Vuélvenos de nuevo a ti, oh Dios Todopoderoso. Derrama sobre nosotros tu mirada; sólo entonces seremos salvos. [8] Nos trajiste de Egipto como si fuéramos tierna viña, echaste a los paganos de tu tierra y nos plantaste. [9] Limpiaste el terreno para nosotros, echamos raíces y llenamos la tierra. [10] Los montes se cubrieron de nuestra sombra; fuimos como cedros imponentes llenos de ramas, [11] desde el mar Mediterráneo se extendieron nuestras ramas hasta el río Éufrates. [12] ¿Por qué has derribado nuestros muros, para que todo el que pase pueda robar nuestros frutos? [13] El jabalí del bosque nos devora, y los animales salvajes, y las bestias salvajes se alimentan de nosotros. [14] Regresa, te lo suplicamos, oh Dios Todopoderoso, y bendícenos. ¡Mira desde el cielo, contempla nuestra situación y cuida esta viña tuya! [15] ¡Es la raíz que plantaste con tu diestra! ¡Es el vástago que has criado para ti! [16] Porque nuestros enemigos nos han destrozado y quemado. ¡Que perezcan ellos con un solo movimiento de tus ojos! [17] Fortalece al que amas, al hijo elegido por ti, [18] y jamás te volveremos a abandonar. Revívenos para que volvamos a invocar tu nombre. [19] Vuélvenos de nuevo a ti, oh Dios Todopoderoso. Míranos con rostro resplandeciente; sólo entonces seremos salvos.
Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece. Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos. Oh Dio