02/08/2026
Dios nunca diseñó al creyente para vivir dominado por la pobreza mental, derrota o falta de propósito, la prosperidad bíblica comienza primero en la mente. Antes de que Dios pueda colocar recursos en nuestras manos, debe formar una mentalidad capaz de administrar correctamente lo que Él entrega. Juan expresa:
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”(3 Juan 1:2)