05/08/2026
Día 3 Semana de oración
Orando por otros.
¿Es correcto orar por nuestras necesidades y problemas? Por supuesto que sí. Es 100 % bíblico. En las Escrituras encontramos que es totalmente válido traer nuestras aflicciones y dificultades delante de Dios en oración y ruego. Es algo que debemos hacer siempre y con prontitud.
Sin embargo, el error está cuando en nuestras oraciones no hay espacio para nadie más y todo está centrado en nosotros. Eso se denomina egocentrismo, falta de empatía y de compasión. No somos el centro del mundo; por eso es necesario abrir espacio en nuestras oraciones para bendecir y rogar por el crecimiento espiritual de otros. La Biblia nos enseña que debemos orar unos por otros (Santiago 5:16).
El apóstol Pablo oraba constantemente por sus necesidades personales, pero siempre reservaba un lugar para sostener a otros en oración.
Oraba por los cristianos de Filipos:
“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
(Filipenses 1:3–6).
También oraba por el joven pastor Timoteo:
“Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día.”
(2 Timoteo 1:3).
Y el mayor ejemplo lo tenemos en nuestro Señor Jesucristo, quien oraba por sus discípulos, por los enfermos y por los necesitados. Ese debe ser también nuestro patrón a seguir.
Amados, no seamos egoístas y oremos por los demás. Primero, porque Dios nos enseña que lo hagamos, y hacerlo es un acto de obediencia. Segundo, porque es una muestra de compasión y, al mismo tiempo, una manera de desarrollar esa compasión en nuestro corazón. Y tercero, por gratitud a Dios, quien puso en otras personas la pasión y la disposición para orar por nosotros.
Cuando apenas comenzábamos a caminar en la fe, otros oraban por nuestro crecimiento. Cuando atravesamos problemas, otros oraron para que Dios nos diera dirección y solución. Cuando estuvimos débiles, otros intercedieron para que fuésemos fortalecidos. Tenemos una deuda de gratitud con todos aquellos que nos llevaron delante del Señor en sus oraciones.
Ahora nos corresponde a nosotros hacer lo mismo: orar por otros.
Que tengan un bendecido día.
Pastor Henry Mayor