01/03/2026
¡Victoria Total en nuestra Feria Evangelística Comunitaria!
Ayer vivimos una jornada gloriosa donde el amor de Dios se manifestó en acciones tangibles. La Iglesia Bethel se volcó a las calles para servir, y el resultado fue una comunidad bendecida, sanada y con corazones rendidos a los pies de Cristo.
Salud y Bienestar: Un Servicio Profesional y Gratuito
La columna vertebral de esta feria fue nuestro equipo de salud, que trabajó con orden y excelencia para atender diversas patologías:
Triaje y Recepción: Contamos con una enfermera dedicada que recepcionó cada caso con amor, evaluando las necesidades iniciales y dirigiendo a las personas a la consulta correspondiente.
Consulta Médica: La Doctora General Integral brindó atención de primera, diagnosticando y orientando a cada paciente con sabiduría.
Fisioterapia: Se habilitó un espacio de fisioterapia donde muchos encontraron alivio a sus dolencias físicas, recibiendo un trato profesional y humano.
Farmacia Comunitaria: Para cerrar el ciclo de sanidad, entregamos de forma gratuita las medicinas necesarias para los tratamientos indicados.
Provisión y Gozo para Todos
El ambiente fue de una verdadera fiesta familiar. La generosidad de Dios se hizo presente en cada rincón:
Alimento y Sabor: La comunidad disfrutó de una amplia variedad gastronómica y, todo servido con alegría.
Sustento Material: Entregamos ropa, artículos de primera necesidad y regalos, logrando que nadie se fuera con las manos vacías.
Atención Infantil: Una gran cantidad de niños fueron bendecidos, disfrutando de un espacio seguro y lleno de afecto.
La Mayor Bendición: ¡Almas para Cristo!
Mientras se sanaba el cuerpo y se suplía la necesidad física, la Palabra de Dios transformaba el espíritu:
Salvación: ¡Gloria a Dios porque varias personas decidieron entregar su vida a Jesucristo!
Testimonios: Las personas no paraban de testificar y dar gracias a Dios y al equipo de la Iglesia Bethel por la organización, el orden y el amor cristiano reflejado en cada consulta y cada plato de comida.
Conclusión
Agradecemos a nuestra doctora, enfermera, fisioterapeuta y a cada voluntario. Ayer demostramos que somos una iglesia viva que cuida el cuerpo, el alma y el espíritu de su prójimo.