Antecedentes:
En el año 1991, el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), como resultado de la crisis económica, hace un llamado a las organizaciones ecuménicas en el mundo y a iglesias hermanas para que se solidaricen con el pueblo cubano. Comienzan a llegar al país ayudas humanitarias y se gesta un proceso, apartir del cual se emprenden proyectos sociales. Nace así, la Comisión Médica (Actual progra
ma de Vida y Salud Comunitaria), formalizada en el año 1993. Desde entonces se desarrollan proyectos de promoción de salud, prevención a diferentes niveles, creación de capacidades a través de la formación y asesoría y la colaboración a personas vulnerables o en riesgo. Estos proyectos permiten descubrir que, más allá de las soluciones unidireccionales, se demanda de nuestro pueblo cristiano involucrarse en acciones para integrar a la Iglesia a los proyectos sociales con énfasis en la salud. En el de cursar han quedado huellas en el desarrollo de la farmacia y la oftalmología cubanas, a través de los conocidos proyectos de Producción de medicamentos y de Salud ocular, proyectos para la reincorporación a la vida social de personas adictas al alcohol y adultos mayores, así como los equipos de ayuda mutua para personas que viven con VIH sida. Fundamentación:
Consideramos que la participación de la comunidad eclesial en las acciones de salud no es innata, hay que gestarla, armonizarla, acompañarla para incluirla en la misión diaconal de la Iglesia, como parte de la misión integral de la misma. El programa ha basado su acción en las palabras del Maestro cuando dijo: “[…] cuanto hicieres a uno de mis hermanos más pequeños a mí lo haces […]” (Mateo 25: 40). Como parte del proyecto de salvación integral de Dios y proteger la vida como un don dado por Él, estamos llamados a buscar el bienestar integral del ser humano. En esta búsqueda de una mejor calidad de vida para las comunidades y sus individuos como parte de la consolidación del Reino de Dios: “Nuevos cielos y nueva tierra” (Isaías 65:17-25), se propicia la reflexión y el análisis de los problemas que afectan a las comunidades y, de esa manera, construir juntos las posibles soluciones haciendo uso de metodologías científicamente fundamentadas. (Por ejemplo: Problem Solving for a better health). Las iniciativas diaconales en salud de las iglesias, así como toda la obra diaconal que despliega el programa están sustentadas en bases bíblicas que van desde la búsqueda del significado de la palabra griega “Diakonia”, como concepción de “servicio”, originariamente sin connotaciones religiosas, lo cual indicaba el trabajo de esclavos y humildes hasta la significación de este vocablo en el Nuevo Testamento a fin de caracterizar la participación de todos y todas en la vida de la Iglesia (Hechos 2: 44 – 47). El programa favorece que la comunidad eclesial movilice, organice y utilice recursos propios para lograr transformaciones que tengan como meta el bienestar y calidad de vida para el goce de una vida plena. Para el programa la Diaconia es una vocación de la iglesia para el servicio expresada a través de dones que se traduce en un proceso participativo, comprometido y profético de transformación y empoderamiento de hombres y mujeres a favor de la dignidad humana, la justicia, la paz y la integridad de la creación, y aporta a los múltiples esfuerzos de los que apuestan por el mejoramiento humano. Es una dimensión de la pastoral, es parte esencial de la misión o co-misión de toda la iglesia para ser fieles participes de la misión de Dios.