29/05/2026
Él no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino que también, con amor de hermano, elige hombres de entre su pueblo para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Los sacerdotes renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención, preparan el banquete pascual, presiden al pueblo santo en el amor, lo alimentan con la Palabra y lo fortalecen con los sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por Ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose con Cristo, dando testimonio constante de fidelidad y amor.
Las palabras en la homilía de nuestro Obispo Auxiliar quedarán para nuestra oración:
“La novedad de Jesús es que Él es el puente que Dios tiene para llegar al mundo”.
Jesucristo es el Sumo y Eterno Sacerdote que se ofrece en la cruz, que da un culto pleno al Padre, y en Él nos asociamos al sacerdocio ministerial.
No estrellas ni héroes… sólo sacerdotes.