13/08/2026
Ayer, nuestros cielos se abrieron y nuestra casa fue honrada con la presencia del obispo Genni Antonio Pupo Cutiño y su amada esposa la pastora Ailyn. Llegaron no solo como visitantes, sino como enviados del Altísimo, y la palabra que fluyó de sus labios, bajo el título "El Proceso de Su Palabra", fue bálsamo para nuestras almas y lumbre para nuestro espíritu.
Fue más que un culto; fue un encuentro con la eternidad. La presencia del Señor se derramó como un río de gloria, envolviendo cada rincón de nuestra congregación. En medio de esa atmósfera sagrada, un corazón dijo "sí" a Cristo, y un alma fue rescatada para siempre. Ese instante de rendición nos recordó que el poder de Dios sigue transformando vidas, y nuestra iglesia estalló en júbilo.
Pero la bendición no terminó allí. Con ternura y reverencia, presentamos delante del trono de la gracia al pequeño Emmanuel, un tesoro que consagramos en las manos del Padre, creyendo que su vida será un testimonio vivo del amor de Dios.
Y cómo no agradecer la compañía de nuestros amados pastores Odalys y Carlitos, quienes con su calidez y entrega nos arroparon y compartieron con nosotros este banquete espiritual. Su presencia fue un abrazo de familia que hizo más dulce aún esta jornada.
Fue un día de gloria, un día de procesos, un día de coronación. Solo nos queda decir, con el alma rendida: ¡Gloria a Dios en las alturas, porque Él ha hecho grandes cosas entre nosotros!