09/08/2026
Venir a la iglesia no puede ser solo una costumbre, es necesario venir con el corazón dispuesto a adorar a Dios, a encontrarnos con Él de verdad. Y en esa cercanía, la oración juega un papel fundamental. Muchas veces pensamos que orar es solo esperar, pedir y quedarnos quietos hasta que Dios nos dé lo que queremos, pero la oración no es pasiva, es activa. Cuando oramos y conectamos con lo más profundo de nuestro ser y decirmos: "Aquí estoy, Señor, necesito que Tú obres en mí" algo cambia en nosotros, Él transforma nuestras vidas, empezamos a ver la vida con otra mirada.
Por eso debemos pedirle a Dios fortaleza, y no podemos dejar de perseverar, aunque las situaciones sean difíciles. Recordemos a la viuda: ella dijo "si insisto, tengo respuesta". Y hoy nos toca preguntarnos: ¿estamos insistiendo nosotros en la fe? ¿Perseveramos en la oración?
El mensaje de hoy es simple pero profundo: confiemos en Dios. Vayamos a Él en cada momento de nuestras vidas, no solo cuando todo marcha bien, sino especialmente cuando más lo necesitamos, cuando el camino se pone difícil. Texto bíblico: Lucas 18: 2-5.