08/08/2026
De las cadenas del insomnio a la libertad en Cristo.
«Bendiciones. Mi nombre es Amanda Lucía, líder en el Ministerio La Luz del Mundo, y hoy quiero testificar acerca de cómo el Señor rompió las cadenas que por años ataron mi descanso.
» Desde mi infancia fui presa del insomnio. Mi mente se negaba a apagarse y mi cuerpo se resistía al sueño, lo que derivó en ansiedad profunda y alteraciones en mi conducta. En la adolescencia, acudí a psicólogos y consumí Amitriptilina pero, aquellos remedios humanos resultaron insuficientes. Fue al llegar a la Iglesia, hace aproximadamente un año y tres meses, cuando comencé a clamar con fe por mi liberación. Nunca dudé de que Dios obraría, y así sucedió. Mi mentor oró por mí en la Casa de Paz, y fui totalmente libre de aquel espíritu de opresión.
» La misma noche de mi liberación, el enemigo intentó nuevamente invadir mis sueños pero en ese instante recordé que ya era libre. Me aferré a la Escritura que dice: "En paz me acostaré, y así mismo dormiré, porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado" (Salmos 4:8). Desde entonces, y para gloria de Dios, mi sueño ha sido reparador y profundo.
» A todos los que aún luchan con alguna atadura, les digo: "no desfallezcan. Aunque el tiempo pase y la respuesta tarde, no abandonen la fe. Dios siempre responde, y Su liberación llega en el momento perfecto para romper toda cautividad"».