Pausa y Medita

Pausa y Medita un espacio para detenernos, escuchar la voz de Dios y reflexionar en su palabra.

01/06/2026

NO TIENES QUE RESPONDER A TODO...

01/05/2026

Sal 16:2: "Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti."

El problema del hombre no es que busca el mal,
es que intenta encontrar el bien fuera de Dios.

CUANDO EL HOMBRE CULPA A DIOS POR SU PROPIO CAMINOProverbios 19:3:“La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego co...
15/04/2026

CUANDO EL HOMBRE CULPA A DIOS POR SU PROPIO CAMINO

Proverbios 19:3:
“La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón.”

¿Por qué hay muchas personas culpando a Dios por lo que pasa en su vida?
¿Por qué Dios termina siendo el culpable?
¿Por qué muchos se preguntan: “por qué nada me sale bien”?

La Biblia enseña que los pensamientos de Dios para el hombre son de bien y no de mal. Dios es luz en la vida del hombre; de hecho, su Palabra es como una lumbrera en el camino. Y todo aquel que anda en la luz no tropieza.

Pero vivir confiando en el propio yo, vivir sin tener en cuenta a Dios, o simplemente ignorarlo para cumplir los propios deseos y confiar en el ego, vuelve al hombre insensato.

Proverbios 1:7:
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

La insensatez nubla y tuerce el camino del hombre; rechaza la corrección y no tiene ningún interés en aprender.

Salmos 14:1:
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios…”

Sacar a Dios de la vida es quedar en total tinieblas. Aunque la persona crea que ve, siempre termina tropezando. Y se tropieza tantas veces, que lo último que le queda por hacer es quejarse de Dios e irritar su corazón y culparlo de sus propias desgracias.

De manera que, irritar el corazón es hacer que alguien se enoje profundamente en su interior, especialmente por actitudes repetidas de desobediencia.

Las desgracias o malas decisiones en nuestra vida no son culpa de Dios. Muchas veces son el resultado de nuestras propias decisiones, de fijarnos en nuestra propia opinión y de poner nuestra voluntad por encima de la voluntad de Dios.

LA MEJOR COMIDA DE TODAS.Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra (Juan 4...
10/04/2026

LA MEJOR COMIDA DE TODAS.

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra (Juan 4:34).

En Juan 4, Jesús viajaba con sus discípulos de Jerusalén a Galilea. Por lo general, los judíos evitaban pasar por Samaria, un pueblo con el que no se llevaban bien. Sin embargo, Jesús decidió ir por ahí y en el camino llegó a la ciudad de Sicar, conocida en el Antiguo Testamento como Siquem.

Al llegar a un pozo fuera de Sicar, Jesús envió a sus discípulos al pueblo a comprar comida. Mientras ellos estaban en el pueblo, Jesús tuvo una conversación sorprendente con una mujer samaritana. Lo que ocurrió en ese encuentro es un hermoso ejemplo de evangelismo.

Cuando los discípulos regresaron con la comida, la mujer volvió al pueblo para contar lo que había vivido con el Mesías. Ellos insistían en que Jesús comiera lo que habían traído, pero Él les dijo que tenía una comida que ellos no conocían. Se preguntaban a qué se refería y quién le habría llevado comida, pero entonces Jesús les explicó que hablaba en sentido espiritual cuando dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Para Jesús, hacer la voluntad de su Padre en el cielo era como alimento: le daba satisfacción y fuerzas, así como una buena comida fortalece a una persona. Jesús no estaba diciendo que comer, beber o descansar no sean importantes. Más bien, quería que sus discípulos entendieran que la vida es más que eso: que no solo de pan vive el hombre.

Jesús tenía una fuente mayor de fuerza y satisfacción que la comida. Les explicó a sus discípulos que su verdadera satisfacción estaba en hacer la voluntad de su Dios y Padre.

Jesús ni siquiera dijo: hacer la voluntad de mi Padre. En este caso, se veía a sí mismo como un siervo, no como un hijo. Así de completamente estaba entregado a hacer la voluntad de su Señor, y eso lo satisfacía como una buena comida satisface a una persona con hambre.

La experiencia de innumerables personas a lo largo de los siglos ha confirmado que Jesús tenía razón. No hay nada más satisfactorio que hacer la obra de Dios, sea cual sea para el creyente. Aunque esto va en contra de nuestra naturaleza y de nuestra tendencia a buscar lo propio, es verdad.

Sin embargo, Jesús también estaba enfocado en acabar su obra. No solo encontraba satisfacción en comenzar la obra de Dios, sino en llevarla hasta el final. Más adelante, cuando Jesús dijo en la cruz: Consumado es, usó la misma idea. Su mayor satisfacción estaba en hacer la voluntad de su Dios y Padre, cumpliéndola hasta la cruz.

Entrégate a hacer la voluntad de Dios en tu vida y descubrirás que es tan satisfactoria y fortalecedora como una buena comida.

BUSCANDO A JESUS, PERO SIN QUERER ESCUCHARLO. Hay un momento en la vida de Jesús que es muy serio y muchas veces pasa de...
09/04/2026

BUSCANDO A JESUS, PERO SIN QUERER ESCUCHARLO.

Hay un momento en la vida de Jesús que es muy serio y muchas veces pasa desapercibido. Está en medio de su proceso antes de la cruz. Ya había sido llevado ante Pilato, el gobernador romano, y en ese intento de evitar decidir, Pilato lo envía donde Herodes, porque Jesús era de Galilea y ese territorio estaba bajo su autoridad.

Este Herodes no es cualquier hombre. Es el mismo que había mandado matar a Juan el Bautista. Es alguien que ya había escuchado la verdad, que ya había tenido oportunidades, pero decidió seguir en su pecado.

Y cuando por fin tiene a Jesús delante, pasa algo que parece contradictorio.

La Biblia dice en Lucas 23:8-9:
“Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal. Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.”

Herodes se alegra al ver a Jesús. Lo estaba esperando. Tenía curiosidad. Había oído de sus milagros. Quería ver algo sobrenatural. Quería que Jesús hiciera algo impresionante delante de él.
Pero no quería cambiar.

Y ahí está el problema. Porque uno puede querer ver a Jesús, pero no querer rendirse a Él.
Herodes pregunta, insiste, busca conversación, pero Jesús no responde nada.

El mismo Jesús que sanaba, que enseñaba, que tenía palabras de vida, ahora guarda silencio.
No porque no tuviera qué decir, sino porque conocía el corazón de Herodes.
Jesús sabía que no era un hombre sincero. Sabía que no estaba buscando verdad, sino entretenimiento. Sabía que ya había rechazado la voz de Dios antes. Y llega un punto donde el corazón se endurece tanto, que aunque tengas a Jesús al frente, ya no escuchas.

Eso es lo fuerte de este pasaje.
A veces pensamos que Dios siempre va a hablar, que siempre va a responder como nosotros queremos. Pero este momento nos muestra que también existe el silencio de Dios. Y ese silencio no es indiferencia, es juicio sobre un corazón que no quiere obedecer.
Herodes no era un buscador. Era un hombre curioso.

Y hoy puede pasarnos lo mismo. Podemos acercarnos a Dios solo cuando queremos algo, cuando necesitamos una respuesta, una señal, un milagro. Podemos hacer muchas preguntas, pero sin intención de obedecer lo que Él diga.
Y entonces nos frustramos cuando no responde.
Pero la pregunta no es si Dios está hablando. la pregunta es si nuestro corazón está dispuesto.

No juegues con lo que Dios te ha mostrado. No ignores su voz una y otra vez. No dejes que tu corazón se enfríe.
Porque el peligro no es que Dios no hable, el peligro es que llegue el momento en que ya no quieras escucharlo.

Acércate a Jesús con un corazón sincero. No buscando señales, sino buscando rendirte. Porque cuando alguien viene así, Jesús nunca lo rechaza.

Proverbios 26:24-26“El que odia disimula con sus labios;Mas en su interior maquina engaño.Cuando hablare amigablemente, ...
09/04/2026

Proverbios 26:24-26
“El que odia disimula con sus labios;
Mas en su interior maquina engaño.
Cuando hablare amigablemente, no le creas;
Porque siete abominaciones hay en su corazón.
Aunque su odio se cubra con disimulo,
Su maldad será descubierta en la congregación.”

A veces uno no necesita que le digan algo directo para sentirlo. Hay palabras que vienen con sonrisa, pero por dentro llevan otra intención. No son verdad limpia, son como flechas suaves… pero igual hieren.

La Biblia dice que hay personas que hablan bien por fuera, pero por dentro están maquinando otra cosa. Y eso pasa más de lo que creemos. Las indirectas, las puyas, esos comentarios “con doble filo”… no vienen de un corazón sano. Vienen de algo que no se ha rendido a Dios.

Pero esto no es solo para mirar a otros. También es para mirarnos a nosotros mismos. Porque a veces, sin darnos cuenta, hacemos lo mismo. Decimos algo “suave”, pero con intención de que el otro lo sienta. No hablamos claro, no buscamos paz… solo queremos soltar lo que llevamos dentro. Y Dios no trabaja así.

Dios es luz, no doble intención. Dios es verdad, no indirecta. Cuando Él confronta, lo hace de frente, pero con amor. No hiere por detrás.

Si en tu corazón hay algo contra alguien, Dios no te llama a lanzar palabras disfrazadas. Te llama a limpiar el corazón primero. A hablar si es necesario, pero desde la verdad y la humildad. Y si no vas a edificar, mejor guardar silencio.

Porque al final, lo que está escondido siempre sale. Y no hay nada más pesado que un corazón que habla bonito… pero siente feo.

Que lo que salga de tu boca sea limpio. Sin doble intención. Sin veneno escondido. Que cuando hables, seas el mismo por dentro y por fuera. Así se ve alguien que está caminando con Dios.

Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo...
08/04/2026

Josué 1:9

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Es unos de los versículos más conocidos y repetidos pero poco aplicado

Esfuérzate en cada área de tu vida, esfuérzate en ser mejor persona cada día, esfuérzate en no caer, Solo Esfuérzate

Y se Valiente, porque los hijos de Dios somos valiente, porque a pesar de las circunstancias, a pesar de que pensamos que no vamos a poder, acá seguimos firme, y si no lo estás, afirmate en Cristo porque el espera de ti Valentía

Y No tengas miedo, no dejes que el miedo te paralice.
Jesús está contigo,
Hoy, mañana y siempre

Jesús jamás te dejará, nunca te desamparara, Siempre tendrá cuidado de ti.

Esfuérzate, se Valiente, No temas ni Desmayes porque Jesús Está Contigo, esta es la mejor Noticia, Jesús está contigo, en tu vida, con tu familia, en tu trabajo!
Él está .

¿Quién buscó a quién? ¿Dios al hombre o el hombre a Dios?Salmos 14:1-2: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se ha...
04/03/2026

¿Quién buscó a quién? ¿Dios al hombre o el hombre a Dios?

Salmos 14:1-2: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios."

Salmo 14:1-2 declara que el Señor mira desde los cielos para ver si hay alguno que entienda, si hay alguno que busque a Dios. Y el resultado es contundente: no hay ni siquiera uno.

En el principio, el hombre lo tenía todo a sus pies. Se le dio el señorear sobre la creación. Vivía en comunión con Dios, sin culpa, sin vergüenza, sin temor. Pero violó la ley de Dios. Desobedeció su mandamiento.
Sin embargo, Dios no se apartó de ellos. Fueron ellos quienes se escondieron.

Y en medio del huerto se escucha la voz divina:
“¿Dónde estás tú?” No era Dios quien se había perdido. Era el hombre. No era Dios quien se había escondido. Era el hombre.

Desde entonces, el ser humano no reconoce su culpa; se justifica, se excusa, culpa a otros. Se apartó y comenzó a vivir conforme a su propia voluntad. Se descarrió como oveja sin pastor, rodeado de peligros, visto como presa fácil por los devoradores.

Dentro de sí dice: “No hay Dios.” Ignora a Aquel que vive y reina en el trono. Vive como si no tuviera que rendir cuentas. Pero Dios observa. Dios mira. Dios examina el corazón humano, buscando si hay uno que haga lo bueno… y el veredicto es claro: no hay ni uno solo.

El hombre, por sí mismo, no tiene la capacidad de buscar verdaderamente a Dios. El pecado lo tiene cegado, atado con cadenas invisibles. Su voluntad está inclinada hacia el mal. Su corazón está endurecido.

Pero lo glorioso del evangelio es esto: Aunque el hombre no busca a Dios, Dios sí busca al hombre.
Desde el huerto hasta la cruz, la historia es la misma: un Dios que sale al encuentro del pecador. Y esas cadenas que el hombre no puede romper, solo pueden ser quebradas por la sangre de Cristo, el Salvador.
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Juan 8:36

No es el hombre quien inicia la salvación. Es Dios quien llama. Es Dios quien busca. Es Dios quien convence. Es Dios quien salva.

La pregunta no es si Dios está buscando.
La pregunta es: cuando Él te llama, ¿responderás?
Porque aún hoy sigue resonando la misma voz: ¿Dónde estás tú?

Juanma H.

Tema: Cuando todo parece caer, nuestro refugio sigue firmeSalmos 11:1-5En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que...
02/03/2026

Tema: Cuando todo parece caer, nuestro refugio sigue firme
Salmos 11:1-5
En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

Este salmo es atribuido a David, y podemos notar que refleja un momento de persecución y peligro en su vida. Posiblemente fue escrito cuando era perseguido por el rey Saúl o durante alguna rebelión interna contra su reinado. David estaba bajo amenazas reales de muerte, donde sus enemigos buscaban destruirlo.

El versículo 1 dice:
"En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?"

Parece que alguien le aconsejaba huir: David, escóndete; David, sálvate mientras puedas; huye a los montes.
Humanamente hablando, ese consejo parecía lógico, porque ellos veían que ya no había solución y que lo único que quedaba era escapar.
Pero David entendía algo que muchos olvidan en medio de la crisis.

Los versículos 2 y 3 dicen:
"Porque he aquí, los malos tienden el arco… para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?"

David sabía cuál era la condición: el enemigo siempre busca derribar al justo, al hijo de Dios. Cuando los fundamentos parecen destruirse la justicia, la verdad, la estabilidad el hombre piensa que todo está perdido.
Humanamente, si los fundamentos caen, el justo no puede hacer nada.
Pero David comprendía que el verdadero fundamento no es terrenal, sino Dios mismo.
Por eso responde con firmeza: "En Jehová he confiado…"
Como diciendo: ¿Cómo me dices que huya, si yo sé en quién he creído? Yo sé quién es mi Señor, quién es mi Salvador, quién es mi fortaleza. En Él estoy más seguro que en cualquier cueva o escondite.
David rechaza todo consejo que lo alejara de su confianza en Dios. Y así también hoy recibimos consejos que pueden parecer prudentes, pero que nos llevan lejos de depender del Señor o nos hacen tropezar espiritualmente.
David tenía su mirada puesta en el trono de Dios, no en el peligro que lo rodeaba.
El Salmos 11:4-5 dice: "Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono… Jehová prueba al justo."

Dios observa todo. Nada escapa de Su mirada. Él prueba al justo, pero también juzgará al impío y al injusto.
Entonces, hermano, ¿qué debemos hacer cuando todo se torna difícil? No huir a lugares lejos de Dios, sino correr hacia Él, porque Él es nuestro refugio seguro.

Como también dice la Escritura:
Salmos 46: 1 "Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Cuando los fundamentos del mundo tiemblan, el trono de Dios permanece firme.
Nuestro refugio no es escapar, sino confiar.

30/01/2026

Salmos 27:1: "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?"

En tiempos antiguos, una fortaleza era una construcción defensiva diseñada para proteger a las personas y sus bienes de posibles ataques. Estas estructuras eran comúnmente edificadas en lugares estratégicos, como colinas o cerca de ríos, y estaban rodeadas por muros altos y gruesos. Las fortalezas servían como refugio seguro en tiempos de guerra y eran muchas veces el centro de la vida de una comunidad, donde se almacenaban suministros y se organizaban las defensas.

En la Biblia, las fortalezas también se usan como símbolo de protección y seguridad en Dios. En el Salmos 18:2 Dice: "Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio." Este versículo nos recuerda que, así como las fortalezas físicas eran refugios, Dios es nuestro refugio espiritual y fortaleza en momentos de dificultad. Su protección es firme y constante, y siempre podemos acudir a Él en busca de seguridad y apoyo.

Dirección

Soledad
Soledad
008100

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Pausa y Medita publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir