Lazos de Amor Mariano - Sogamoso

Lazos de Amor Mariano - Sogamoso Sitio Oficial del Movimiento Católico Lazos de Amor Mariano en la Ciudad de Sogamoso - Boyacá

Quién como Dios?❤️‍🔥Cordial invitación al grupo de oración que te hace la Santísima Virgen María. Viernes 22 de mayo 202...
22/05/2026

Quién como Dios?❤️‍🔥
Cordial invitación al grupo de oración que te hace la Santísima Virgen María.
Viernes 22 de mayo 2025.
7:00 pm

“Mantén tu alma en paz. Deja que Dios actúe en ti. Acoge los pensamientos que eleven tu alma hacia Dios. Abre las ventanas del alma de par en par.”
San Ignacio de Loyola
¡Te esperamos! ❤️‍🔥🕯️🙏🏻

¿Quién como Dios? Estimados misioneros?Debemos convencernos que sólo “A través de la oración podemos estar con Dios”(San...
13/03/2026

¿Quién como Dios?
Estimados misioneros?

Debemos convencernos que sólo “A través de la oración podemos estar con Dios”
(San Gregorio de Nisa).

Cordialmente invitados al grupo de oración.😊🙏🏻

🗓️13 de marzo 2026
🕖 7:00 pm
⛪ Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá.

“La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre” San Agustín ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥¿Quién cómo Dios? Nadie co...
05/03/2026

“La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre” San Agustín
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
¿Quién cómo Dios? Nadie como Dios
No te pierdas nuestro
GRUPO DE ORACIÓN

⏰7:00 p.m
🗓️Viernes, 6 de marzo o 2026 ❤️‍🔥

Quién cómo Dios? Tenemos una cita. ¡No faltes!
20/02/2026

Quién cómo Dios?
Tenemos una cita. ¡No faltes!

¿Quién cómo Dios?Celebramos con gran alegría en el corazón el cumpleaños de nuestro fundador y director general Rodrigo ...
14/02/2026

¿Quién cómo Dios?

Celebramos con gran alegría en el corazón el cumpleaños de nuestro fundador y director general Rodrigo Jaramillo. 🥳

Que esta sea la oportunidad para darle infinitas gracias a Dios por su sí profundo que ha cambiado nuestras vidas y nos ha llevado a un encuentro personal con el Amor.

¡Oremos hoy y todos los días con mucha devoción por nuestro querido Rodri!

¿Quién como Dios? Estimados misioneros?Debemos convencernos que sólo *“A través de la oración podemos estar con Dios”*(S...
16/01/2026

¿Quién como Dios?
Estimados misioneros?

Debemos convencernos que sólo *“A través de la oración podemos estar con Dios”*(San Gregorio de Nisa).

Cordialmente invitados al grupo de oración.😊🙏🏻

🗓️16 de enero 2026
🕖 7:00 pm
⛪ Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá.

¿Quien como Dios?_Nadie como Dios!_Comenzamos el año ✨ bajo la mirada amorosa de nuestra Madre María, la Mujer que dio c...
01/01/2026

¿Quien como Dios?
_Nadie como Dios!_

Comenzamos el año ✨ bajo la mirada amorosa de nuestra Madre María, la Mujer que dio carne al Verbo eterno y nos entregó al Salvador.

Que Ella nos tome de la mano y nos conduzca siempre a Jesús.

💙 _María, Madre de Dios y Madre nuestra, cúbrenos con tu manto_

El Domingo de Gaudete, también conocido como el tercer domingo de Adviento, es una rica tradición que se originó en la I...
14/12/2025

El Domingo de Gaudete, también conocido como el tercer domingo de Adviento, es una rica tradición que se originó en la Iglesia primitiva. El nombre «Gaudete» proviene del latín, significa «regocijarse», resaltando el tema central de la alegría en el Adviento . Así dice la antífona de Entrada de la Santa Misa del Tercer Domingo de Adviento y está tomado de la carta de Pablo a los filipenses (Fil 4,4-6):
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense.
Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca.
No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.

Ilustración de Richard Escalona.

Evangelio según san Mateo 11, 2-11:

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».Jesús les respondió:
«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los mu***os resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!».Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta?Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”.En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».
Palabra del Señor.

https://www.ewtn.com/es/catolicismo/reflexiones/adviento/tercer-domingo-de-adviento

Inmaculada Concepción"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, e...
08/12/2025

Inmaculada Concepción

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.

"Dogma proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

Carta encíclica Fulgens Corona
Venerables hermanos, salud y bendición apostólica.

Se decreta la celebración del Año Mariano en todo el mundo con motivo del I Centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María 8 septiembre 1953.

Venerables hermanos, salud y bendición apostólica.

1. La definición de hace cien años.

La refulgente corona de gloria con que el Señor ciñó la frente purísima de la Virgen Madre de Dios parécenos verla resplandecer con mayor brillo al recordar el día en que, hace cien años, nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío IX, rodeado de imponente número de cardenales y obispos, con autoridad infalible declaró, proclamó y definió solemnemente que «ha sido revelada por Dios y, por lo tanto, debe ser creída con fe firma y constante por todos los fieles la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso, fue preservada inmune de cualquier mancha del pecado original, en vista de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano»(1).

La Iglesia católica entera recibió con alborozo la sentencia del Pontífice, que desde hacía tiempo esperaba con ansia, y reavivada con esto la devoción de los fieles hacia la Santísima Virgen, que hace florecer en más alto grado las virtudes cristianas, adquirió nuevo vigor y asimismo cobraron nuevo impulso los estudios con los que la dignidad y santidad de la Madre de Dios brillaron con más grande esplendor.

2. Las apariciones de Lourdes como confirmación de la Virgen santísima

Y parece como si la Virgen Santísima hubiera querido confirmar de una manera prodigiosa el dictamen que el Vicario de su divino Hijo en la tierra, con el aplauso de toda la Iglesia, había pronunciado. Pues no habían pasado aún cuatro años cuando cerca de un pueblo de Francia, en las estribaciones de los Pirineos, la Santísima Virgen, vestida de blanco, cubierta con cándido manto y ceñida su cintura de faja azul, se apareció con aspecto juvenil y afable en la cueva de Massabielle a una niña inocente y sencilla, a la que, como insistiera en saber el nombre de quien se le había dignado aparecer, ella, con una suave sonrisa y alzando los ojos al cielo, respondió: «Yo soy la Inmaculada Concepción».

Bien entendieron esto, como era natural, los fieles, que en muchedumbres casi innumerables, acudiendo de todas las partes en piadosas peregrinaciones a la gruta de Lourdes, reavivaron su fe, estimularon su piedad y se esforzaron por ajustar su vida a los preceptos de Cristo, y allí también no raras veces obtuvieron milagros que suscitaron la admiración de todos y confirmaron la religión católica como la única verdadera dada por Dios.

Y de un modo particular lo comprendieron así también los Romanos Pontífices, que enriquecieron con gracias espirituales y favorecieron con su benevolencia aquel templo admirable que en pocos años había levantado la piedad del clero y de los fieles.

3. La Carta Apostólica recoge la voz de los Santos Padres y de toda la Iglesia

En la citada carta apostólica, pues, en la que el mismo predecesor nuestro estableció que este artículo de la doctrina cristiana debe ser mantenido firme y fielmente por todos los creyentes, no hizo sino recoger con diligencia y sancionar con su autoridad la voz de los Santos Padres y de toda la Iglesia, que siempre se había dejado oír desde los tiempos antiguos hasta nuestros días.

4. Fundamento de la doctrina en las Sagradas Escrituras.

Y en primer lugar, ya en las Sagradas Escrituras aparece el fundamento de esta doctrina, cuando Dios, creador de todas las cosas, después de la lamentable caída de Adán, habla a la tentadora y seductora serpiente con estas palabras, que no pocos Santos Padres y doctores, lo mismo que muchísimos y autorizados intérpretes, aplican a la Santísima Virgen: «Pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya...» (Gn 3, 15).

Pero si la Santísima Virgen María, por estar manchada en el instante de su concepción con el pecado original, hubiera quedado privada de la divina gracia en algún momento, en este mismo, aunque brevísimo espacio de tiempo, no hubiera reinado entre ella y la serpiente aquélla sempiterna enemistad de que se habla desde la tradición primitiva hasta la definición solemne de la Inmaculada Concepción, sino que más bien hubiera habido alguna servidumbre.

Además, al saludar a la misma Virgen Santísima «llena de gracia» (Lc 1, 18), o sea «kecharistomene» y «bendita entre todas las mujeres» (ibíd. 42) con esas palabras, tal como la tradición católica siempre las ha entendido, se indica que «con este singular y solemne saludo, nunca jamás oído, se demuestra que la Virgen fue la sede de todas las gracias divinas, adornada con todos los dones del Espíritu Santo, y más aún, tesoro casi infinito y abismo inagotable de esos mismos dones, de tal modo que nunca ha sido sometida a la maldición»(1).

5. La Iglesia primitiva.

Los Santos Padres en la Iglesia primitiva, sin que nadie lo contradijera, enseñaron con claridad suficiente esta doctrina, afirmando que la Santísima Virgen fue lirio entre espinas, tierra absolutamente virgen, inmaculada, siempre bendita, libre de todo contagio del pecado, árbol inmarcesible, fuente siempre pura, la única que es hija no de la muerte, sino de la vida; germen no de ira, sino de gracia; pura siempre y sin mancilla, santa y extraña a toda mancha de pecado, más hermosa que la hermosura, más santa que la santidad, la sola santa, que, si exceptuamos a solo Dios, fue superior a todos los demás, por naturaleza más bella, más hermosa y más santa que los mismos querubines y serafines, más que todos los ejércitos de los ángeles(2).

6. Deducción lógica: Ella fue siempre limpia de todo pecado.

Después de meditar diligentemente como conviene estas alabanzas que se tributan a la bienaventurada Virgen María, ¿quién se atreverá a dudar de que aquélla que es más pura que los ángeles, y que fue siempre pura (cf. ibídem), que estuvo en todo momento, sin excluir el más mínimo espacio de tiempo, libre de cualquier clase de pecado? Con razón San Efrén dirige estas palabras a su divino Hijo: «En verdad que sólo tú y tu Madre sois hermosos bajo todos los aspectos. Pues no hay en ti, Señor, ni en tu Madre mancha alguna» (3). En cuyas palabras clarísimamente se ve que, entre todos los santos y santas de esta sola mujer es posible decir que no cabe ni plantearse la cuestión cuando se trata del pecado, de cualquier clase que éste sea, y que, además, este singular privilegio, a nadie concedido, lo obtuvo de Dios precisamente por haber sido elevada a la dignidad de Madre suya. Pues esta excelsa prerrogativa, declarada y sancionada solemnemente en el Concilio de Éfeso contra la herejía de Nestorio (4), y mayor que la cual ninguna parece que pueda existir, exige plenitud de gracia divina e inmunidad de cualquier pecado en el alma, puesto que lleva consigo la dignidad y santidad más grandes después de la de Cristo. Además de este sublime oficio de la Virgen, como de arcana y purísima fuente, parecen derivar todos los privilegios y gracias que tan excelentemente adornaron su alma y su vida. Bien dice Santo Tomás de Aquino: «Puesto que la Santísima Virgen es Madre de Dios, del bien infinito, que es Dios, recibe cierta dignidad infinita» (5). Y un ilustre escritor desarrolla y explica el mismo pensamiento con las siguientes palabras: «La Santísima Virgen... es Madre de Dios; por esto es tan pura y, tan santa que no puede concebirse pureza mayor después de la de Dios» (6).

7. Razón teológica: privilegio que Dios podía y quiso darle.

Por lo demás, si profundizamos la materia, y sobre todo, si consideramos el encendido y suavísimo amor con que Dios ciertamente amó y ama a la Madre de su unigénito Hijo, ¿cómo podremos ni aun sospechar que ella haya estado, ni siquiera un brevísimo instante, sujeta al pecado y privada de la divina gracia? Dios podía ciertamente, en previsión de los méritos del Redentor, adornarla de este singularísimo privilegio; no cabe, pues, ni pensar que no lo haya hecho. Convenía, en efecto, que la Madre del Redentor fuese lo más digna posible de Él; mas no hubiera sido tal si, contaminándose con la mancha de la culpa original, aunque sólo fuera en el primer instante de su concepción, hubiera estado sujeta al triste dominio de Satanás.

8. Refútase la objeción que se mengua la Redención de Cristo.

Y no se puede decir que por esto se aminore la redención de Cristo, como si ya no se extendiera a toda la descendencia de Adán, y que, por lo mismo, se quite algo al oficio y dignidad del divino Redentor. Pues si examinamos a fondo y con cuidado la cosa, es fácil ver cómo Nuestro Señor Jesucristo ha redimido verdaderamente a su divina Madre de una manera más perfecta al preservarla Dios de toda mancha hereditaria de pecado en previsión de los méritos de Él. Por esto, la dignidad infinita de Cristo y la universalidad de su redención no se atenúan ni disminuyen con esta doctrina, sino que se acrecientan de una manera admirable.

9. La devoción a la Santísima Virgen redunda en honor a Jesús.

Es, por lo tanto, injusta la crítica y la reprensión que también por este motivo no pocos acatólicos y protestantes dirigen contra nuestra devoción a la Santísima Virgen, como si nosotros quitáramos algo al culto debido sólo a Dios y a Jesucristo, cuando, por el contrario, el honor y veneración que tributamos a nuestra Madre celeste, redundan enteramente y sin duda alguna en honra de su divino Hijo, no sólo porque de Él nacen, como de su primera fuente, todas las gracias y dones, aun los más excelsos, sino también porque «los padres son la gloria de los hijos» (Prov 17, 6).

10. El testimonio de los siglos cristianos.

Por esto mismo, desde los tiempos más remotos de la Iglesia esta doctrina fue esclareciéndose cada día más y reafirmándose mayormente ya en las enseñanzas de los sagrados pastores, ya en el alma de los fieles. Lo atestiguan, como hemos dicho, los escritos de los Santos Padres, los concilios y las actas de los Romanos Pontífices; dan testimonio de ello las antiquísimas liturgias, en cuyos libros, hasta en los más antiguos, se considera esta fiesta como una herencia transmitida por los antepasados. Además, aun entre las comunidades todas de los cristianos orientales, que, mucho tiempo hace, se separaron de la unidad de la Iglesia católica, no faltaron ni faltan quienes, a pesar de estar imbuidos de prejuicios y opiniones contrarias, han acogido esta doctrina y cada año celebran la fiesta de la Virgen Inmaculada. No sucedería, ciertamente, así si no hubieran admitido semejante verdad ya desde los tiempos antiguos, es decir, desde antes de separarse del único redil.

11. Refírmase el dogma.

Plácenos, por lo tanto, al cumplirse los cien años desde que el Pontífice Pío IX, de inmortal memoria, definió solemnemente este privilegio singular de la Virgen Madre de Dios, resumir y concluir toda la cuestión con unas palabras del mismo Pontífice, afirmando que esta doctrina ha sido, «a juicio de los Padres, consignada en la Sagrada Escritura, transmitida por tantos y tan serios testimonios de los mismos, expresada y celebrada en tantos monumentos ilustres de la antigüedad veneranda y, en fin, propuesta y confirmada por tan alto y autorizado juicio de la Iglesia»(1), que no hay en verdad para los sagrados pastores y para los fieles todos nada «más dulce ni más grato que honrar, venerar, invocar y predicar con fervor y afecto en todas partes a la Virgen Madre de Dios, concebida sin pecado original» (2).

12. La estrecha relación del dogma de la Inmaculada Concepción con la Asunción a los cielos.

Parécenos, además, que esta preciosísima perla con que se enriqueció la sagrada diadema de la bienaventurada Virgen María brilla hoy con mayor fulgor, habiéndonos tocado, por designio de la divina Providencia, en el Año Santo de 1950, la suerte -está todavía vivo en nuestro corazón tan grato recuerdo- de definir la Asunción de la Purísima Madre de Dios en cuerpo y alma a los cielos, satisfaciendo con ello los deseos del pueblo cristiano, que de manera particular habían sido formulados cuando fue solemnemente definida su Concepción Inmaculada. En aquélla ocasión, en efecto, como ya escribimos en la carta apostólica Munificentissimus Deus, «los corazones de los fieles fueron movidos por un más vivo anhelo de que también el dogma de la Asunción corporal de la Virgen a los cielos fuera definido cuanto antes por el supremo magisterio de la Iglesia». Parece, pues, que con esto todos los fieles pueden dirigir de una manera más elevada y eficaz su mente y su corazón hacia el misterio mismo de la Inmaculada Concepción de la Virgen.

https://www.aciprensa.com/recurso/2321/carta-enciclica-fulgens-corona

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