26/04/2026
El Evangelio de hoy (Juan 10, 1-10) nos presenta una imagen profundamente íntima y esperanzadora: Jesús no solo se define como el pastor que guía, sino como "la puerta" por la que entramos a la vida plena.
Para nosotros, como parejas y familias, esta es una invitación a la atención mutua. En el ajetreo diario, a veces nos olvidamos de escuchar verdaderamente la "voz" de nuestra pareja o de nuestros hijos.
Como pareja: ¿Nos detenemos a llamar al otro por su nombre, con ternura, reconociendo su valor único?
Como comunidad: El Buen Pastor nos enseña que el amor no encierra, sino que "saca fuera".
Nuestra fe en comunidad debe ser una plataforma que nos impulse a servir y a cuidar de los demás, no un refugio cerrado.
El pasaje concluye con una promesa poderosa: «Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia».
A veces, la vida matrimonial o familiar se siente como una lucha de supervivencia, llena de rutinas y desafíos. Hoy, Jesús nos recuerda que entrar por su "puerta" significa buscar una calidad de vida diferente: una vida donde el perdón, la paciencia y la entrega generosa sean el estándar, no la excepción.
Que este domingo sea un recordatorio de que caminamos juntos, y que mientras sigamos la voz de nuestro Buen Pastor, nunca nos perderemos, incluso en medio de las cañadas más oscuras.