23/09/2026
David nos deja una de las oraciones más profundas de las Escrituras:
“Crea en mí, Elohim, un corazón limpio, y renueva en mí un ruaj inflexible.” — Salmo 51:10
David no está hablando solamente de lo que mostramos por fuera. Está hablando de lo que ocurre dentro.
Tener un corazón conforme al corazón de Dios implica permitir que Elohim nos examine y nos limpie cada día. Porque dentro de nosotros también quedan cenizas: orgullo, heridas, resentimientos, pensamientos y actitudes que, si no son limpiados, tarde o temprano terminan saliendo hacia afuera.
Podemos cuidar nuestra apariencia, nuestras palabras y nuestra imagen. Pero la pregunta verdadera es:
¿Qué está pasando dentro de nuestro corazón?
Yeshua confrontó precisamente esa realidad: hay quienes pueden verse limpios por fuera, pero por dentro necesitan ser limpiados.
Por eso David no pide solamente un corazón limpio. Pide también un ruaj inflexible: un espíritu que permanezca firme, que no se desvíe y que no abandone el camino de Elohim.
Limpiar por dentro. Permanecer firmes por dentro.
Porque lo que somos verdaderamente no se revela solamente en lo que mostramos, sino en aquello que llevamos dentro.