25/06/2026
Reflexiones de un babalawo.
Reflexiones de un babaláwo
¿Cómo sería hoy en día si, como religiosos, no les hubiéramos dado cabida a las redes sociales? Si bien sabemos que fueron y son una herramienta muy grande y útil para muchos de nosotros —que, sin revelar secretos y sin perder la mística, la utilizamos de "buena manera"—, cabe preguntarse:
¿Cómo sería hoy un tambor sin tanta parafernalia, sin ver quién tiene el mejor gorro o quién toca y canta más? ¿Qué sería de esa iniciación sin la foto frente al "sitio" sagrado? ¿Qué sería de esa mano de Orula sin la foto de los diez juegos de guerreros antes de inmolar los animales? ¿Sería aburrido? ¿Estaría incompleta? ¿O acaso faltaría algún recuerdo de la misma para alimentar nuestro ego y luego decir: "Mi iniciación fue...", "Mi tambor fue así...", "En mi mano de Orula estuvo..."?
¿En qué momento se perdió la credibilidad y el pundonor? ¿Por qué nos hace falta alardear tanto? Más allá de tener un recuerdo grato de un ceremonial, parece que se busca apabullar y distorsionar la verdadera esencia de nuestra bella y rica religión. Y ojo, no quiero que confundamos la humildad con las carencias, ni con ceremonias incompletas, ni con el famoso "camina eso" o el famosísimo "por mi casa se hace así". Ya todos entendemos que hay diferentes ramas de acuerdo con las tribus que llegaron a la isla y su posterior éxodo por la misma y por gran parte de Latinoamérica.
Se trata de misticismo, religiosidad y respeto; valores que hemos perdido al darle cabida, tanto mayores como menores, al libertinaje que hoy en día empaña lo que con tanto esfuerzo, dedicación, privacidad y cuidado muchas generaciones ancestrales valoraron y mantuvieron hermético.
Esa humildad ante el Ángel de la Guarda del mayor o del menor a donde uno llegaba, que antes se enseñaba y que aún se mantiene en algunos lugares, en gran parte se ha perdido. Ese respeto al saludar de manera correcta a los mayores, por más confianza que les podamos tener, reflejaba una buena educación religiosa. Ese es, a mi parecer, el epicentro de toda la degradación a nivel religioso que se ha visto de un tiempo para acá.
Está en nuestras manos rescatar, con respeto, todas las buenas costumbres religiosas que se han ido perdiendo. Es nuestro compromiso con Olodumare hacer prevalecer el legado de varias generaciones con respeto, dedicación, paciencia, empatía, pedagogía y tolerancia (valores que también se han desvirtuado a través del tiempo). Debemos generar en nuestros seguidores un criterio basado en la educación.