02/03/2015
Ayer durante el servicio dominical escuché al Señor en medio de la predicación, en un texto que he leído y oído miles de veces pero que nunca vi hasta hoy lo que quiero compartirles.
En el libro de Lucas capítulo 8 El Señor nos narra el llamamiento del apóstol Pedro. ¿Recuerdan esta frase: "Ven, te haré pescador de hombres"? Momentos antes la red estaba por romperse porque el Señor los había hecho pescar como nunca. Sin embargo, Pedro accedió al llamado del Señor Jesús; dejó su trabajo, su vida, sus propiedades, su barco y SUS PECES. Sí, esos que rompían la red de la inmensa cantidad.
Hoy, extrañamente las cosas han cambiado "un poco", piénsalo, ¿Qué prefieres? Ir con Jesús donde no hay donde dormir pero si un buen sueño, donde no hay dinero pero nunca hay escasez; o ser un próspero "pescador". Preferimos caminar al lado del Señor para agradarle o venir a él eventualmente a preguntarle: "¿Hacia que lado echo la red, Señor?" Pero recuerda "la echo en tu nombre" (las comillas van con tono sarcástico incluido).
Muchos hoy quieren un Dios que los haga ricos y Pedro la tuvo cerca: una gran empresa, el proveedor de pescados a todo Israel, después al mundo, solo tendría que preguntarle al Señor y la red se rompería de la cantidad de peces, acabaría el hambre mundial. Pero en cambio no fue así, el Señor no le ofreció eso, por el contrario el mensaje fue: "Mira la prosperidad que te doy hoy, ¿La dejarías? ¿Dejarías todo esto y vendrías conmigo?" Pedro dejó todo y siguió a su Señor, prefirió al que bendice así ya no hubiese bendición, ¿Y tú? ¿Qué prefieres?
Recuerda los pescadores de peces son ricos, los de hombres son SALVOS.
¡Dios les bendiga!