24/12/2024
La navidad una visión de Dios: del Jesús temporal y al Cristo eterno
Durante la época que estamos viviendo todo el mundo está en una actitud de amor y fidelidad con alguien que es el centro de la atención en toda la tierra: por él se dan regalos los unos a los otros; es cuando los niños se esmeran a escribir cartas de deseos; es cuando el comercio del mundo vive la gloriosa época de la abundancia de clientes y ventas; y qué decir de quienes preparan comidas y cenas especiales y hasta el esmero de madres en sus artes culinarias para realizar una vez más las obras alimentarias cumbre de sus vidas; y por qué no, un poco más licor que el de costumbre estaría justificado.
La navidad se asocia con Jesús de Nazaret o con el famoso “niño Dios”, que siendo niño no es Dios, a quien se le escriben cartas; pero no, las cartas son para Santa Claus o Papa Noel que son costumbres copiadas de otras latitudes; así que el centro de atención mundial es Santa o el Papá Noel (extraños símbolos navideños), no Jesús.
La Biblia nos dice que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros;
¿Por qué debería Dios hacerse hombre?
Dios por su atributo de eterno es imposible que muera.
Por su parte, los hombres somos enemigos de Dios, desde la caída de Adán; y siendo el pecado original un pecado de muerte este no se puede superar con arrepentimiento, para que haya perdón se debe morir; y para hacerse merecedor de ese perdón, se tiene que creer que Jesús es el Hijo de Dios y que él murió en reemplazo de cada uno de nosotros. La voluntad de Dios es que el hombre que moriría, debería ser verdaderamente santo y sin mancha; y el único que cumplía esa condición era Jesús de Nazaret despojado de la condición de Dios, para que pueda morir.
En conclusión, Jesús de Nazaret nació en Belén, para morir en Jerusalén por el pecado original de la humanidad y salvarla (doctrina cristiana).
¿Deberíamos entonces estar muy felices por el nacimiento de Jesús?
¿O más bien debería preocuparnos el ver nacer ese niño, sabiendo que lo veremos morir violentamente poco después crucificado?
¿O dejamos nuestro lloro y lamento para semana santa?
Explicación: cuando nació Jesús la gente estaba gozosa ya que anhelaba la llegada de un rey libertador; hoy nosotros ya sabemos cuál es el desenlace y cuál es la libertad que trajo ese rey. Primero nacimiento, luego muerte y finalmente libertad del pecado.
Hoy quiero plantearles la posibilidad de reaccionar como quiera hacerlo y como su corazón se lo diga: con felicidad, agradecimiento, regocijo, gozo, esperanza o tal vez con un corazón acongojado pero lleno agradecimiento a Dios por el sacrificio de Su Hijo y movido a una gran fidelidad por su causa.
Debería ser un tiempo para que aprovechemos nuestras reuniones familiares que se dan en medio de la alegría para que oremos por ellos y por quienes no han conocido al Señor, enfatizando que Su presencia en la vida y el mundo, es todo cuanto deberíamos anhelar.
Quiero dejarles esta reflexión para esta navidad, pero también para que busques la manera de ponerlo en práctica en el año que comienza y al final del mismo poder ver que tan buena fue su decisión.
¿Vale la pena serle fiel a Dios y a Su Hijo?
El tiempo lo dirá tan fuerte que se pueda escuchar hasta en lo último de la tierra.
Que la gracia del Señor Jesucristo esté sobre todos ustedes y sus familias
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