22/04/2019
Para los matapí, en la primera era ecológica, que fue el mundo de la espiritualidad y el principio de la cultura, había una gran maloca donde los creadores diseñaron el futuro del mundo. En esa meditación salieron las pictografías más antiguas plasmadas en las paredes de la maloca, las cuales indicaban cómo sería el manejo para el futuro. Era una ruta para poder manejar las cosas de diferentes maneras”, asegura Uldarico, padre de cuatro hijos que vive en el resguardo Villazul en Amazonas y quien por el don que recibió desde pequeño como heredero del linaje mayor de su tribu, puede transportarse por la selva por medio del pensamiento.
Luego, en lo que denomina la segunda época, donde surgió la creación de las cosas, este chamán o conocedor cuenta que ocurrió una gran explosión, la cual dispersó la maloca en varias formaciones rocosas: lo que hoy conocemos como el centro de la Serranía de Chiribiquete. “Por eso, para nosotros los pictogramas son espacios espirituales de donde proviene todo el conocimiento chamánico. No fueron pintados por humanos, son imágenes del plan de manejo para el mundo”.
Afirma que después de esa gran explosión, y luego de que la maloca quedara convertida en paredes de roca con las pinturas ancestrales, fue cuando inició la espiritualidad del mundo de la naturaleza, el espíritu de la selva. “Antes solo había lodo. Luego comenzó a evolucionar la espiritualidad de la selva y todo empezó a florecer. Aparecieron los primeros frutos sobre la tierra y brotaron los paisajes que vemos ahora, los bosques”.