22/08/2026
No todo lo que sale de nosotros apareció de repente.
Hay cosas que llevamos tiempo cultivando sin darnos cuenta: pensamientos, palabras, quejas, resentimientos, deseos, actitudes.
Por eso Jesús nos enseña a mirar los frutos.
La pregunta no es solamente qué estás haciendo.
La pregunta es:
¿Qué estás sembrando en tu corazón?
Y si encuentras algo que no debería estar ahí, no te quedes en la condenación.
Reconócelo.
Entrégaselo a Dios.
Y empieza a sembrar algo nuevo.
Porque el corazón también puede ser transformado.