18/08/2026
“¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”
(Romanos 3:9-12)
La Biblia dice que tanto judíos como gentiles se encuentran bajo el dominio del pecado. Ningún grupo posee una superioridad moral delante de Dios, porque la caída de Adán afectó a toda la humanidad. Así como por la desobediencia de un hombre vino la condenación para todos, también por la obediencia de Cristo viene la justificación para quienes creen:
“Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” (Romanos 5:18-19).
Por esta razón, la Escritura declara que no hay justo ni aun uno (v.10). Aun los hombres más piadosos reconocieron su insuficiencia delante de la santidad divina; Job, descrito como íntegro y temeroso de Dios, terminó confesando su pequeñez cuando el Señor le habló, reconociendo que no tenía argumentos para justificarse ante Él:
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” (Job 1:1)
“He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
5 Una vez hablé, mas no responderé;
Aun dos veces, mas no volveré a hablar.” (Job 40:4-5)