11/05/2026
Querida comunidad:
Comenzamos a acercarnos a una de las fiestas más hermosas y profundas de nuestra fe: la fiesta de Pentecostés, la gran fiesta del Espíritu Santo y también el cumpleaños de la Iglesia. No es solo recordar algo que ocurrió hace muchos años; es abrir nuevamente el corazón para que Dios vuelva a encender su fuego en nosotros.
Pentecostés nos recuerda que los discípulos estaban reunidos, con miedo y cansancio, pero el Espíritu Santo descendió sobre ellos y los transformó en hombres y mujeres valientes, alegres y llenos de esperanza. Así también quiere hacerlo hoy con nosotros, con nuestras familias, con nuestra comunidad y con cada servicio que realizamos.
Prepararnos para Pentecostés es pedirle al Señor que renueve nuestra fe, que nos devuelva el entusiasmo de servir, la fuerza para seguir caminando y la unidad para vivir como verdadera Iglesia. Porque una comunidad sin el Espíritu se cansa, pero una comunidad llena del Espíritu florece, anima, perdona y vuelve a levantarse.
Que en estos días podamos disponernos con oración, sencillez y corazón abierto, diciendo juntos:
“Ven, Espíritu Santo, ven a nuestra comunidad, enciende nuestra fe y haznos testigos vivos del amor de Dios”.
Y que así, al celebrar Pentecostés, no solo celebremos una fiesta, sino una Iglesia viva, unida y llena de esperanza.