11/08/2026
HOY ES SANTA CLARA 🙏🏻❤️🙏🏻
Santa Clara de Asís, perfecta hija y continuadora de San Francisco de Asís.
Nació en Asís, Italia, el 16 de Julio de 1194, en el seno de una familia aristocrática. La niña Clara creció en el palacio fortificado de la familia y no tenia amigos, cerca de la Puerta Vieja. Se dice que desde su más corta edad sobresalió en virtud pero se mortificaba duramente usando ásperos cilicios de cerdas y rezaba todos los días tantas oraciones que tenía que valerse de piedrecillas para contarlas.
Cuando cumplió los 15 años, sus padres la prometieron en matrimonio a un joven de la nobleza, a lo que ella se resistió respondiendo que se había consagrado a Dios y había resuelto no conocer jamás a hombre alguno. Había hecho esta entrega íntima a Dios tras escuchar un sermón de San Francisco en la iglesia de San Jorge.
La noche después del Domingo de Ramos de 1212, Clara huyó de su casa y se encaminó a la Porciúncula; allí la aguardaban los frailes menores con antorchas encendidas. Habiendo entrado en la capilla, se arrodilló ante la imagen del Cristo de san Damián y ratificó su renuncia al mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en pañales y recostado sobre el pesebre». Cambió sus deslumbrantes vestiduras por un sayal tosco, semejante al de los frailes; trocó el cinturón adornado con joyas por un nudoso cordón, y cuando Francisco cortó su rubio cabello entró a formar parte de la Orden de los Hermanos Menores.
En aquel convento de San Damián, germinó y se desenvolvió la vida de oración, de trabajo, de pobreza y de alegría, virtudes del carisma franciscano. Por esa fecha el estilo de vida de Santa Clara y sus hermanas llamó fuertemente la atención y el movimiento creció rápidamente. La condición requerida para admitir una postulante en San Damián era la misma que pedía Francisco en la Porciúncula: repartir entre los pobres todos los bienes.
San Francisco escribió poco después la norma de vida para las hermanas y, por medio del Santo, obtuvieron del Papa Inocencio III la confirmación de esta regla en 1215, pues ese año, por orden expresa de Francisco, aceptó Clara el título de abadesa de San Damián.
En verano del 1253, el entonces Papa Inocencio IV viaja a Asís para ver a Clara, la cual se encontraba postrada en su lecho. Ella le pidió la Bendición Apostólica y la absolución de sus pecados, y el Sumo Pontífice contestó: «Quiera el Cielo, hija mía, que tenga yo tanta necesidad como tú de la indulgencia de Dios». Cuando Inocencio se retiró dijo Clara a sus hermanas: «Hijas mías, ahora más que nunca debemos darle gracias a Dios, porque, sobre recibirle a Él mismo en la Sagrada Hostia, he sido hallada digna de recibir la visita de Su Vicario en la tierra».
Murió el 11 de Agosto de 1253, rodeada por sus hijas espirituales que continuarían con el carisma de Santa Clara hasta nuestros días.
El cuerpo de Santa Clara, por motivos de seguridad, fue sepultado dentro de las murallas de la ciudad, en la iglesia de San Jorge, la misma donde San Francisco permaneció sepultado durante cuatro años, desde su muerte (1226) hasta el traslado definitivo a la Basílica construida en su honor en la "Colina del In****no" (1230).
Dos años después Alejandro IV ordenó la apertura del Proceso de Canonización, del que se conserva una versión en lengua vulgar, que es una fuente preciosa de información acerca de su familia, conversión, vida y muerte. Fue canonizada, pues, en 1255, y el mismo Papa creyó oportuno que en el mismo lugar ocupado por la iglesia de San Jorge, perteneciente a los canónigos de la catedral de San Rufino, se construyera un monasterio y una gran iglesia en honor de la nueva Santa, según el modelo de la Basílica Superior de San Francisco, para que la comunidad de San Damián se trasladase al interior de la ciudad.
La iglesia no tiene la riqueza pictórica de la Basílica del Santo, pero se conservan cosas interesantes, como un gran crucifijo pintado en tabla atribuido a Giunta Pisano y algunos frescos de la escuela de Giotto en la bóveda encima del altar y en el brazo lateral derecho (estos últimos han sido descubiertos recientemente, con motivo de las restauraciones posteriores al terremoto del 1997. Se supone que el autor principal fue Palmerino de Guido, que trabajó con Giotto en San Francisco y residió en Asís en los primeros años del siglo XIV. De gran calidad es también un fragmento de la Natividad, de escuela giottesca, en el brazo lateral izquierdo.
Sin embargo, la mayor riqueza de esta iglesia es el cuerpo de Santa Clara, sepultado en un principio debajo del altar mayor y ahora expuesto en una urna de vidrio en la cripta neogótica que se construyó en 1850, después de la reapertura de la tumba.
También son muy interesantes las reliquias que las monjas se llevaron consigo al nuevo monasterio, como el crucifijo de San Damián del siglo XII que habló a San Francisco al comienzo de su conversión; y la reja de la clausura, testigo de tantos coloquios del Santo con Clara y sus compañeras y del llanto de las mismas, cuando se lo llevaron mu**to el 4 de octubre de 1226, para que pudieran venerar los estigmas de la Pasión de Cristo que adornaban su cuerpo.
También se conservan algunos mechones de la cabellera rubia de Santa Clara que Francisco le cortó el día de su consagración al Señor; una túnica del Santo color gris ceniza; un alba que, al parecer, ella misma le confeccionó para cuando oficiaba como diácono; el breviario-misal con el que fray León leía el oficio y las lecturas de la Misa para el Santo, cuando este ya no era capaz de soportar la luz; una capa de Santa Clara; y un retablo del anónimo "Maestro de Santa Clara" del 1283, con las escenas más antiguas que se conocen de su vida.