Reseña completa: Origen del Peregrinaje al Santuario de Ocobaya
El peregrinaje a Ocobaya se genera motivado por una necesidad y urgencia de Fe. Pasaban los 70’s cuando en el pueblo, más allá de los acontecimientos rutinarios, sucedían eventos imprevistos, sorpresivos y algunos letales. En 1977 transcurrían los festejos del 14 de Septiembre, como se acostumbraba las actividades tenían una semana de
duración, fue entonces que durante las celebraciones en Honor al Señor de la Exaltación en un fatídico accidente fallece Froilán Uzquiano un Ocobayeño entrañable y querido por todos. Un año después durante los festejos del 14 de septiembre, en otro accidente en la ruta, fallece Richard Solíz Inofuentes un joven Ocobayeño recordado y querido por el pueblo de Ocobaya. Habiéndose dado la noticia y viendo que se repetía un hecho de forma similar, ambos jóvenes veinteañeros y con mucho por vivir; fue que el pueblo de Ocobaya se puso a reflexionar en cuanto a lo que ocurría durante esos años que pasaron. La angustia e incertidumbre, la búsqueda de explicación y el dolor era moneda común en esos días, pasó el tiempo y los pobladores asumieron el peso de la culpa por haber desviado su atención y sus vidas avocándose a lo material, el trabajo, la ganancia y el derroche. Entendieron que habían dejado de lado al Señor de la Exaltación y su fe y asumieron que todo aquello que pasaba era un castigo del Señor por sus actos. Es así que para el 12 de abril de 1979, Semana Santa, los vecinos y amigos del pueblo se organizaron con tiempo y sobre todo con la premisa de hacer el sacrificio de caminar las cumbres de la cordillera (Aprox. 5000msnm) siguiendo el Camino Precolombino Yunca Cruz (Aprox 45km) en honor al Señor de la Exaltación pidiéndole que cese la desgracia en el pueblo; fue así que se realizó de manera Oficial el Primer Peregrinaje al Santuario de Ocobaya instituyéndose desde entonces como un acto de Fe, tradición y costumbre del pueblo. Dos años después se unirían las mujeres del pueblo para el mismo cometido junto a los varones experimentados; es así que desde ese momento tanto Hombres, Mujeres, Niños, Niñas y Perritos son habituales entre los peregrinos. Es necesario recalcar otro aspecto importante y fundamental, El Milagro del Señor de la Exaltación de Ocobaya:
Siglo XVIII, el templo de la Parroquia San Bartolomé de Ocobaya se erguía y reestructuraba, entre los arreglos y mejoras necesarios se vio la urgencia de una araña que ilumine el templo y el altar mayor, es de esta manera que se encomendó mandar a traer desde Europa una araña acorde al uso y lugar. Es de esta manera que un día llegó la recua, mulas con carruajes en los que se encontraban dos cajones grandes de madera ma**za con sellos, timbres, estampillas y recomendaciones, uno para Ocobaya y otro para Laza, todo el vecindario del pueblo de Ocobaya fue llamado con el sonar de las campanas y se concentraron en la puerta de la Iglesia, desmontaron la caja de madera y entre unos 6-8 fieles la llevaron alzada hasta el interior del Templo donde con mucha emoción y alegría quisieron ver la novedad, una araña para el techo. Grande fue la sorpresa al percatarse que en lugar de la luminaria solicitada se encontró un santo, inmediatamente mandaron a llamar la recua para que vuelvan argumentando que hubo un error y que confundieron las cajas. Los vecinos intrigados esperaron a la comitiva y al aclarar el hecho quisieron sacar la caja para intercambiarla por la otra, pero los que la habían metido no podían levantarla para sacarla es así que llamaron a más hombres y tampoco pudieron alzarla, es así que convocaron a los más fuertes y entre casi 20 varones no lograron alzar el cajón de madera donde se encontraba el Santo. Revisaron el otro cajón y también tenía un Santo dentro, fue entonces que se asentó el Milagro, los vecinos asumieron que las señales como el que la caja se vuelva muy pesada, que la encomienda para Laza estaba correcta y que un santo quiera quedarse en el pueblo indicaban que estaban en presencia de un Milagro, rápidamente abrieron la caja entera y desempaquetaron la efigie que finalmente era EL SEÑOR DE LA EXALTACIÓN, entonces todos se arrodillaron y veneraron aún más el milagro por ser Jesús Crucificado. Es así que, desde ese momento gracias al Milagro, el Señor de la Exaltación es el Patrono principal del pueblo de Ocobaya, mismo que fue también denominado EL SEÑOR FORASTERO ya que en su milagro llegó sin aviso ni noticia al pueblo sorprendiendo a todos al elegir quedarse en Ocobaya. Una de las características del Ocobayeño es la hospitalidad y el buen recibimiento a sus visitantes virtud que también fue reflejada para con el Señor, fue entronizado en un Altar exclusivo a la derecha del templo exactamente al centro, completando la Urna del mismo con la Virgen Dolorosa y San Juan conformando así El Calvario, además se complementó con una efigie del Señor de la Columna a la derecha y una del Señor de las Caídas a la izquierda completando así la Pasión de Cristo en todo el altar. Es sabido que nuestro Señor de la Exaltación de Ocobaya conocido también como El Señor Forastero, es milagroso por lo que es notable y siempre lindo escuchar historias de propios y extraños acerca de los favores recibidos por parte del señor, pero es aún más sorprendente saber que los foráneos son los más entre los favorecidos y claramente se puede apreciar en la fiesta del 14 de septiembre cómo llega hasta el Santuario de Ocobaya gente de muchos rincones del país así como de todo el mundo a rendirle homenaje y dar las gracias. Esto atenúa el reconocimiento como Señor Forastero siendo denominado Señor de los Forasteros y posteriormente Patrono de los Peregrinos y Forasteros. Queda implícito el valor, fortaleza y el sentido más arraigado y afianzado al Peregrinaje que le brinda el Milagro del Señor de la Exaltación de Ocobaya, así como las denominaciones y atribuciones que tiene por su historia y los milagros a los devotos y creyentes. ¡Es nuestro patrono! Cada año los Ocobayeños se reúnen para organizar el Peregrinaje, un promedio de 80 – 100 (con picos de casi 200) peregrinos son recibidos cada año en el Santuario de Ocobaya, forasteros, vecinos, amigos Ocobayeños propios y extraños son quienes cada año con fe y devoción al Señor de la Exaltación llegan a sus pies para agradecer, pedir o solamente rendir homenaje a nuestro santo patrono.
- Tian Inofuentes -