23/05/2021
PARA QUIÉN ES LA TORÁH..?
Shemot-Ex. 12:49.
Una sola ley ” Toráh ” habrá, una sóla ordenanza para vosotros y para el extranjero que reside con vosotros.” [Núm. 15:16].
El extranjero mencionado en el anterior pasaje para el tiempo en que fue escrito, es el que residía dentro del Pueblo de Israel y voluntariamente había abrazado los pactos, y las 7 moedim anuales , cómo sus shabath y demás ordenanzas.
Los requisitos se han ampliado, el extranjero, al igual que todo israelita, están ambos bajo la misma instrucción y las mismas ordenanzas al retornar a los pactos, incluyendo también todas sus moedim—pero ahora magnificado en el Brit Hadashá mal llamdo N.T.
Y mas importantemente aún —si en adición a lo anterior -se han sometido a las ordenanzas ampliadas por boca y ejemplo de Yahshúa HA Mashiaj y de sus sheilajim ( apóstoles. )
Yahshúa nos ilustró como guardar la Toráh correctamente y confirmó y selló los pactos de una vez y por todas.
Este tipo de extranjero es también llamado prosélito, o converso a la senda original antigua del Mashiaj encarnado. Para confirmar su conversión, todo aquel descendiente moderno de Israel o extranjero por igual debe de arrepentirse, ser inmerso en agua y recibir el Ruaj Ha Kodesh para poder continuar por la senda trazada por Yahshúa hasta la meta y entonces recibir la promesa.
Mientras un extranjero que “resida” entre los israelitas y los foráneos conversos no reconozca su identidad ni responsabilidad respecto a los Pactos, y moedim ni entre en el pacto de la circuncisión del corazón, oseá una verdadera teshuvá, realmente no tiene la misma Toráh que Nuestro Adón Yahshúa .
Tal persona no ha sido llamada por YaHWeH aún, o bien ha despreciado su llamado. Y lo mismo aplica a cualquier israelita que tampoco reconozca su identidad en Mashiaj ni entre a los pactos según renovados y actualmente vigentes.
Los pactos, y demás instrucciones de la toráh , requieren fidelidad y obediencia.
Para una persona realmente inmersa y dotada del Ruaj Ha Kodesh (que no es otra cosa que estar convertido al Mashiaj o “circunciso de corazón”) es imposible que voluntariamente continúe infringiendo la Torá sin llegar a arrepentirse.
Actualmente vivimos el momento profético justo cuando los electos de YaHWeH reconocerán su identidad en Yahshúa y harán teshuvá (retornarán a la obediencia), y cuando los infieles junto con los aún no-llamados continuarán metidos en la babilonia espiritual y sus religiones principales el catolicismo con todas sus hijas protestantes, el judaísmo, y toda otra religión de mezcla.
Todo lo que había sido dado al antiguo pueblo de Israel le fue dado en carácter de “figura de lo por venir.” De manera que la Toráh consignada en la Tanaj—o sea, la Palabra escrita—es figura de algo aún mayor: la Palabra hecha carne.
Dicha “ Toráh viviente ” la tenemos consignada en el Brit Hadashá y también en nuestros corazones (si es que hemos nacido de nuevo). De esta forma todo humano kodesh debe decir: “Ya no vivo yo, mas vive el Mashiaj en mi.”
Según vemos en el mandato físico original dado por Moshé en Éxodo 12:-49 que aparece debajo, y que aplicaba tanto al israelita (nativo) como al no-israelita (extranjero ); de igual forma aplica hoy a ambos el mandato amplificado de circuncidarse del corazón, porque hay un solo estatuto para todos por igual:
“ La misma ley [toráh] se aplicará tanto al nativo de la tierra qué el extranjero qué habite entre vosotros.”
“Y si un forastero reside entre vosotros y celebra la Pascua a YaHWeH, conforme al estatuto de Pésaj y conforme a su ordenanza lo hará; tendréis un solo estatuto, tanto para el forastero como para el nativo de la tierra.” (Num. 9:14)
Según el anterior pasaje lo ilustra de forma básica y simplista, sólo cuando una persona extraña a la Toráh sea llamada por YaHWeH a participar de la Pascua ––lo que implica tener como ejemplo (y vivir como) Yahshúa en todos los aspectos, tendrá que estar “nacido de nuevo” o circuncidado de corazón—junto con toda su familia si desea que también ellos participen de la celebraciónes.
Nadie puede venir a YaHWeH si no es llamado por Él, y El llama únicamente a través de Yahshúa.
Toda persona “no llamada” en esta era, mas adelante tendrá la oportunidad de conocer a Yahshúa y de aceptarlo para salvación o rechazarlo para destrucción. Pero como ya sabemos, para toda persona “llamada,” no habrá mas opción ni oportunidad que ésta.
Todo judío y efraimita que haya nacido del Ruaj ha Kodesh y experimentado la circuncisión del corazón, junto con todos los extranjeros de entre las naciones que igualmente hayan experimentado la misma circuncisión del corazón y de la carne— la requerida por el Adón y Rabí Mashiaj bajo el Pacto Renovado.
Pues igual que ayer, sigue habiendo una sola toráh y un solo estatuto para todos por igual.
Ese relativamente pequeño remanente del pueblo conocido como la Kehilá o asamblea de los kadoshim de Yahshúa, es un pueblo guiado por un mismo Espíritu Kodesh de YaHWeH.
Entre los inconvertidos aquí en la tierra persiste una diferencia entre judío y efraimita, hombre y mujer, esclavo y libre, pero no así entre los llamados y escogidos de la Kehilá de Mashiaj, como está escrito en Gálatas 3:28:
“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en el Mashíaj Yahshúa”.
En el Reino de los cielos habrá sólo un pueblo el actualmente constituído aquí en la Tierra por la Kehilá de los kadoshim cuando haya sido tomado en matrimonio al retorno de Yahshúa, y allí todos seremos llamados hijos de Elohim.
Es allí en el Reino donde se cumplirá la profecía que “todo Israel será salvo”—obviamente “todo” aquel FIEL de Israel que guardé su toráh como revela la Palabra en otros pasajes.
Seremos un solo pueblo compuesto de seres cuya ciudadanía “no de este mundo” será del cielo (y desde ahora se nos exhorta en el Brit Hadashá a pensar que ya lo somos), y allá tampoco habrá hombre ni mujer ni judío ni griego ni esclavo ni libre. Todos seremos igual. Nadie se dará en casamiento.
La Toráh no está “solo en la Tierra” o “solo en el cielo” como algunos erróneamente creen—está tanto en el cielo como en la tierra, pero fue dada aquí en la Tierra inicialmente al pueblo de Israel. La Toráh no ha sido dada a los noaj-ditas ni demás israelitas a no ser que hayan sido llamados por YaHWeH a través de Yahshúa, porque en tal caso todos los noaj-ditas e israelitas que han existido habrían tenido la obligación de haber entrado a los pactos en algún momento de sus vidas, y lógicamente millones de ellos vivieron y murieron antes de Yahshúa y por ende jamás lo conocieron.
No toda la humanidad está siendo llamada a la misma vez. Y debemos recordar que tampoco toda persona que esté siendo llamada va a responder.
La Torá nos revela que el Plan de YaHWeH nunca ha consistido en llamar a toda la humanidad al mismo tiempo. El plan del Eterno es que hayan muchas naciones en la tierra: muchas en ignorancia o desobediencia pero solo un “pueblo” remanente, obediente y kodesh, sacado de entre todas las naciones para en el futuro gobierno milenario ejercer como Reyes y Kohanim sobre el resto de la humanidad.
Es aquí cuando todo Israel fiel será finalmente restaurado y gobernará a las naciones. En tanto no se haya convertido a Yahshúa y no esté preparado, no será restaurado ni podrá ejercer esa autoridad.
La Toráh permanece. No es “solo para los judíos, si no para todo aquél qué acepte su toráh con todos sus mandatos y preceptos , La Toráh contiene las leyes permanentes e inmutables de YaHWeH que sirven de base para su gobierno celestial.
Shalom ubrajot