Parroquia San Carlos Borromeo Sunchales

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Evangelio según San Juan 21, 19-25  Jesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Pedro...
23/05/2026

Evangelio según San Juan 21, 19-25
Jesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de éste?» Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme». Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «Él no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?» Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Las palabras de los Papas
Este coloquio entre Jesús y Pedro contiene una enseñanza valiosa para todos los discípulos, para todos nosotros creyentes. (…) Empezando por la tentación —muy humana, sin duda, pero también muy insidiosa— de conservar nuestro protagonismo. Y a veces el protagonismo debe disminuir, debe abajarse, (…) Pero tendrás otra forma de expresarte, otra forma de participar en la familia, en la sociedad, en el grupo de los amigos. Y es la curiosidad que le viene a Pedro: “¿Y él?”, dice Pedro, viendo al discípulo amado que los seguía (cf. vv. 20-21). Meter la nariz en la vida de los otros. Pues, no. Jesús le dice: “¡Cállate!”. ¿Realmente tiene que estar en “mi” seguimiento? ¿Acaso debe ocupar “mi” espacio? ¿Será mi sucesor? Son preguntas que no sirven, que no ayudan. ¿Debe durar más que yo y tomar mi lugar? Y la respuesta de Jesús es franca e incluso áspera: «¿Qué te importa? Tú, sígueme» (v. 22). Como diciendo: cuida de tu vida, de tu situación actual y no metas la nariz en la vida de los otros. Tú sígueme. Esto sí, es importante: el seguimiento de Jesús, seguir a Jesús en la vida y en la muerte, en la salud y en la enfermedad, en la vida cuando es próspera con muchos éxitos y también en la vida difícil con tantos momentos duros de caída. Y cuando queremos meternos en la vida de los otros, Jesús responde: “¿A ti qué te importa? Tú sígueme”. Hermoso. (Francisco - Audiencia general, 22 de junio de 2022

23/05/2026

San Leoncio
San Leoncio, obispo y mártir.
Griego, originario de Constantinopla, primer monje de las cuevas de Kiev que llegó a ser obispo. En 1051 fue designado para regir la eparquía de Rostov. Murió en 1077. Siempre fue considerado mártir a causa de los malos tratos que recibió de los paganos.

Hoy por la tarde el Padre David celebró la misa en la Escuela El Fortín con motivo de su fiesta patronal.María Auxiliado...
22/05/2026

Hoy por la tarde el Padre David celebró la misa en la Escuela El Fortín con motivo de su fiesta patronal.
María Auxiliadora, ruega por nosotros 🙏🏾

22/05/2026
Evangelio según San Juan 21, 1.15-19  Habiéndose aparecido Jesús resucitado a sus discípulos, después de comer, Jesús d...
22/05/2026

Evangelio según San Juan 21, 1.15-19
Habiéndose aparecido Jesús resucitado a sus discípulos, después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?» Él le respondió: «Sí, Señor, Tú sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos». Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le respondió: «Sí, Señor, sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas». Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras». De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme».

Las palabras de los Papas
La primera vez, Jesús pregunta a Pedro: "Simón..., ¿me amas" (agapâs-me) con este amor total e incondicional? (cf. Jn 21, 15). Antes de la experiencia de la traición, el Apóstol ciertamente habría dicho: "Te amo (agapô-se) incondicionalmente". Ahora que ha experimentado la amarga tristeza de la infidelidad, el drama de su propia debilidad dice con humildad: "Señor, te quiero (filô-se)", es decir, "te amo con mi pobre amor humano". Cristo insiste: "Simón, ¿me amas con este amor total que yo quiero?". Y Pedro repite la respuesta de su humilde amor humano: "Kyrie, filô-se", "Señor, te quiero como sé querer". La tercera vez, Jesús sólo dice a Simón: "Fileîs-me?", "¿me quieres?". Simón comprende que a Jesús le basta su amor pobre, el único del que es capaz, y sin embargo se entristece porque el Señor se lo ha tenido que decir de ese modo. Por eso le responde: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero (filô-se)". Parecería que Jesús se ha adaptado a Pedro, en vez de que Pedro se adaptara a Jesús. Precisamente esta adaptación divina da esperanza al discípulo que ha experimentado el sufrimiento de la infidelidad. De aquí nace la confianza, que lo hace capaz de seguirlo hasta el final (…) Pedro llegó a fiarse de ese Jesús que se adaptó a su pobre capacidad de amor. Y así también a nosotros nos muestra el camino, a pesar de toda nuestra debilidad. Sabemos que Jesús se adapta a nuestra debilidad. (Benedicto XVI - Audiencia general, 24 de mayo de 2006)

22/05/2026

Santa Rita de Casia
Santa Rita de Casia, religiosa.
Nació en 1381, en el castillo de Roccaporena, Italia. A los doce años contrajo matrimonio con un caballero que la maltrataba e insultaba continuamente mientras llevaba una vida licenciosa. Rita consiguió con sus lágrimas y plegarias y con su paciencia y sonrisa permanente la conversión de su esposo. Al morir éste y también sus dos hijos, Rita abandonó el castillo y se hizo religiosa agustina. Durante su vida en el convento fue modelo de piedad, de paciencia y de humildad. Se cuenta que el día de su muerte pidió que le trajeran una rosa que, misteriosamente, había florecido en el jardín, en pleno invierno y entre la nieve. Murió el 22 de mayo de 1457 en Cascia, Perugia, Italia. Fue beatificada por Urbano VIII y canonizada por León XIII el 24 de mayo de 1900. Santa Rita es invocada como "la santa de los imposibles".

En las misas del pasado fin de semana el personal de enfermería recibió la bendición por haber celebrado el 12 de mayo s...
21/05/2026

En las misas del pasado fin de semana el personal de enfermería recibió la bendición por haber celebrado el 12 de mayo su día.

✝️ Fiesta de la Zona Pastoral Mailín Pompeya. ⛪️ Caravana y Misa en honor a Nuestro Señor de los Milgros de Mailín.
21/05/2026

✝️ Fiesta de la Zona Pastoral Mailín Pompeya.

⛪️ Caravana y Misa en honor a Nuestro Señor de los Milgros de Mailín.

Misa celebrada por el Padre David junto a la Pastoral de la salud, en el hogar San Jorge ubicado en calle 25 de mayo ( e...
21/05/2026

Misa celebrada por el Padre David junto a la Pastoral de la salud, en el hogar San Jorge ubicado en calle 25 de mayo ( ex sanatorio San Roque) . Hermosa celebración donde las personas que residen en el lugar pudieron recibir a Jesús Eucaristía con mucha emoción.

Evangelio según San Juan 17, 1b. 20-26  A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo y oró...
21/05/2026

Evangelio según San Juan 17, 1b. 20-26
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo: "Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -Yo en ellos y Tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí. Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero Yo te conocí, y ellos reconocieron que Tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y Yo también esté en ellos".

Las palabras de los Papas
El Señor quiere que, para unirnos, no nos agreguemos a una masa indistinta como un bloque anónimo, sino que seamos uno: «Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros» (v. 21). La unidad por la que Jesús ora es, por tanto, una comunión fundada en el mismo amor con que Dios ama, de donde provienen la vida y la salvación. Y como tal, es ante todo un don que Jesús trae consigo. Es, desde su corazón humano, que el Hijo de Dios se dirige al Padre diciendo: «Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste» (v. 23). Escuchamos con conmoción estas palabras: Jesús nos está revelando que Dios nos ama como se ama a sí mismo. El Padre no nos ama menos que a su Hijo unigénito, o sea de manera infinita. Dios no ama menos, porque ama antes de nada, ¡ama antes que nadie! Así lo atestigua Cristo cuando dice al Padre: «Ya me amabas antes de la creación del mundo» (v. 24). Y es así: en su misericordia, Dios desde siempre quiere acoger a todos los hombres en su abrazo; y es su vida, la que se nos entrega por medio de Cristo, la que nos hace uno, la que nos une entre nosotros. (León XIV - Homilía en la Santa Misa con motivo del Jubileo de las Familias, los Abuelos y los Ancianos, 1 de junio de 2025)

21/05/2026

San Carlos José Eugenio de Mazenod
San Carlos José Eugenio de Mazenod, obispo y fundador
Nació el 1 de agosto de 1782, en Aix (Provenza-Francia), hijo del presidente de la Corte de la Provenza. Su vocación sacerdotal se manifestó en plena Revolución Francesa. Ordenado sacerdote, se dedicó a los presos, los jóvenes, las domésticas y los campesinos. Compartió su celo apostólico con un grupo de sacerdotes con los que fundó la congregación de los Oblatos de María Inmaculada. Contra su voluntad fue nombrado obispo de Marsella, cargo que compaginó con el de Superior General del nuevo Instituto durante 25 años. Murió en Marsella el 21 de mayo de 1861. Fue beatificado por Pablo VI el 19 de octubre de 1975 y canonizado por Juan Pablo II el 3 de diciembre de 1995.

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