25/08/2026
25 de Agosto-
Padre Pío nos dice
- Padre, no logro entender cómo es posible que Dios nos ame tanto. El verdadero motivo es que Dios no ame tanto. El verdadero motivo es que Dios es amor difusivo: no se contenta sino dándose todo. Y dice también que encuentra sus delicias en nosotros. Eso, ni yo mismo lo he comprendido nunca.
25 de agosto
Padre Pío nos dice
Reza con constancia, y de ese modo vencerás a nuestros enemigos; humíllate bajo la poderosa mano del médico celestial y así, en el banquete nupcial que se celebrará, Jesús te hará sentarte en el primer lugar, pues es una promesa de Dios que quien se humilla será ensalzado. Da siempre vivísimas gracias a Dios, por Jesucristo, y así te dispondrás adecuadamente para recibir otros favores del cielo; ya que, por el contrario, es natural que sea indigno de nuevos favores quien no se digna a recordar los que ha recibido.
(28 de septiembre de 1915, a Raffaelina Cerase, Ep. II, 500)
25 de agosto
Padre Pío nos dice:
Una mujer que vino en un largo viaje a ver al Padre Pio le dijo en confesión: “Padre Pio, hace cuatro años perdí a mi esposo y no he ido a la iglesia desde entonces”. El Padre Pio respondió: “¿Porque perdiste a tu esposo, también perdiste a Dios? ¡Irse! ¡Irse!"
25 DE AGOSTO
Padre Pío nos enseña
Digamos como decían los santos: “Morir antes que pecar”. Pues el pecado es la causa de todo el mal que hay en el mundo.
25 de agosto
Padre Pío nos enseña
La paz es el anuncio del eterno gozo.
25 de agosto-
Padre Pío nos dice
Amad y poned en práctica la sencillez y la humildad y no os preocupéis de los juicios del mundo; porque, si este mundo no tuviese nada que decir contra nosotros, no seríamos verdaderos siervos de Dios (ASN, 43).
Pensamiento n° 237
25 Agosto
No nos desanimemos nunca ante los designios de la divina providencia, que, uniendo los gozos a los sufrimientos y haciéndonos pasar en la vida, a cada uno y a las naciones, de las alegrías a las lágrimas, nos conduce a la consecución de nuestro fin último. Veamos detrás de la mano del hombre que se manifiesta de ese modo, la mano de Dios que se oculta.