23/03/2017
MI DIA EN LA CORTE.
Después de haber vivido "decentemente" en la tierra, mi vida llegó a su fin.
Lo primero que recuerdo que estaba sentado sobre una banca, en la sala de espera de lo que imaginaba era una Sala de Jurados.
La puerta se abrió y se me ordenó entrar y sentarme en la banca de los acusados. Cuando miré a mi alrededor vi al "Fiscal", quien tenía una apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona más demoníaca que había visto en mi vida.
Me senté, miré hacia la izquierda y allí estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar.
La puerta de la esquina se abrió, apareció el Juez, su presencia demandaba admiración y respeto. Yo no podía quitar mis ojos de Él; se sentó y dijo:
-"Comencemos".
El Fiscal se levantó y dijo: "Mi nombre es Satanás y estoy aquí para demostrar por qué este individuo debe ir al In****no". Comenzó a hablar de las mentiras que yo había dicho, de cosas que había robado en el pasado, cuando engañaba a otras personas.
Satanás habló de otras horribles cosas y perversiones cometidas por mi persona y, entre más hablaba, más me hundía en mi silla de acusado.
Me sentía tan avergonzado que no podía mirar a nadie, ni siquiera a mi Abogado, a medida que Satanás mencionaba pecados que hasta había totalmente olvidado.
Estaba tan molesto con Satanás por todas las cosas que estaba diciendo de mí, e igualmente, molesto con mi abogado, quien estaba sentado en silencio.
Yo sabía que era culpable de las cosas que me acusaban, pero también había hecho algunas cosas buenas en mi vida;¿no podrían esas cosas buenas por lo menos equilibrar lo malo que había hecho?
Satanás terminó con furia su acusación y dijo:
-"Este individuo debe ir al In****no, es culpable de todos los pecados y actos que he acusado, y no hay ninguna persona que pueda probar lo contrario. Por fin se hará justicia este día".
Cuando llegó su turno, mi Abogado se levantó y solicitó acercarse al juez, quien se lo permitió, haciéndole señas para que se acercara, pese a las fuertes protestas de Satanás.
Cuando se levantó y empezó a caminar, lo pude ver en todo su Esplendor y Majestad. Hasta entonces me di cuenta por que me había parecido tan familiar: era Jesús quien me representaba, Mi Señor y Salvador.
Se paró frente al Juez, suavemente le dijo
-"Hola Padre", y se volvió para dirigirse al Jurado:
-"Satanás está en lo correcto al decir que este hombre ha pecado, no voy a negar esas acusaciones.
Reconozco que el castigo para el pecado es muerte y este hombre merece ser castigado. Respiró Jesús fuertemente, se volteó hacia su Padre y con los brazos extendidos proclamó:
-"Sin embargo, yo di mi vida en la cruz para que esta persona pudiera tener vida eterna y él me ha aceptado como su Salvador, por lo tanto, es mío".
Mi Salvador continuó diciendo:
-"Su nombre está escrito en el libro de la vida y nadie me lo puede quitar. Satanás todavía no comprende que este hombre no merece justicia, sino misericordia."
"Cuando Jesús se iba a sentar, hizo una pausa, miró a su Padre y suavemente dijo:
-"No se necesita hacer nada más, lo he hecho todo".
El Juez levantó Su poderosa mano y, golpeando la mesa fuertemente, las siguientes palabras salieron de sus labios:
-"Este hombre es libre, el castigo para él ha sido pagado en su totalidad, caso concluído".
Cuando mi Salvador me conducía fuera de la Corte, pude oír a Satanás protestando enfurecido:
-"No me rendiré jamás, ganaré el próximo juicio".
Cuando Jesús me daba instrucciones hacia dónde me debía dirigir, le pregunte:
-"¿Ha perdido algún caso?".
Jesús sonrió amorosamente y dijo:
-"Todo aquél que ha recurrido a mí para que lo represente, ha obtenido el mismo veredicto tuyo... Pagado en su totalidad".
"Por que de tal manera amó Dios al mundo que a dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Juan 3:16
¡Qué bendición! No hay mandamiento más grande que amar a tu prójimo como a ti mismo. Por eso te pido Señor que bendigas a mis familiares, amigos, a los que están leyendo esto, transmíteles confianza y fortaleza, atrayéndolos a una mayor intimidad contigo. Concédeles discernimiento para reconocer las fuerzas negativas que se mueven a su alrededor y revélales el poder que tienen en Ti para derrotarlas. AMEN!!!
Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será... cuando más lo necesite.Dios te Bendiga!!!