18/08/2026
Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Cuando el Hombre fue creado, y puesto en el Edén, tenía la característica de vivir en la máxima plenitud, por causa de ver selectivamente; de hecho, aún no había probado lo que venía como consecuencia del conocimiento del bien y el mal.
Así pasó con dos hermanos. El mayor Abelardo y el menor Carlos
Carlos, veía la desnudez de cada persona, sus fuertes críticas lo hacían parecer fuerte, su capacidad de ver lo que no edifica, derrumbaba a su paso cualquier vida que estuviera en su entorno; incluso la suya propia. Crítico y murmurador.
En cambio, su hermano Abelardo, parecía poco conectado con la realidad, sonriente, siempre veía las virtudes, aun en su propio hermano a quién amaba profundamente.
A ambos les fue bien en la vida económica, en lo laboral, ambos tenían perfiles parecidos de desempeño y resultados, pero la diferencia estaba bien marcada en las otras áreas, no menos importantes de la vida.
Carlos parecía diez años mayor que su hermano Abelardo. El deterioro en su cuerpo, en su ánimo de vida, le hacía parecer muy cercano a un trágico final. En cambio, el bohemio, el loco, el que veía todo lo bueno, parecía no faltarle nada. Estaba absolutamente pleno.
La forma en que usas tu mirada selectiva determina la calidad de tu vida terrenal y espiritual-
Toma el consejo que el Ap. Pablo da a los creyentes de Filipos y sólo centra tu vista en las virtudes, en lo digno de alabanza.
Pr. Gabriel