29/01/2020
La mezquita Sheikh Zayed es, posiblemente, uno de los templos más bellos que podamos contemplar sobre la faz de la Tierra. Célebre por su color blanco puro y la fusión de las diferentes arquitecturas islámicas en un solo templo, absorbiendo influencias de diversa procedencia. Abarcando una superficie de 22.412 metros cuadrados, con capacidad para más de cuarenta mil fieles, está considerada como la estructura de mármol más grande jamás construida por el hombre. Este inmenso y bello templo finalmente abrió sus puertas en el año 2007, sumando un total de doce años de esfuerzos y un coste de 430 millones de euros, resultado de la colaboración internacional de numerosos ingenieros y artesanos de Italia, Alemania, Marruecos, Pakistán, India, Turquía, Malasia, Irán, China, Reino Unido, Nueva Zelanda o Grecia, sumado a los esfuerzos de tres mil obreros que trabajaron bajo el asfixiante sol, con temperaturas de 40 ° C.
La mezquita Sheikh Zayed vincula la tradicional arquitectura islámica con la innovación y la tecnología, sustentándose sobre una estructura que consta de más de seis mil pilares de acero tratado para resistir la corrosión causada por la salitre del golfo. Estos pilares profundizan hasta veintisiete metros en estos inestables suelos compuestos por profundos estratos de arena y barro, consiguiendo una estabilización adecuada del edificio además de una buena resistencia sísmica. Sobre estos pilares se dispuso una inmensa estructura conformada por miles de metros cúbicos de hormigón reforzados con treinta mil toneladas de acero, totalmente cubiertos por losas de mármol de Carrara, extraído de las canteras cerca de Pietrasanta, en Italia, conocido como uno de los mármoles más apreciados del mundo por su blancura, casi sin vetas, además de mármol blanco sivec, extraído cerca de la ciudad de Prilep en Macedonia, empleando un total de 120.000 m² de paneles de mármol. El patio central, que abarca una superficie de más de diecisiete mil metros cuadrados también está pavimentado con este mismo mármol, confiriendo a la mezquita su característico blanco radiante bajo los rayos del sol.