25/05/2026
El hombre que se olvidó de Dios, pero Dios no se olvido de el y cuando volvió, Dios lo abrazó como la primera vez 🙌
Se llamaba Beto.
De niño, beto oraba solo, en escondidas por las burlas y cada noche. “Padre nuestro…”, decía en voz bajita para no llamar la atención.
Iba a la iglesia, cantaba fuerte, y le pedia cosas a Dios, aun sin conocerlo, sin tenere ese encuentro poderoso con Él.
Un dia le prometió a Dios: “Nunca te voy a dejar”.
"Sos lo mejor que me paso en la vida.
Pero creció, la vida continua y los afanes del mundo muchas veces nos sobrepasan.
Llegó la escuela seguia asitiendova la iglesia pero ya no tan regularmente, la secundaria lo cambio toda, en ese tiempo el estudio, el deporta y estar lejos de casa hizo que no fuera mas a la iglesia luego el trabajo, las deudas, una novia/esposa que no dijo ser creyente, amigos que se burlaban.
Poco a poco, Dios se volvió una foto vieja de esas en la pared. Como si fuera un amuleto olvidado.
Ahí estaba, pero Beto ya no le hablaba, no le dirigía palabra.
Pasaron días sin orar. Luego meses sin Biblia. Luego años sin pisar una iglesia.
Beto no se hizo ateo.
"Solo… se olvidó"
Como cuando dejas una planta sin agua.
No la odias simplemente dejas de mirarla, dejas de darle atención.
Un día, Beto cumplió 32 años.
Tenía casa, auto, familia, le iba bien en su vida( unos que otros problemas matrimoniales, algunos vicios)
Y un vacío de un gran tamaño, de un tamaño inesplicable que crecia en su pecho.
Esa noche se miró al espejo y no se reconoció. El matrimonio lo estaba perdiendo.
Le dijo a su esposa "siento un vacío en mi pecho“
Ella lo miro con unos ojos de Amor, como si Jesús hablara, y dijo: Solo Dios puede llenar lo que a vos te falta.
¿Como hago pregunte?
¿En qué momento me perdí?”, susurre pensando en mi mente.
Recordando que de chico hablaba con Dios. Nunca supe si me respondía solo savia que me escuchaba.
Beto tomo coraje y decicion, el orgullo es grande y solo los valientes se vencen a si mismo.
Y por primera vez en años, volvio a una iglesia, No era como las que acostumbraba de niño, esta era diferente, viva, alegre, feliz familiar era una "Iglesia Evangelica"
Beto pensó: que locos esta todos aca, pero se quedó por la necesidad de llenar el vacio, el pastor hablo, con una sabiduría, un amor y cada palabra era un rayo de luz que entraba en mi vida.
Beto pensó: seguro alguin le contó todo de mi, como sabe tanto de mi vida. (Era Dios hablando a través de pastor)
Al momento de orar despues del sermon Beto dijo: “Dios… si todavía estás ahí… aquí estoy yo”.
Si puede hacer algo conmigo estoy dispuesto y disponible. Úsame.
No hubo truenos.
No hubo ángeles.
No hubo relámpagos.
Nada Solo silencio.
Solo paz.
Y una vergüenza enorme se apoderó de mi.
Tanta santidad y yo tan sucio.
“¿Después de tanto tiempo?
Seguro está enojado Dios, pensé.
Que se va a fijar en mi.
Pero a la semana siguiente, volvi y senti que Dios me estaba esperando.
Asi durante tres meses seguidos volvía a la casa de Dios.
Y un dia me levante de la silla convencido en mi corazón de que Dios iba a llenar ese vacío que muchas veces producía angustia.
Ahi en el altar al momento de la ministracion le entregue mi vida a Jesús.
Dije Jesús tuveraes el Señor de mi vida.
Que felicidad, que paz que lindo es ser hijo de Dios.
Se llenó el vacío (Es que descendió el Espíritu Santo sobre mi vida)
Ese vacío le pertenece a Él.
El pastor predicaba de Lucas 15.
Del hijo pródigo.
Ese que se fue lejos de se padre y vivió perdido en vicios y mala vida.
Yo sentía que hablaba de mi.
Cuando hicieron el llamado, Beto no se movió. “Estoy muy sucio”, pensaba. “Pasaron años”. Hice cosa malas. No soy digno de Dios.
Entonces escuchó algo.
No con los oídos.
Con el alma.
Una voz que no había oído antes, pero reconoció que era sobre natural.
“Hijo… yo nunca me olvidé de ti.”
Era Dios hablando a mi corazón.
Beto corrió al altar.
Cayó de rodillas.
Y ahí, sin que nadie lo tocara, sintió dos brazos enormes, cálidos, fuertes, rodeándolo.
No hubo corrección.
No hubo “te lo dije”.
No hobo reproche.
No sentí enojo de El.
Solo un abrazo.
Un abrazo que le rompió 32 años de orgullo en 20 segundos.
Cuando levantó la cabeza escucho una vos que dice “Bienvenido a casa hijo"
Esa noche Beto llegó a su casa.
Reunión a su familia y dijo desde ahora "Yo y mi casa serviremos a Dios"
Aunque tú te olvides de Él, Él nunca se olvidará de ti. Isaías 49:15”_
Beto entendió: Él no se había ido.
Solo estaba esperando en la puerta que yo volviera, todos los días, todos esos años.
Meditemos
Tal vez tú también te olvidaste de Dios. Pasaron días, meses, años.
El trabajo, las salud, la familia, te hicieron alejarte de Dios.
Pero Dios no tiene Alzheimer.
Él recuerda tu nombre, tu risa de niño, la primera vez que le dijiste “te amo”. Te serviré, usame.
Hoy la puerta sigue abierta.
El Padre no está con los brazos cruzados.
Está con los brazos extendidos.
Esperando abrazarte.
Santiago 4:8 “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”
No tienes que limpiar tu vida para venir.
Vienes, y Él te limpia con Su abrazo.
¿Volvemos a casa hoy?
Dejamos el orgullo de lado.
Perdonamos?
Para poder ser perdonados.
Cel: 2645804644 (cuenta conmigo para que puedas hablar y no ser juzgado.
Atte. Alberto (Beto)