27/07/2026
La postura, la mirada y los gestos en el ambón
“El cuerpo también proclama la Palabra de Dios.”
Cuando un Ministro de la Palabra sube al ambón, no solo habla con su voz. Su postura, su mirada y sus gestos también comunican respeto, serenidad y fe.
Todo debe ayudar a que la asamblea se concentre en la Palabra de Dios y no en quien la proclama.
1.- La postura.
Mantente de pie con naturalidad y dignidad.
• Conserva la espalda recta.
• Apoya ambos pies firmemente.
• Evita balancearte o recargarte sobre el ambón.
• Permanece sereno durante toda la proclamación.
Una buena postura transmite seguridad y respeto.
2.- La mirada.
No permanezcas todo el tiempo con la vista fija en el Leccionario.
Levanta la mirada en algunos momentos de forma natural para establecer una comunicación respetuosa con la asamblea, sin perder el hilo de la lectura.
La mirada debe inspirar paz, nunca buscar protagonismo.
3.- Los gestos.
Los gestos deben ser sobrios y discretos.
• Evita mover las manos constantemente.
• No hagas expresiones exageradas.
• No señales a la asamblea.
• No dramatices el texto.
La fuerza de la proclamación está en la Palabra de Dios, no en los movimientos del lector.
4.- El rostro.
Tu expresión debe reflejar recogimiento y convicción.
Una sonrisa serena o un rostro atento ayudan a transmitir cercanía, mientras que un gesto de aburrimiento, enojo o distracción puede desviar la atención del mensaje.
5.- Todo debe conducir a Cristo.
Cada movimiento, cada mirada y cada palabra deben ayudar a que los fieles escuchen al Señor.
El Ministro de la Palabra no actúa para ser observado; sirve para que Cristo sea escuchado.
La liturgia invita a que cada ministro desempeñe su servicio con dignidad, sencillez y profundo sentido de oración, evitando todo aquello que distraiga del misterio que se celebra.
Cuando estés en el ambón, recuerda:
•Tu postura habla.
•Tu mirada evangeliza.
•Tus gestos también anuncian a Cristo.
Que quienes te vean no recuerden tus movimientos, sino la Palabra de Dios que transformó sus corazones.