24/07/2026
LA PREDICACIÓN DEBE SER CLARA Y EXPOSITIVA
Seguramente alguna vez viste un titular en Facebook que prometía revelar algo importante. Hacías clic, el enlace estaba en los comentarios, luego llegabas al sitio y no encontrabas la noticia: solo anuncios, ventanas emergentes y publicidad por todos lados. Después de varios intentos, por fin llegabas al texto... y no decía nada. Era información que ya conocías o que no valía nada. ¿Cómo te sentías? Probablemente pensabas: *«¿Para esto hice clic?»*. Y, si podías, bloqueabas esa página para no volver a verla.
Con algunas predicaciones evangélicas pasa exactamente lo mismo.
Uno llega esperando el mensaje más importante y trascendente del mundo: el evangelio de Jesucristo. Pero cuando busca el contenido bíblico, encuentra una larga sucesión de historias, anécdotas, chistes y experiencias personales que consumen casi todo el tiempo. Son como esos anuncios molestos que distraen de lo que realmente importa. Y cuando finalmente se resume el mensaje, quedó muy poca exposición de la Escritura y casi nada que alimente el alma.
Esperar una predicación expositiva no es una cuestión de gustos ni de preferencias personales. Es esperar el alimento que Cristo ordenó que sus ovejas reciban.
El púlpito no fue establecido para entretener ni para exhibir la creatividad del predicador. Fue establecido para explicar fielmente la Palabra de Dios y aplicarla al corazón de los oyentes. *«Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo»* (2 Timoteo 4:2). No hay otra agenda.
Un pastor que no alimenta a las ovejas con la Escritura está fallando en la tarea que el Señor le encomendó. Si un hombre no tiene la Palabra de Dios para dar, no debería ocupar un púlpito.
Y quienes anhelan oír la voz del Buen Pastor harán bien en apartarse de aquellos que solo ofrecen las palabras de los hombres.
-Pastor Alejandro Riff.