La Historia
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Del documento enviado por Ana María Conti de Antoniazzi al Sr. Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Monseñor Edgardo Storni, fechado en Recreo el 12 de Febrero de 1996. Después de producido el fallecimiento de los esposos Vicente Bossio y Esmeralda Antonizzi de Bossio, quienes no tuvieron hijos, sus sobrinos quedamos a cargo de su casa, lindante a la mía, que habito
con mi esposo René y mis hijos Lisandro y Facundo. Me ocurría que, antes de acostarme, sentía un golpe, aparentemente, arriba del ropero en mi dormitorio. Yo era la única que lo percibía. Transcurrido el tiempo, decidimos vender la casa que fue de los tíos. Me ocupo, entonces, de mantenerla limpia. Así, una mañana de octubre de 1992, retiro de arriba del ropero un cuadro, que luego me enteré que fue traído a Recreo desde Italia en el año 1913. Le quito la tierra que no dejaba ver de qué se trataba y descubro la imagen de una virgen. En ese momento llega mi hermana Norma, lo mira y me dice: "Es la Virgen de Guadalupe de México porque tiene al indio Juan Diego en las cuatro esquinas" Luego me enteré que ese mismo día habían trasladado la Tilma de Juan Diego a la Catedral nueva de México. Despierta en mí el interés por conocer la historia de Juan Diego. Hice restaurar el cuadro y lo ubiqué en mi casa; desde entonces rezamos la novena de la Virgen de Guadalupe con un grupo de vecinos. El 10 de julio de 1994, mi esposo sufre un accidente cerebro vascular muy grave. El día 11 los médicos nos comunican que debían intervenirlo quirúrgicamente dentro de las 24 horas. Desesperados, unidos con mis hijos delante del cuadro de Nuestra Madre, oramos e imploramos por la salud de mi esposo. Le prometí que si mejoraba, en cuanto pudiésemos viajaríamos a México a agradecerle en la Catedral. Al día siguiente se produjo el milagro: mi esposo comenzó a evolucionar favorablemente y no fue necesario operarlo. El 5 de diciembre de 1995, a las 11 de la mañana, René y yo estábamos pisando la montaña de Juan Diego. El 8 por la noche, todo el contingente de argentinos con el que viajamos, ingresamos al hotel en Taxo. Al entrar en nuestra habitación veo un plato con tres bombas de crema y con la inscripción "Bienvenido Antoniazzi", Le tomo la fotografía. Al otro día lo comento con los demás y, con la sorpresa, nos enteramos que fuimos los únicos que recibimos esa atención. El 20 de diciembre regresamos a Argentina. Transcurren los días, muestro las fotografías a familiares y amigos, siempre destacando la del plato, como una delicadeza, inexplicable, que habían tenido para con nosotros. Una de mis amigas, Beatriz de Montagnini, descubre en ese plato la imagen de una Virgen, empezamos a mirarlo con detenimiento y efectivamente, vimos que era cierto. Estuve dos noches sin dormir, pensando, ¿Por qué nuestra Madre estaba ahí?, ¿Qué me estaba pidiendo?. Al despertarme el 21 de Enero de 1996, viene a mi mente la oración con la que la Virgen le pide a Juan Diego que construya un templo. Pensé que ella me pedía colocase en un lugar en donde pudiese ir todo aquel que sintiese la necesidad de orar. Lo hablo a mi esposo y convinimos levantar un oratorio en un rincón del campo que tenemos en el pueblo. A partir de esto empiezo a ver "signos" en la foto: el ángel que está al pié de la imagen del cuadro que encontré en la casa de los tíos; una hostia, una cruz, el cuerpo de la Virgen hasta la cintura, la cabeza, que se percibe utilizando una lupa, abajo y a la izquierda veo la Virgen María con el niño Jesús; más al centro mi esposo y yo como vistos desde arriba; en el lateral derecho del borde del campo con las casas que lo rodean y los rayos que indican el lugar donde quisiera llevar mi cuadro de la Virgen. Firmado: Ana María Conti. (Extraído del Libro "Campo de Oración Santa María") Año 2002