08/09/2021
Muchas veces sentís que ya no sentís nada, ni frío ni calor, ni alegría ni dolor ; a veces duele tanto y por tanto tiempo que olvidas como era antes de eso. Te acostumbras y el dolor ya no es dolor, es tu estado normal.. Y parece que no hay salida, no sos feliz pero pensás podría ser peor tratando de imaginar cómo podría ser peor.. y te convences que estar mejor que alguien más, y con eso basta.. Ni siquiera volvés a pensar en ser feliz, dejas los sueños de lado, solo vivís tratando de que hoy sea menos peor que ayer.. Solo vivís porque seguís respirando pero por dentro tu alma ya está destrozada, querés taparlo con maquillaje pero sos un mu**to viviente esperando que todo termine.. Si te sentiste alguna vez así, yo también y muchas veces..Por eso cuando ya no había más que hacer, me jugué mi última carta.. La última pero parece que la mejor, y esa carta decía: Dios!
Y sin importar como me encontraba Dios me extendió su mano, me cuidó, me devolvió esperanza, los sueños, las ganas de vivir, mi vida fue transformada por eso es que aunque fue muy abrupto como cambió mi estilo de vida, valió la pena, yo encontré lo que por tanto tiempo busqué y sin saberlo siempre estuvo a mi lado.. Cuando miro hacia atrás, de todo lo que Dios me cuidó, desde el día que nací; hace unos años escuché la historia y creo que solo un milagro hizo que yo naciera, por lo que me contaron di mucho trabajo para salir (obvio iba a salir cuando yo quisiera, media rebelde desde chiquita jajaja). Sé que él estuvo, está y sigue estando a mi lado..y así como cambió mi vida, lo puede hacer con la tuya, es simple solo tener que creer y pedirle ayuda.. Hay esperanza, hay una vida abundante que te espera a su lado.. Jesús dijo: yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. A través de Jesús tenemos plena confianza para acercarnos a Dios y que nos vea como ve a su hijo Jesús, no importa todo lo que haya pasado, a través de Jesús somos personados, nos convertimos en hijos de Dios.