22/08/2026
16 de agosto de 2026|Villa Luján, Quilmes
«¿Podrán dejarme algunos juguetes?»
Hace unas semanas, Juana, voluntaria de Villa Luján, nos hizo
«Se acerca el Día de los Niños y van a venir muchos chicos. Es su día. Siempre trato de hacer algo para ellos. Pienso que, si algún día yo ya no estoy, quizás nadie vuelva a hacer estas cosas por ellos. Por eso, mientras pueda, quiero seguir haciéndolo, para que al menos puedan sentirse felices y tranquilos. Si la Fundación tiene juguetes que ya no usa, ¿podrían guardar algunos para los chicos?»
Sus palabras conmovieron profundamente a nuestros voluntarios.
Desde mayo, la Fundación viene entregando alimentos a la comunidad. Después de atravesar una grave enfermedad, Juana no pudo quedarse de brazos cruzados viendo a sus vecinos pasar necesidades. Con mucho esfuerzo volvió a ponerse al frente de la cocina y, con amor, prepara comida para que las familias puedan llevar la cena a sus hogares.
Hoy, domingo 16 de agosto, Día de las Infancias en Argentina, siete voluntarios cargaron juguetes y alimentos en el vehículo y partieron rumbo a la casa de Juana.
Juguetes que vuelven a tener una historia
Los juguetes eran nuevos. Cada año, un importador los dona a la Fundación porque son productos que ya quedaron fuera de temporada o que serán retirados del mercado. Para muchos chicos de un barrio humilde, sin embargo, no son juguetes «pasados de moda»: son regalos esperados con mucha ilusión.
Juana preparó chocolate caliente con leche y, gracias a la generosidad de personas solidarias, también hubo pan. Algunas mamás llegaron temprano con sus hijos y comenzaron a disfrutar de estos alimentos que pocas veces tienen la oportunidad de compartir.
Los voluntarios también entregaron a cada niño un pequeño patito de juguete para colocar en el cabello. Con esos simpáticos «patitos» en la cabeza, grandes y chicos se rieron, jugaron y se acercaron unos a otros.
Sembrar confianza a través de las palabras
Juana agradeció con emoción la llegada de tantos juguetes. Luego, el voluntario Zhao Biaosheng compartió con los niños una frase de Jing Si:
«Una persona que tiene sus dos manos sanas pero no está dispuesta a hacer nada es como alguien que no tiene manos.»
La enseñanza comenzó de manera sencilla y divertida. A través de un cubo mágico, los voluntarios preguntaron a los niños: «¿Qué podemos hacer con nuestras manos?»
Las respuestas surgieron rápidamente: escribir, leer, estudiar, ayudar en las tareas de la casa…
Uno de los chicos respondió: «¡Jugar al fútbol!». Inmediatamente otro le recordó: «¡Pero al fútbol se juega con los pies!». Todos se rieron. Ese pequeño momento mostró también cuánto aman el fútbol los chicos de Argentina.
Otra frase de Jing Si fue:
«Sonreír siempre. Si quieres que los demás sonrían, primero debes sonreír tú.»
Los voluntarios explicaron que una sonrisa puede cambiar nuestro estado de ánimo y también llevar alegría a quienes nos rodean. Todos juntos se tomaron el pecho y dijeron: «¡Ja, ja, ja!», como una manera de abrir el corazón, relajarse y cuidar también la salud.
Un niño que está recuperando su sonrisa
Entre los niños estaba Valentín, de diez años. Una semana antes, el 7 de agosto, había participado solo en una clase de Jing Si ofrecida por el pastor Benjamín. Sin la compañía de ningún adulto, se mostró muy solo y apenas pudo esbozar una sonrisa.
Juana contó que su mamá se encuentra bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica, una situación que ha afectado profundamente al niño, haciéndolo sentirse triste e inseguro.
Esta vez, los voluntarios lo invitaron a leer la frase de Jing Si. Para alegría de todos, Valentín no se negó. La leyó con mucha atención, paso a paso. Fue un pequeño gesto, pero también una oportunidad para recuperar confianza en sí mismo.
Más tarde, Valentín preguntó en privado:
«¿Dónde queda Taiwán?»
Los voluntarios se alegraron mucho al escuchar esa pregunta. Su curiosidad y deseo de aprender mostraban que, detrás de aquella mirada seria, todavía había un niño con sueños.
Le explicaron dónde está Taiwán, hablaron de su desarrollo tecnológico y lo alentaron a estudiar con dedicación. También le contaron que, cuando sea grande, podría incluso estudiar como estudiante internacional en la Universidad Tzu Chi.
Antes de irse, Juana le entregó un juguete. Valentín acompañó a los voluntarios hasta la salida, pero luego regresó a casa porque quería ayudar a su mamá.
Ese momento dejó una profunda emoción en el corazón de todos.
Valentín es el menor de su familia y, quizás por las circunstancias que le ha tocado vivir, muestra una madurez que supera su edad. Pero detrás de esa madurez también se percibe la pérdida de una parte de la inocencia que todo niño merece tener.
En este Día de las Infancias, más que entregar juguetes, los voluntarios quisieron regalar una sonrisa, confianza y la certeza de que alguien se preocupa por ellos.
Un juguete puede alegrar un día.
Una palabra de amor puede iluminar un corazón.
Y una mano tendida puede ayudar a un niño a volver a creer en sí mismo.
Que cada niño pueda crecer con amor, dignidad y esperanza.
2026年8月16日
其爾美士區(Quilmes)魯漢村(Villa Luján)
「能不能留一些玩具給我?」
幾個星期前,魯漢村志工奐娜向基金會提出一個特別的請求:
「兒童節快到了,到時候會有好多孩子來,那可是屬於他們的節日。我一直都會想辦法幫孩子們過兒童節。我想,如果有一天我突然不在了,就再也沒有人為這些孩子做這些事了。所以現在我能做就盡量做,至少讓他們開心、安心。如果基金會有一些不再使用的玩具,能不能幫我留一些給孩子們?」
這份疼惜孩子的心,讓志工們十分感動。
從今年五月開始,基金會陸續提供食材給魯漢村。奐娜大病後,看到鄰居仍然生活困苦,不忍心讓大家挨餓,於是卯足全力重拾鍋鏟,以愛心煮食,讓村裡的家庭可以把晚餐帶回家。
8月16日是阿根廷兒童節,也是八月份的第三個星期日。七名志工將玩具與物資裝上車,前往魯漢村奐娜的家。
過時的玩具,卻是孩子的珍寶
這批玩具都是全新的,每年都有進口商將即將下架或過季的玩具捐給基金會。對一般人而言,這些玩具或許已經「過時」,但對貧困社區的孩子來說,卻是他們盼望已久的珍貴禮物。
奐娜準備了熱騰騰的巧克力牛奶,還有善心人士捐贈的麵包。早早抵達的媽媽們帶著孩子,一起享用這些平日難得品嘗的食物。
志工也準備了可愛的小鴨玩具,讓孩子們夾在頭髮上。大人、小孩頭上都戴著小鴨,模樣呆萌又可愛,笑聲也拉近了彼此的距離。
用靜思語播下善與自信
奐娜感恩基金會帶來這麼多玩具,志工趙標昇則透過靜思語帶動孩子:
「雙手健全卻不肯做事的人,等於是沒有手的人。」
志工拿出魔術方塊,引導孩子思考:「我們的雙手可以做什麼?」
孩子們踴躍回答:可以寫字、讀書、學習,也可以幫忙做家事……
有一個孩子說:「可以踢足球!」馬上有人提醒:「足球是用腳踢的!」大家頓時笑成一團,也讓人感受到孩子們對足球的熱愛。
接著,志工分享另一句靜思語:
「時時面帶笑容,要別人笑,自己要先笑。」
微笑可以讓自己心情更好,也能把歡喜帶給身邊的人。志工帶著孩子拍胸並大聲喊:「哈!哈!哈!」讓大家放寬心胸,在歡笑中感受健康與快樂。
一個正在找回笑容的孩子
今天的孩子中,有一位十歲的瓦倫丁(Valentín),特別牽動志工的心。
8月7日,他曾獨自參加牧師班傑明的靜思語教學,身邊沒有大人陪伴,孤單的身影與勉強擠出的笑容,讓志工留下深刻印象。
奐娜告訴志工,瓦倫丁的媽媽目前戴著電子腳鐐居家監禁,家庭環境也影響了孩子的心理,使他變得不快樂、缺乏自信。
這一次,志工邀請他一起讀靜思語。令人欣慰的是,他沒有拒絕,而是很認真地把句子讀完。
後來,瓦倫丁私下問志工:
「臺灣在哪裡?」
志工聽到這個問題非常開心,因為這代表孩子開始產生好奇心,也願意主動學習。
志工除了告訴他臺灣的地理位置,也介紹臺灣先進的科技,鼓勵他要認真讀書。並告訴他,將來長大了,甚至可以到慈濟大學當國際學生。
離開前,奐娜先送給他一個玩具。瓦倫丁跟著志工走了一段路,最後卻決定回家,因為他還要回去幫助媽媽。
這一幕讓志工既心疼又不捨。
瓦倫丁是家中最小的孩子,生活環境卻讓他展現出超越年齡的成熟與世故。在他的身上,似乎少了一些孩子應有的天真,卻也讓人更加希望有人能陪伴他、鼓勵他,讓他重新找回自信與笑容。
兒童節送給孩子的,不只是玩具。
一個玩具,可以帶來一天的歡樂;
一句鼓勵,可以點亮一顆心;
一份陪伴,則可能讓孩子重新相信自己。
願每一個孩子,都能在愛與善的陪伴下,擁有屬於自己的童年,也擁有充滿希望的未來。
「用愛陪伴孩子,用善念守護希望。」