15/05/2026
CLASE IBI 14-05-2026
Cuando estudiamos con mayor detenimiento la historia de Abraham, logramos comprender porque se lo reconoce como el "padre de la fe".
Cuando Dios lo llamó le dio la directiva de salir de su tierra, pero no le ofreció un mapa junto con ella. Este hombre de 75 años estaba siendo llamado a dejar absolutamente todo lo que alguna vez había conocido, para adentrarse a la incertidumbre del porvenir.
Si bien con ese mandato venia juntamente una promesa, Abraham podría haber optado por quedarse en su comodidad sin arriesgar lo que para el ya era suficiente.
Sin embargo, era tal la convicción de su corazón, que prefirió avanzar sin certezas pero con la unica seguridad de que su Dios, quien lo estaba llamando, era real. "Y se fue Abram como Jehová le dijo" Genesis 12:4
Lo mas curioso de esta historia no solo es que se convirtió en uno de los mayores ejemplos de fe registrados en la biblia, sino también, que a pesar de sus convicciones, nunca logró ver en totalidad el cumplimiento de la promesa que Dios le había hecho.
Nosotros, por lo contrario, muchas veces esperamos garantías por parte de Dios antes de decidirnos a obedecer a su voluntad. Reflejando así, no solo nuestro corazón incrédulo, sino también, mas de una vez, interesado, que desmaya cuando el Señor tarda un poco en responder. A la actualidad, han pasado 6000 años desde que el Señor hizo su promesa, y a su debido tiempo, la cumplirá. Porque fiel es el que prometió.
Que nuestra oración en este tiempo sea la de una fe renovada, que nos llene de paciencia y convicción en nuestro caminar, sin importar el tiempo que nos tome ver el cumplimiento de sus promesas. Con una certeza clara: El es real y vela por su pueblo.
"Pacientemente esperé a Jehova, y se inclinó a mi, y oyó mi clamor" Salmos 40:1