04/05/2026
Palabra:Malaquias 3:6-12
Hermanos y hermanas, en el libro de Malaquías, Dios nos habla con firmeza pero también con amor. Nos recuerda que Él es el mismo ayer, hoy y por siempre – y esa verdad es el pilar de nuestra fe mesiánica.
En estos versículos, Él reprende porque su pueblo estaba ofreciendo lo peor en sus sacrificios: animales defectuosos, lo que no valía nada. Pero ¿saben qué? Hoy, el "sacrificio" que Él pide no es de animales – es de nosotros mismos. Yeshua ya ofreció el sacrificio perfecto en la cruz, pero nos llama a ofrecerle nuestra vida completa: nuestros corazones sinceros, nuestras manos dispuestas a servir, nuestra obediencia a su Torá y su Evangelio.
Dice en Malaquías 3:10: "Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa, y Dadme a mí prueba de esto – dice Yahweh de los ejércitos – si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde".
Para nosotros como comunidad mesiánica, el diezmo y las ofrendas no son solo sobre dinero – son sobre nuestra disposición a poner a Dios en el primer lugar de todo: en nuestras finanzas, en nuestro tiempo, en nuestras relaciones. Cuando hacemos esto, Él promete bendiciones que sobreabundan. Pero más allá de las bendiciones materiales, nos promete que seremos su "tesoro especial" (Mal. 3:17, ) – un pueblo que conoce tanto la Torá como el mensaje mesiánico de salvación en Yeshua.
También nos advierte contra la maldad y la injusticia – porque el Señor viene a juzgar a los que hacen el mal, pero a abrazar a los que le buscan con sinceridad. Como pueblo mesiánico, estamos llamados a ser luz en medio de la oscuridad: a practicar la justicia, a amar al prójimo como a nosotros mismos, y a proclamar que Yeshua es el Mesías prometido desde el principio.
Momento de reflexión y oración:
"Queridos hermanos, tomemos un momento en silencio para preguntarnos: ¿qué estoy ofreciendo a Dios hoy? ¿Estoy poniéndolo en el primer lugar? ¿Estoy viviendo como un pueblo que conoce tanto su pacto como su Mesías?
Oremos juntos: 'Señor Yeshua, gracias por tu amor y tu fidelidad. Perdónanos cuando hemos ofrecido menos de lo que debemos. Ayúdanos a ser una comunidad que honra tu Torá y proclama tu nombre. Bendice nuestra congregación, nuestras familias y nuestro testimonio en este lugar. Que tu Reino venga y tu voluntad se haga en nosotros como en el cielo. Amén'."
NOTA:
"Recordemos siempre: el Señor no cambia, y su promesa de estar con nosotros es firme. Sigamos caminando juntos en fe, en obediencia y en amor. Camino a Shavuot.
Shalom aleijem – la paz de Yeshua esté con ustedes todos."
BARUH HASHEM
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